La ONU define el Índice de Desarrollo Humano (IDH) como una medida sintética para evaluar el progreso a largo plazo en las tres dimensiones básicas del desarrollo humano: una vida larga y saludable, el acceso al conocimiento y un nivel de vida digno. La vida larga y saludable se mide a través de la esperanza o expectativa de vida, el nivel de conocimiento comprende el promedio de años de educación que reciben a lo largo de su vida los ciudadanos de más de 25 años y el nivel de vida digno se mide a través del ingreso nacional bruto (INB) per cápita expresado en dólares internacionales constantes, utilizando las tasas de paridad del poder adquisitivo (PPA).
El IDH ajustado por la Desigualdad (IDHD) es un indicador del nivel de desarrollo humano de las personas de una sociedad y que tiene en cuenta su grado de desigualdad. En una sociedad con perfecta igualdad, el IDH y el IDHD tienen el mismo valor. Cuando existe desigualdad en la distribución de expectativa de vida, educación e ingresos, el IDH de una persona promedio de cualquier sociedad será inferior al IDH general; cuanto menor sea el valor del IDHD (y mayor su diferencia con el IDH), mayor es la desigualdad.
Las anteriores dimensiones que comprenden el IDHD, de ahora en adelante serán denominadas como Educación, Expectativa vida e Ingresos. El objetivo de este estudio consiste en analizar y comparar los niveles de desigualdad en los países latinoamericanos abordado desde las 3 dimensiones de la Desigualdad, logrando segmentar ciertos grupos de países y además poder identificar algún patrón en relación a dichas dimensiones de manera conjunta.
En el mapa de Latinoamérica se proyecta el IDHD para el año 2017, se resalta que 4 de los 7 países centroamericanos poseen un IDHD bajo respecto al resto del grupo, adicionalmente se encuentran Bolivia y Paraguay; por otro lado, se observa que los 3 países del sur de Latinoamérica predominan con los índices más altos.
En el mapa de calor se representa el IDHD durante tres años de observación, se puede percibir que países como Perú, Bolivia y Honduras presentaron un avance relevante con relación al comportamiento del año 2015, sin embargo, en el caso de Paraguay que había presentado una mejora en el año 2016, resultó que para el 2017 tuvo un retroceso. Es posible mencionar que en gran parte de los países predominan indicadores de nivel medio a bajo, según la escala representada.
desplazado hacia índices un poco más altos en el año 2017.
La distribución de densidad para la dimensión expectativa de vida durante los tres años, presenta una pequeña tendencia bimodal, indicando que se presenta 1 brecha que separa 2 grupos, un grupo pequeño que posee índices de expectativa de vida más bajos respecto a la mayoría de países latinoamericanos. Cabe resaltar que el comportamiento del año 2015 mejoró en el año 2016, más sin embargo para el 2017 no se presentó un avance relevante.
Se observan diferencias marcadas en las 3 dimensiones de desigualdad para los periodos de estudio, para Educación e Ingresos se podría separar, de manera visual, en 4 grupos.
Se clasificaron 4 grupos de acuerdo a su comportamiento global durante los 3 años:
## Educacion Ingresos Expectativa_vida
## Educacion 1.0000000 0.7766282 0.5853398
## Ingresos 0.7766282 1.0000000 0.6610089
## Expectativa_vida 0.5853398 0.6610089 1.0000000
De acuerdo con la matriz de correlación, se logró identificar que el nivel de Ingresos per cápita de un país está altamente correlacionado con el índice de Educación, representado por un 0.77, y tambén con la Expectativa de vida en un 0.66.
Las dimensiones de la desigualdad en el año 2017 reflejan que el nivel de expectativa de vida es el factor con los mejores índices, sin excepción para todos países. Se logra distinguir un patrón en el comportamiento de las 3 dimensiones para los países con mejores indicadores hasta Brasil, donde el nivel de Educación e Ingresos permanecen como el segundo y tercer índice respectivamente; sin embargo, a partir de República Dominicana este posicionamiento se empieza a distorsionar y la importancia entre Educación e Ingresos se traslapa aumentando aún más la brecha con relación al avance en materia de Expectativa de vida.
Teniendo en cuenta el comportamiento de cada uno de los países con respecto de las dimensiones de desigualdad, consideramos que el país menos desigual entre las opciones Latinoamericanas correspondería a Uruguay, dado que se ubica entre aquellos con los mejores IDHD, y además posee las menores brechas con relación las tres dimensiones de desigualdad social.
Los países con peores IDHD tienen una mayor brecha entre su nivel de expectativa de vida, la educación e ingresos, con relación a los países con mejores índices.