BBC News Mundo
10 de mayo 2021
América Latina se ha convertido en la región del mundo más afectada por la pandemia en todo el mundo.
Mientras en Europa y Estados Unidos se vislumbra el fin de la pandemia, América Latina vive su peor momento y se ha convertido en uno de sus epicentros.
Bogotá registra el mayor nivel de transmisión del covid-19 desde el inicio de la pandemia y sus autoridades emitieron una alerta roja, mientras que en Buenos Aires la ministra de Salud argentina confirmó la semana pasada que el sistema de salud está “en riesgo de desborde”.
Al mismo tiempo, en Caracas —donde los hospitales carecen de camas, insumos y hasta personal— a muchos venezolanos sólo les queda rezarle al doctor José Gregorio Hernández, conocido como el “médico de los pobres”, para que los cure.
Las capitales de Colombia, Argentina y Venezuela resumen una situación que se repite en la gran mayoría de las naciones latinoamericanas.
Durante la última semana de abril, la región acumuló alrededor del 35% de las muertes por covid-19 de todo el mundo, pese a contar sólo con el 8% de la población mundial.
En ese mismo periodo, Brasil se convirtió en el segundo país en el mundo en superar los 400.000 fallecidos por el virus.
Pero las cifras del llamado exceso de mortalidad apuntan a que el número real de muertos en toda la región puede ser muy superior al oficial.
Como ejemplo de ello, ya en cifras correspondientes a febrero, cuando la Secretaría de Salud de México informaba de 201.429 fallecidos en el país, el informe publicado titulado “Exceso de Mortalidad” recogía 294.287 defunciones asociadas a la covid-19.
Más allá de las pérdidas humanas, la región sufre una crisis económica sin precedentes. Según un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el Producto Interno Bruto (PIB) regional se contrajo un 7,7%, arrastrando el cierre de casi 3 millones de empresas, lo que ha impulsado el desempleo y la informalidad.
A esto se suma que las campañas de vacunación sufren contratiempos y avanzan lentamente, con las excepciones de Chile y Uruguay.
Todo esto hace que América Latina se haya convertido en “la región más afectada del mundo” por la pandemia, según Jaime Sepúlveda, director del Instituto de Ciencias de la Salud Global de la Universidad de California, en Estados Unidos.
Pero ¿cómo se llegó a este punto y cuáles son las perspectivas para la región?
Consultados por BBC Mundo, expertos de la región argumentan que lo que se vive en América Latina es el resultado de una “fatal” mezcla de factores.
La falta de oxígeno es una constante en muchos hospitales de la región.
Carlos Felipe Jaramillo, vicepresidente del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, asegura que aparte de “razones obvias” como la alta tasa de urbanización en la región y la densidad de población que facilitan la transmisión del virus, en todos los países persisten “grandes falencias” en los sistemas de salud y el monitoreo de enfermedades infecciosas.
En Argentina, Brasil, Colombia, México, Perú y Venezuela hay decenas de hospitales en los que los cilindros de oxígeno escasean y que no han podido satisfacer la demanda provocada por el fuerte aumento de casos de las últimas semanas.
En México se ha reportado el robo de oxígeno en hospitales, mientras que en Venezuela ha proliferado un mercado negro en donde se comercializan no sólo estos aparatos, sino también mascarillas y hasta vacunas.
Sepúlveda, experto en salud global de la Universidad de California, le dice a BBC Mundo que en América Latina se llegó a este punto por “negligencia, soberbia y debido a la pobreza”.
“Es una lamentable combinación de factores. Faltó liderazgo, faltó anticipación y también han faltado recursos financieros”, prosigue.
Recientemente la Organización Mundial de la Salud (OMS) le pidió al Colegio de México (Colmex) que realizara un estudio para analizar la respuesta a la pandemia en América Latina y el informe final arrojó que Estados Unidos, Brasil, Colombia y México son los países que peor la han afrontado en todo el mundo.
Tras analizar unas 400 referencias bibliográficas, los expertos del Colmex detectaron “enormes” inequidades en los sistemas de salud, y también identificaron factores como el escaso acceso de las poblaciones más pobres a pruebas de detección, así como hacinamiento en viviendas y la necesidad de trasladarse en transporte público masivo.
Jaime Sepúlveda asegura que en países pobres es más difícil imponer confinamientos muy estrictos o multas.
Sepúlveda, quien colaboró con el estudio, analizó a fondo el caso mexicano y considera que tanto ese país como el resto de la región “desaprovecharon las múltiples oportunidades” que tuvieron para prepararse para la primera y la segunda ola.
Asimismo, critica el liderazgo “errático” de los gobiernos mexicano y brasileño y asegura que ha tenido “graves consecuencias” en la salud de la gente.
“Bolsonaro ha tenido un discurso negacionista y no ha apoyado a sus ministros de Salud. Ya lleva cuatro. Además se ha burlado de las personas que utilizan mascarillas y ha desinformado”, agrega.
Por otro lado, el experto en salud global también atribuye la explosión de casos en América Latina a que las medidas de confinamiento no han sido estrictas en muchos países de la región.
“Australia, Nueva Zelanda y Reino Unido impusieron políticas rigurosas y ahora les está yendo bien. En Latinoamérica no fue así”, argumenta.
Sin embargo, explica que en países pobres es más difícil imponer confinamientos muy estrictos o multas.
“La gente al no recibir subsidios económicos tienen que salir a buscar comida”, señala.
En Venezuela, el gobierno de Nicolás Maduro ha establecido una inusual cuarentena intermitente, conocida como el sistema 7-7, en la que se alternan las restricciones con la relajación de las medidas.
Según cifras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), alrededor de 158 millones de personas en América Latina y el Caribe trabajan en el sector informal de la economía, es decir que no tienen un salario fijo. Muchos tampoco cuentan con protección social ni derechos laborales.
Esta cifra representa el 54% del total de los trabajadores de la región.
Para la economista Mónica de Bolle, investigadora del centro de estudios Peterson Institute for International Economics (PIIE), en América Latina faltó apoyo a las pequeñas empresas.
“Fue un error porque esos negocios emplean a mucha gente y tienden a ser vulnerables”, le dijo a BBC Mundo.