Una de las cosas más lindas que aprecio tener en mi vida, es a mi sobrina. Ella ha sido una luz increible y una gran ayuda en tantas cosas, que no sabría cómo agradecerle. Cuando éramos pequeñas, siempre mi hermana nos llevaba a la playa a acampar, y lo que más nos gustaba hacer, era quedarnos hasta tarde en la noche viendo el cielo y esperando a que pasara una estrella fugaz. De todas las veces que fuimos y nos quedamos viendo, sólo una vez logramos observar una estrella fugaz; ese momento para las dos fue mágico, pero lo que más guardo de ese momento, fue ver la cara de ella, al ver los ojitos de felicidad que tenía al observar su primera estrella fugaz. Ahora, ella creció, vive lejos, pero aún así, seguimos esperando otra estrella fugaz en la playa.