Este es el trbajo final del curso Métodos cuantitativos de la investigación, a cargo del Dr. Eduardo Bologna, en el marco del doctorado en Estudios Internacionales del Centro de Estudios Avanzados de la Universidad Nacional de Córdoba.
Actualmente, más allá de la vigencia hegemónica del modelo biomédico
existe un reconocimiento general sobre la dimensión social en los
procesos de salud enfermedad, también de la importancia del enfoque de
género para su análisis. Sobre este último, en el año 2002 la
Organización Mundial de la Salud (OMS) comunica su política de
integración de la perspectiva de género en la acción sanitaria. Desde
este organismo se define el análisis de género como el instrumento apto
para definir, analizar e informar las medidas orientadas a hacer frente
a las desigualdades derivadas de los distintos roles establecidos
socialmente para la mujer y el hombre, de las desigualdades de poder
entre ellos, y las consecuencias de esto para su vida, su salud y su
bienestar. Este enfoque abarca tanto el de las diferencias individuales
biológicas entre hombres y mujeres consideradas como factores de riesgo
diferenciales de enfermar, y también, los aspectos socio-culturales -
comportamientos, las condiciones de vida, el ámbito del trabajo
productivo, los factores familiares y otros - diferenciales según la
condición de género (Calvente, 2004). El modelo social y el enfoque de
género cobra relevancia para el estudio de problemáticas de salud
actuales y complejas como las enfermedades no transmisibles (ENT). Estas
enfermedades presentan una emergencia y desarrollo estrechamente
vinculado con cambios económicos y sociales, su crecimiento se ve
estrechamente asociado a los efectos negativos de la globalización, la
descontrolada urbanización y los estilos de vida (Ramos et al, 2014).
Las enfermedades no transmisibles (ENT), también conocidas como
enfermedades crónicas, incluyen aquellas afecciones de la salud de
etiología no infecciosa que se caracterizan por su larga latencia y
duración, por períodos de remisión y recurrencia, por su expresión
clínica diversa, y además, por sus consecuencias discapacitantes a largo
plazo (Ramos et al, 2014). Según la Organización Mundial de la Salud
(2022) las ENT representan el 74% de las muertes a nivel mundial y el
77% se producen en países de ingresos bajos y medianos. Las ENT incluyen
a las enfermedades cardio y cerebrovasculares, el cáncer, la diabetes,
las enfermedades respiratorias crónicas, y también abarca esta categoría
a las lesiones de causa externa (INDEC, 2019). Los principales factores
de riesgo de muerte por ENT incluyen el consumo de tabaco, consumo
nocivo de alcohol, una alimentación no saludable y la inactividad física
(OMS, 2022). Por ejemplo, para el caso de la diabetes se sabe que esta
está estrechamente relacionada con el sobrepeso y obesidad, y esto
último vinculado con la alimentación inadecuada, el sedentarismo y el
envejecimiento de la población. Dentro de las enfermedades
cardiovasculares la hipertensión arterial es el principal factor de
riesgo que, si bien este factor se asocia a la edad, también el
sobrepeso/obesidad, el consumo de tabaco y el alto consumo de sodio en
la alimentación incrementa la probabilidad de desarrollarla. Otro factor
de riesgo de las enfermedades cardiovasculares es el colesterol elevado
que está estrechamente vinculado al estilo de vida, al exceso de peso,
el sedentarismo y el consumo nocivo de alcohol.
Los distintos factores de riesgos mencionados están estrechamente
relacionados a los determinantes sociales de la salud que, en nuestro
contexto es imprescinbidle considerar: la pobreza, la educación, la
urbanización, la discriminación racial y etnica, y las relaciones de
género (Ramos et al, 2014). En nuestro país a partir del año 2009 se
lleva adelante la Estrategia Nacional para la Prevención y Control de
las Enfermedades No Transmisibles, y desde el 2005 se vienen realizando
las Encuestas Nacionales de Factores de Riesgo (ENFR) que portan datos
confiables y válidos sobre los principales factores de riesgo asociados
a las ENT. La ENFR forma parte del Sistema de Vigilancia de Enfermedades
No Transmisibles y también del Sistema Integrado de Encuestas a Hogares
(SIEH), brinda información sobre factores de riesgo como consumo de
tabaco, alcohol, alimentación, actividad física, entre otros, procesos
de atención en el sistema de salud y sobre las principales ENT en la
población argentina (hipertensión, diabetes, obesidad y otras).
En este estudio interesa conocer cómo se presenta el estado de salud
autopercibido (incluído el sentir dolor/malestar, y el sentirse
ansioso/deprimido) según el género, en este caso se considerará entre
hombres y mujeres, y analizar la relación con los principales factores
de riesgo de las ENT en la Provincia de Córdoba, y el impacto que los
DSS vinculados a la situación laboral, cobertura de salud y nivel
educativo puedan tener.
Analizar las diferencias de género existentes en la salud y los principales factores de riesgo de las enfermedades no transmisibles, en la Provincia de Córdoba.
Se utilizó la 4 ° Encuesta Nacional de Factores de Riesgo 1 realizada entre septiembre y diciembre del año 2018 por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) conjuntamente con el Ministerio de Salud y Desarrollo Social (MSyDS). El diseño muestral para esta encuesta fue de tipo probabilístico y multietápico que permitió obtener información representativa de la población de 18 años y más, a nivel nacional y provincial. Para este trabajo sólo se trabaja con la muestra correspodiende a la provincia de Córdoba. Las variables que se tendrán en cuenta son:
Salud general que incluye a) salud autopercibida, b) sentir dolor /malestar y, c) sentirse ansioso o deprimido.
Factores de riesgo de las ENT que incluyen la alimentación, consumo nocivo de alcohol, consumo de tabaco, sobrepeso/obesidad, hipertensión arterial, glucemia y colesterol elevado:
Alimentación: consumo de 5 o más porciones de frutas o verduras al día
Consumo nocivo de alcohol: incluye el consumo de alcohol regular de riesgo (beber más de 1 trago promedio por día en mujeres y 2 tragos promedio por día en hombres en los últimos 30 días); y el consumo episódico excesivo de alcohol (beber 5 tragos o más en una misma oportunidad en los últimos 30 días.
Consumo de tabaco: definida a partir de quienes fumaron más de 100 cigarrillos en toda su vida y que fuman actualmente cigarrillos.
Sobrepeso/obesidad: sobrepeso con IMC igual o superior a 25 e inferior a 30, y obesidad con IMC igual o superior a 30.
Prevalencia hipertensión arterial: quienes tuvieron PA elevada (≥ 140/90 mmHg) por mediciones objetivas en domicilio o aquellos que se autorreportaron con hipertensión arterial y tomaron algún medicamento antihipertensivo durante las últimas dos semanas.
Colesterol elevado: aquellos que tuvieron colesterol total elevado (≥ 200 mg/dl) por mediciones en domicilio o quienes se autorreportaron como hipercolesterolémicos y tomaron algún medicamento para controlar el colesterol durante las últimas dos semanas.
Prevalencia de glucemia elevada: aquellas personas con registro de glucemia elevada en muestra capilar (≥ 110 mg/dl), o aquellas que se autorreportaron con glucemia elevada o diabetes y que refirieron estar realizando actualmente tratamiento farmacológico (ya sea insulina o fármacos antidiabéticos).
Riesgo a desarrollar diabetes en los próximos 10 años: tomando como referencia el score FINDRISC. Este puntaje fue construido a partir de distintas variables como la edad, peso, perímetro de cintura, actividad física, hábitos alimenticios inadecuados, medicación, episodios previos de hiperglucemia y predisposición genética 2.
DSS que se determina en función de los factores:
La encuesta se relevó durante una entrevista presencial en la vivienda, mediante la aplicación de un cuestionario.
Para el análisis de datos se realizaron gráficos de barras y tablas de proporción para comparar las variables categóricas. Para evaluar la asocaición estadística entre las variables categóricas se utilizó la prueba prueba de χ2 de Pearson, también el coeficiente V de Cramer en los casos en que las dimensiones de la tabla y de la cantidad de observaciones afectaran al primero. Se consideró una asociación estadísticamente siginifcativa con un p < 0.50. Para el análisis y la presentación gráfica de los resultados se utilizó el paquete estadístico de RStudio. Base de datos.
La muestra seleccionada incluyó 1985 casos, 868 varones y 1117 mujeres, con edades que van desde 18 años a 95 años. La edad promedio del total de entrevistados/as es de 47 años, la mitad de estas tienen menos de 44 años.
Para el grupo de las mujeres la edad promedio es de 48 años y la mitad
de las encuestadas tienen menos de 45 años. Entre los varones la edad
promedio es de 45 años aunque la mitad de la muestra tienen menos de 43
años.
El 59% de la muestra tiene secundario completo, un 34% no completó este nivel y un 7% tampoco concluyó el primario. Al comparar los porcentajes de las personas que no han completado el nivel secundario y/o primario según el género la proporción fue mayor dentro de los varones con un 46% respecto a las mujeres con un 38%.
library(tidyverse)
grupo_1<-enfr_cordoba_2018%>%
group_by(sexo)%>%
count(nivel_educativo)%>%
mutate(porcentaje=scales::percent(n/sum(n)))
ggplot(grupo_1, aes(x=sexo, y=n, fill=nivel_educativo))+
geom_bar(stat = "identity", position = "dodge")+
geom_text(aes(label=porcentaje), color="white", vjust=1.5, position = position_dodge(0.9))+
labs(title = "Nivel educativo según el género", fill= "Nivel educativo")+
xlab("Género")+
ylab("Frecuencia")Respecto a la condición laboral en la que se encuentran todas las personas entrevistadas, un 60% declaran estar ocupados/as, un 4% desocupados/as y un 36% inactivos. Si se compara estos porcentajes en función del género se tiene que, dentro del grupo de varones un 71% se encuentra ocupados, un 5% desocupado y un 24% inactivo; mientras que, entre las mujeres un 51% esta ocupada, un 4% desocupada y un 45% declara estar inactivas. Al evaluar el nivel de ingresos por hogar en la muestra total, se ve que el 35% presenta un monto de ingreso entre el quintil 1 y 2, un 21% en el quintil 3 y un 44% entre el quintil 4 y 5.
##
## Desocupado Inactivo Ocupado Sum
## mujer 4 45 51 100
## varón 5 24 71 100
## Sum 8 69 123 200
El 75% de las personas encuestadas trabajan hasta 45 horas semanales. Si se compara los grupos por género en relación a la cantidad de horas trabajadas se encuentra que, entre los varones, un 28% trabaja menos de 35 horas semanales mientras que entre las mujeres esto haciende a un 50%. Del grupo de varones un 34% reporta trabajar más de 45 horas semanales, y un 17% entre las mujeres.
##
## Entre 35 y 45 Más de 45 Menos de 35
## mujer 33.3 16.7 50.0
## varón 38.8 33.6 27.6
Respecto a la cobertura en salud, el 73% de la muestra indica contar con obra social, prepaga o servicio de emergencia. Es mayor el porcentaje que cuenta con cobertura en salud entre las mujeres (76%) que entre los varones (71%). La correlación estadística de estas dos variables presenta un CramerV de 0.05268.
En relación a la autopercepción del estado de salud, el 69% de los hombres y las mujeres la definen como “muy buena” y “buena”. Si se analiza las diferencias existente en la valoración de la salud según el género, se encuentra que un 55% de los varones indican que su estado de salud es “excelente” y/o “muy bueno”, mientras que entre las mujeres un 47% reportan esto mismo. El nivel de asociación estadística para estas variables es de V= 0.09684. Este grado es mayor que la asociación con el factor edad (V=0.1873) y que la asociación con la condición laboral (0.189). El nivel de ingresos presenta un grado de asociación similiar (V= 0.09558) y la asociación cobertura en salud es mayor (V= 0.03577).
## Cramer V
## 0.09684
Estas puntuaciones se corresponden con la autopercepción del dolor y/o malestar siendo que, un 77% de la muestra reporta no tener esta sensación al día de hoy, un 21% lo siente moderadamente y un 2% señala “mucho”. Dentro del grupo de varones, un 80% refiere no sentir dolor y/o malestar mientras que, entre las mujeres esto disminuye a un 74%. El grado de asociación estadística de estas variables es de V= 0.0771 que es mayor que la asocaición con el factor edad (V= 0.2468), que con el factor situación laboral (0.1647), que con la cobertura salud (V= 0.09795) pero menor que la asociación con el nivel de ingresos (0.06415).
cramerV(table(enfr_cordoba_2018$nivel_ingresos,
enfr_cordoba_2018$dolor_malestar))## Cramer V
## 0.06415
Por último, el 87% de los encuestados reporta no sentirse ansioso y/o
deprimido, y un 12% tienen esta sensación de moderadamente. Dentro del
grupo de las mujeres 84% no se sienten ansiosas y/o deprimidas, un 14%
moderadamente y un 2% señalan “mucho”. Entre los varones un 90% no
reportan estas sensaciones, un 9% señalan “moderado” y un 1% “mucho”.
Estas variables presentan una asociación estadística de V= 0.09426,
mayor que la asocaición con la edad (0.1014) pero menor que la
asociación con la condición laboral (V=0.08585), o con el nivel de
ingresos (V= 0.06458), o con la cobertura salud (V=0.03833).
cramerV(table(enfr_cordoba_2018$cobertura_salud,
enfr_cordoba_2018$ansiedad_depresion))## Cramer V
## 0.03833
cramerV(table(enfr_cordoba_2018$nivel_ingresos,
enfr_cordoba_2018$ansiedad_depresion))## Cramer V
## 0.06458
La prevalencia del consumo de tabaco es del 6% siendo mayor entre varones (8%) que entre mujeres (3%). La diferencia entre estos valores presenta una significancia estadística de p-value = 0.03011. Al consultar sobre el hábito de tabaquismo actual, entre los varones un 29% se reconoce como fumador, y entre las mujeres esta cifra disminuye a un 21%.
##
## No Si
## mujer 97 3
## varón 92 8
De quienes son fumadores un 44% intentó dejar de fumar siendo esta decisión más frecuente entre las mujeres (49%) que entre los varones (39%).
##
## No Sí
## mujer 52 48
## varón 61 39
De todas las personas entrevistadas un 8% presenta un consumo regular de riesgo y un 12% un consumo episódico excesivo. Entre los varones el consumo frecuente y de riesgo es del 12% y el beber de modo episodico excesivo es del 19%. Para las mujeres estas cifras disminuyen, un 5% de las encuestadas presenta un consumo regular y de riesgo, y un 6% bebe excesivamente de modo ocasional. En ambos casos existe una asocaición estadisticamente significativa, siendo mayor para el consumo episódico excesivo (p-value = 3.306e-16) que para el regular y de riesgo (p-value = 1.268e-08).
##
## Pearson's Chi-squared test with Yates' continuity correction
##
## data: table(enfr_cordoba_2018$sexo, enfr_cordoba_2018$consumo_regular_riesgo)
## X-squared = 32.379, df = 1, p-value = 1.268e-08
##
## Pearson's Chi-squared test with Yates' continuity correction
##
## data: table(enfr_cordoba_2018$sexo, enfr_cordoba_2018$consumo_episodico_excesivo)
## X-squared = 66.612, df = 1, p-value = 3.306e-16
Considerando los riesgos de accidentes de tránsito vinculados al consumo de alcohol hay que señalar que un 16% de la muestra refiere haber manejado algún vehículo luego de beber. Si se compara según el género, entre los varones un 22% manifiesta haber manejado algún vehículo luego de beber alcohol, mientras que entre las mujeres esta cifra disminuye a un 9%.
Por otro lado, respecto a la alimentación sólo un 4% consume al menos cinco porciones diarias de frutas o verduras, y el 16% le agrega sal a los alimentos una vez que están cocidos o al sentrase en la mesa. Entre las mujeres sólo un 5% consume las 5 porciones de frutas y verduras diarias y 13% le agrega sal a los alimentos. Entre los varones el 4% consume frutas y verdras, y el 13% le agrega sal a los alimentos una vez cocidos o en la mesa.
También, es importante considerar los índices de sobrepeso en la muestra siendo la obesidad una problemática de salud y uno de los principales factores de riesgo para las ENT. Entre los varones el índice de masa corporal (en adelante IMC) tiene un valor mínimo de 16.6 y máximo de 65.7, en promedio el IMC es de 27.4 pero la mitad de los casos está por debajo de 26.8. Para el caso de las mujeres el IMC tiene valor mínimo de 15.8 y máximo de 49.4, un promedio de 26.3 y la mitad de las encuestadas tiene un IMC menor a 25.3.
Según la Organización Mundial de la Salud (2021), para el caso de las
personas adultas, un IMC igual o superior a 25 es indicativo de
sobrepeso, y si es igual o superior a 30 indica obesidad 3. Considerando esta
referencia en encuentra en el total de la muestra un 34% presenta
sobrepeso y un 30% obesidad. Si se compara según el género, entre
varones el 41% tiene sobrepeso mientras que el 28% obesidad. Para el
caso de las mujeres, el 29% presenta sobrepeso y que el 31%
obesidad.
La prevalencia de la hipertensión arterial es de un 54% para la muestra. Entre las mujeres la prevalencia de la presión arterial elevada es de 47%, y entre los varones es de 63%.
##
## Sí No
## mujer 47 53
## varón 42 58
En este trabajo se considera ≥ 200 mg/dl como un valor de colesterol total elevado cuando es tomado en ayunas. Los resultados de la ENFR indican que para la muestra la prevalencia de colesterol elevado en sangre es de 45%. En el grupo de los varones esta cifra es de 63% y en el grupo de las mujeres es de 47%. El valor promedio de colesterol en sangre es de 193mg/dL, aunque la mitad de los encuestados/as presentan niveles menores a 189mg/dL. Entre las mujeres el promedio es de 197mg/dL pero la mitad de las entrevistadas reportó valores menores a 191mg/dL. Para el grupo de los varones, el promedio de este valor es de 188mg/dL, y la mitad de los encuestados presenta valores menores a 184mg/dL.
## Warning: Removed 1677 rows containing non-finite values (`stat_boxplot()`).
Teniendo en cuenta el puntaje FINDRISC, el riesgo de desarrollar diabetes mellitus en los próximos 10 años es en un 20% de alto riesgo para la muestra y un 20% de riesgo moderado. Considerando el grupo de las mujeres, estas tienen un 22% de alto riesgo y un 18% de riesgo moderado. Entre los varones el alto riesgo es de 17% y el moderado de 21%.
Teniendo en cuenta los niveles de glucosa en sangre un 12% de la muestra
presenta niveles elevado de glucemia (≥110 mg/dl). Entre las mujeres
esta cifra es de 10% mientras que entre los varones es de 14%.
## Warning: Removed 1653 rows containing non-finite values (`stat_boxplot()`).
Analizar y comparar la asociación entre la edad, la situación laboral, cobertura de salud y el género con la salud y riesgo de desarrollar ENT.
Si se analiza la importancia relativa del género como factor explicativo de la salud respecto al factor edad, se tiene que la asociación con el género presenta una significancia estadística mayor (V=0.09684) que la asociación con la edad ( V= 0.1873) de las y los encuestados. Al considerar la cobertura de salud, este factor tiene una asocaición estadística mayor que los anteriores con la salud autopercibida (V=0.03577), lo mismo que para el nivel de ingresos (V=0.09558). Para el caso de la situción laboral, este factor presenta una asociación estadística más baja (V= 0.189) que el género.
En relación a las ENT, si se compara la asociación entre el factor género y el riesgo a desarrar diabetes mellitus con la relación con el factor edad, se tiene que es mayor con el primero (V= 0.1022) que con la edad (0.2529). Al considerar los niveles de glucemia con la edad, se observa que existe un tipo de relación positiva con este factor.
Para el caso de la variable cobertura de salud, la asociación es mayor, V= 0.08101, con el riesgo de desarrolar diabetes, igual para la asociación con el nivel de ingresos (V= 0.07739). Respecto al factor de actividad laboral la asociación es de V= 0.182.
Respecto a la hipertensión arterial, la presión elevada presenta una asociación de V= 0.1622 con el género y de V= 0.4627 con la edad. La cobertura de salud tiene una asociación estadística de V = 0.1357 con la hipertensión, la condición laboral de V = 0.1786 siendo el nivel de ingreso el factor con la asociación más alta con esta variable (V=0.0519) .
Para el caso del colesterol elevado, el factor género presenta una asociación estadística de V=0.04904, mayor que el de la edad (V= 0.1594) y que con el nivel de ingresos (V=0.1876). Si se observa el diagrama de dispersión no se observa asociación lineal de la edad con la glucemia, o esta es muy baja, siendo positiva tanto en varones y mujeres, y en el caso de estas últimas mostrando una curva hacia el final.
ggplot(data=enfr_cordoba_2018,
mapping = aes(x= bhch04,
y= bimq06,
color= sexo))+
geom_point()+
geom_smooth()+
labs(title = "Dispersión de los valores de colesterol en sangre por edad entre varones y mujeres")+
xlab("Edad")+
ylab("mg/dl")Respecto al factor cobertura de salud se tiene una asociación V= 0.09038 con el colesterol en sangre elevado, mayor que el de la asociación con la condición laboral (V= 0.01234).
En primer lugar, se observa que las condiciones de vida y el ámbito de trabajo productivo es diferencia entre los varones y las mujeres. Para el caso de las mujeres un alto porcentaje de las entrevistadas (36%) declaran estar inactivas, lo que puede estar vinculado a las tareas del cuidado y del hogar no reconocidas ni asalariadas. Entre los varones es mayor el porcentaje que trabaja más de 50 horas semanales (50%). Respecto a los niveles de escolaridad alcanzados entre las mujeres es mayor el porcentaje de quienes han cumplimentado el secundario (62%) que entre los varones (45%). Respecto a la cobertura de salud es mayor el porcentaje entre las mujeres (76%) que entre los varones (71%). Tales diferencias de género son abordadas en los modelos basados en las condiciones de vida que hacen énfasis en las diferencias en los trabajos, por ejemplo, en la segregación del mercado laboral según el género generando condiciones laborales diferentes entre hombres y mujeres y por lo tanto patrones diferenciales de enfermera (Calvente, 2004). En relación a este aspecto es interesante abordar más específicamente cuáles son las actividades laborales vinculadas al género en nuestra población, y cómo se relaciona estas condiciones de vida con las ENT.
En relación a la valoración del estado de la propia salud, del bienestar y del malestar se observa diferencias en relación al género, siendo mayor la valoración positiva de la salud entre los varones que entre los mujeres, y a la inversa menor el registro del dolor y malestar entre los varones que entre las mujeres. De la misma manera es menor la proporción entre los varones (90%) respecto a sentirse ansiosos y/o deprimidos que entre las mujeres (84%). Esto puede estar estrechamente vinculado con los procesos diferenciales de socialización de género y las valoraciones que se hacen de la propia salud según determinados valores de género más amplios. Se conoce que las mujeres informan más sobre la percepción de sus síntomas y que los patrones hegemónicos de masculinidad dificultan que los hombres puedan expresar sus sentimientos, emociones y percepciones como el dolor (Calvente, 2004).
Respecto a los factores de riesgo, es significativo la diferencia de género sobre las prácticas de consumo, de riesgo y del autocuidado. Estas últimas aparecen en mayor proporción dentro del grupo de varones, con mayores porcentajes en el consumo regular y de riesgo (12%) y episódico excesivo (19%) de alcohol, y prácticas de mayor riesgo a accidentes de tránsito que las mujeres. A nivel mundial, mueren por lesiones causadas por accidentes de tránsito 2,7 veces más hombres que mujeres (Sen y Östlin, 2007). Al respecto se sabe que existe una mayor mortalidad entre hombres jóvenes debido a causas vinculadas a comportamientos de riesgo que se asocian a una determinada concepción de la masculinidad bajo estereotipos de competitividad, agresividad, violencia y la asunción de riesgos (Calvente, 2004). Existe cada vez más evidencia de que las normas de género, vinculadas a ciertas expectativas sociales sobre los roles y comportamientos apropiados para hombres y mujeres, están estrechamente vinculadas con el comportamiento de las personas en relación a la propia salud (Sen y Östlin, 2007)
Respecto a los índices de obesidad es mayor el porcentaje entre las mujeres (18%) que entre varones(15%), aunque es mayor la proporción de sobrepeso entre varones (23%) que mujeres(16%). Considerando el resto de los factores de riesgo como la hipertensión arterial, la prevalencia de glucemia y colesterol elevado, se observa que el género presenta significancia estadística mayores que otros factores explicativos como la edad y la condición laboral no así, con la cobertura de salud. Los resultados indican la importancia de avanzar sobre el estudio de los factores de género sobre las ENT. Por ejemplo, recientemente en un estudio realizado en Córdoba se encontró que las mujeres que dedicaron más tiempo al trabajo no remunerado presentaron mayores probabilidades de desarrollar hipertensión arterial (OR 1,01; IC 95% 1,00- 1,02) asociándose esta enfermedad a los roles de género (Virgi, 2021).
Este trabajo propone un análisis de género sobre la salud, sin embargo, es preciso aclarar que se hace un uso acotoado de esta categoría que es más abarctatica que la del sexo asignado al nacer varón y mujer. El género es un concepto que proviene de la teoría feminista y que, a diferencia del sexo que remite a la biología, se refiere a la construcción social, cultural y simbólica a partir del cual se definen de manera jerárquica roles, comportamientos, actividades y atributos considerados apropiados para los hombres y las mujeres en una determinada sociedad y tiempo histórico (Calvente, 2004). Este aspecto es un punto central en el avance de estudios de género en la salud, pero también para la construcción de indicadores sociales y de salud más general. Asumir este desafío es fundamental para comprender de un modo más preciso e integral sobre cómo se estructuran y articulan las desigualdades por género como por otras categorías - como clase, raza/etnia, edad, orientación sexual, lugar de procedencia, etc.- y así desarrollar análisis más integrales y situados respecto a nuestra realidad cada vez más compleja.
Calvente, M. D. M. G. (2004). Género y salud: un marco de análisis e intervención. Diálogo filosófico, 59.
Instituto Nacional de Estadística y Censos (2019). 4° Encuesta Nacional de Factores de Riesgo. Resultados definitivos. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Instituto Nacional de Estadística y Censos - INDEC ; Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Secretaría de Gobierno de Salud de la Nación. Disponible en link
Organización mundial de la salud. Disponible en:link
Ramos, W., Venegas, D., Honorio, H., Pesantes, J., Arrasco, J., & Yagui, M. (2014). Enfermedades no transmisibles: efecto de las grandes transiciones y los determinantes sociales. Revista Peruana de epidemiología, 18(1), 1-10.
Sen, G., & Östlin, P. (2007). La inequidad de género en la salud: desigual, injusta, ineficaz e ineficiente. Por qué existe y cómo podemos cambiarla. Informe final a la comisión sobre determinantes Sociales de la Salud de la OMS. Ginebra. OPS. Recuperado de https://www. paho. org/hq/dmdocuments/2007/La% 20inequidad_de_genero_en_lasalud_desigual_injusta_ineficaz_e_ineficiente. pdf.
Virgi, V. (2021). Hipertensión Arterial, abordaje desde una perspectiva de género. Ciudad de Córdoba. 2019. Archivos de Medicina Familiar y General, 18(3).