Durante las últimas décadas, ha habido una demanda creciente de monitorear la calidad del agua de muchos ríos mediante mediciones regulares de diversas variables de calidad del agua.
El resultado ha sido la acumulación gradual de registros confiables de la calidad del agua a largo plazo y el examen de estos datos para determinar las tendencias a largo plazo.
Ademas, los sistemas informáticos ofrecen ahora la posibilidad de manejar y manipular bases de datos muy grandes de formas que antes no eran una opción práctica.