Bitácora
Datos generales de la plática
Nombre de la mesa panel: “Prácticas inclusivas en el aula de matemáticas”
Fecha: Jueves 1 de octubre
Hora: 16:00 horas
Nombre: Rebeca Canul
Resumen de ideas principales
Heterogeneidad y fragmentación en el aula: El reto de la inclusión
Durante la mesa panel se abordaron las implicaciones didácticas de atender grupos heterogéneos y fragmentados en el aprendizaje de las matemáticas. Se habló sobre la diversidad presente en los grupos escolares, principalmente en cuanto a los conocimientos previos, los ritmos de aprendizaje y las necesidades de los estudiantes. Esta diversidad puede llevar a que existan grupos fragmentados, donde algunos estudiantes cuentan con los conocimientos mínimos esperados, mientras que otros presentan dificultades importantes o tienen un nivel más avanzado. Frente a esta situación, se cuestionó la aplicación de una enseñanza homogeneizadora, ya que utilizar una misma actividad y forma de enseñanza para todo el grupo puede terminar excluyendo a alguno de los extremos. Por un lado, puede dificultar el acceso al contenido para quienes presentan mayores dificultades y, por otro, puede desmotivar a quienes necesitan mayor rigor o un desafío cognitivo diferente. Por ello, se destacó la importancia de reconocer la diversidad que existe dentro del aula y comprender que atenderla no significa necesariamente modificar los objetivos de aprendizaje, sino buscar diferentes formas de favorecer el acceso al conocimiento matemático.
Evaluación diagnóstica y formativa como herramientas de decisión didáctica
Otro punto importante que se menciono fue identificar los conocimientos y necesidades de los estudiantes a partir de evidencias, evitando suponer lo que saben o no saben. Para ello, la evaluación diagnóstica y formativa, así como la observación y el diálogo, permiten reconocer los conocimientos previos, las dificultades y los avances de los estudiantes Esto implica cambiar la visión de la evaluación como un instrumento únicamente para asignar una calificación y utilizarla como una herramienta para tomar decisiones sobre la enseñanza.
También se destacó el valor de escuchar los razonamientos de los estudiantes. Una hoja de respuestas únicamente permite observar el resultado, pero no necesariamente conocer el proceso que llevó a él. Por esta razón, el error no debe considerarse únicamente como algo que debe corregirse, sino como una oportunidad para identificar cómo está pensando el estudiante, cuáles son sus conocimientos y dónde se encuentra la dificultad. Escuchar sus explicaciones puede proporcionar información que no sería posible obtener solamente mediante una evaluación escrita.
Diversificación didáctica sin simplificación del objeto de conocimiento
Se planteó la importancia de establecer objetivos claros y comunes, pero diversificar las estrategias y las formas mediante las cuales los estudiantes pueden llegar a ellos. La inclusión no significa simplificar el contenido matemático, ya que esto podría limitar las posibilidades de aprendizaje, sino buscar diferentes caminos para acceder al mismo conocimiento. Esto supone encontrar un equilibrio entre atender a quienes presentan dificultades y mantener desafíos para quienes tienen un mayor dominio.
En este sentido, se destacó la importancia de transitar entre lo manipulativo, las representaciones y lo abstracto, considerando los procesos mediante los cuales los estudiantes construyen significados antes de llegar directamente a los procedimientos formales. Para ello, el docente debe analizar el contenido matemático e identificar los conocimientos previos, conceptos, representaciones y elementos lingüísticos necesarios para comprenderlo. Incluso la semántica y el lenguaje utilizado en las consignas pueden convertirse en barreras para el aprendizaje.
Problematización del entorno y análisis crítico de las Barreras para el Aprendizaje
Otro eje importante fue comprender que las dificultades de aprendizaje no dependen únicamente del estudiante. También pueden existir barreras estructurales, comunicativas y pedagógicas dentro del entorno escolar. Se presentó como ejemplo el caso de una estudiante sordomuda en el que una práctica aparentemente inclusiva podía reducirse a permitirle copiar las actividades sin garantizar realmente su aprendizaje. Esta situación permitió cuestionar si determinadas acciones representan una verdadera inclusión o únicamente una adaptación superficial. Por ello, se resaltó la necesidad de que el docente analice críticamente sus propias prácticas, así como el contexto en el que se desarrolla la enseñanza. Las estrategias, la comunicación, los recursos disponibles y la estructura escolar pueden favorecer o dificultar la participación y el aprendizaje.
Trabajo colaborativo, contexto familiar y toma de decisiones en la práctica real
Durante la charla, los panelistas mencionaron la importancia de la colaboración entre docentes y con las familias. El conocimiento que un profesor tiene sobre un estudiante es parcial, debido a que cada docente observa diferentes aspectos de su desempeño. Compartir información permite identificar avances, dificultades recurrentes y estrategias que han funcionado en otros espacios. De igual manera, la comunicación con las familias puede aportar información sobre el contexto y las experiencias del estudiante que difícilmente podrían conocerse únicamente dentro del aula.
También se reconocieron las limitaciones que enfrenta el docente en la práctica real, como el tiempo disponible, los recursos y las guías docentes. Aunque existen orientaciones sobre los contenidos que deben abordarse, cada grupo requiere tomar decisiones sobre cómo enseñarlos. Ante estas condiciones, es necesario reconocer las propias posibilidades, priorizar los aprendizajes fundamentales y tomar decisiones didácticas que permitan atender la diversidad sin perder de vista el desarrollo del pensamiento matemático.
Reflexión personal
La mesa panel sobre prácticas inclusivas en el aula de matemáticas me permitió reflexionar sobre una situación que actualmente estoy viviendo durante mi Servicio Social: la diversidad que existe dentro de un mismo grupo. Antes de esta actividad sabía que no todos los estudiantes aprenden al mismo ritmo, pero escuchar las experiencias de los egresados y las estrategias que han utilizado me ayudó a comprender que esta diversidad tiene un impacto directo en las decisiones que debe tomar un docente.
Durante mi Servicio Social he podido observar esta diversidad de manera muy concreta. En un mismo grupo hay estudiantes que comprenden con rapidez y avanzan de forma fluida, otros que llevan un ritmo intermedio, pero presentan algunas dificultades, y también quienes requieren un acompañamiento más constante porque tienen vacíos en conocimientos previos. Esta experiencia me ha enseñado que estar en el mismo grado no significa necesariamente partir del mismo punto. Por ello, uno de los principales retos que identifico para mi futura labor docente será encontrar la manera de atender estas diferencias sin dejar de lado a ningún estudiante.
Esto me hizo pensar en una situación que puede presentarse fácilmente en el aula: si trabajo al ritmo de quienes avanzan más rápido, algunos estudiantes pueden quedarse atrás; pero si dedico demasiado tiempo a quienes presentan mayores dificultades, quienes ya dominan el contenido pueden perder interés o dejar de sentirse retados. A partir de lo comentado en la mesa panel, comprendí que la inclusión no consiste simplemente en avanzar más despacio, sino en buscar diferentes formas de que todos puedan acercarse al aprendizaje esperado, considerando que no necesariamente necesitan los mismos apoyos.
También hubo una experiencia de mi Servicio Social que relacioné especialmente con lo abordado en la mesa panel. Me ha tocado trabajar con un estudiante que me dice que las matemáticas no le interesan y que, en algunas ocasiones, se duerme o deja de prestar atención durante las actividades. Al principio podría ser fácil pensar que simplemente no le gustan las matemáticas o que no quiere trabajar. Sin embargo, después de escuchar a los panelistas, comencé a cuestionarme qué puede haber detrás de esa actitud: experiencias anteriores de fracaso, inseguridad, dificultades que no han sido atendidas o incluso una desconexión entre las actividades y lo que para él resulta significativo.
Esta situación cambió mi manera de interpretar el comportamiento de los estudiantes. Ahora considero que, como futura docente, no debería quedarme únicamente con lo que observo externamente. Si un estudiante no participa, se distrae o muestra rechazo hacia las matemáticas, también debo preguntarme qué está provocando esa situación y qué puedo hacer desde mi práctica para acercarlo nuevamente al aprendizaje. Esto no significa que el docente tenga que solucionar todos los problemas del estudiante, sino que debe aprender a observar, escuchar y tomar decisiones a partir de las necesidades que identifica.
Otro reto que identifico es el tiempo que se tiene para atender la diversidad dentro del aula. En la escuela existen contenidos que deben abordarse en determinados periodos, actividades que cumplir y exigencias del sistema educativo. A esto se suma que un mismo grupo puede estar formado por muchos estudiantes con diferentes necesidades y ritmos de aprendizaje, por lo que no siempre será posible dedicar a cada uno el tiempo que necesita. Esto me hace pensar que uno de mis retos será aprender a planificar las clases de manera que pueda brindar distintos niveles de apoyo sin descuidar al resto del grupo ni dejar de lado los aprendizajes que se espera alcanzar.
Aunque estas condiciones pueden dificultar la aplicación de prácticas inclusivas, considero que no deben convertirse en una razón para dejar de intentarlo. Será necesario aprender a priorizar, conocer a mis estudiantes y buscar estrategias que permitan aprovechar mejor el tiempo y los recursos disponibles. Para mí, la inclusión no debería quedarse solamente en el discurso, sino reflejarse en la manera en que diseño las actividades, evalúo, me comunico con los estudiantes y respondo ante las dificultades que presentan.
A partir de todo lo anterior, considero que la mesa panel sí cambió mi perspectiva sobre la enseñanza de las matemáticas. Ahora entiendo que enseñar no consiste únicamente en dominar los contenidos y explicarlos de una determinada manera, sino también en reconocer que cada estudiante puede encontrarse en un punto diferente y necesitar distintos tipos de apoyo.
Finalmente, me quedó una pregunta que tenía intención de plantear a los panelistas, pero por falta de tiempo no pude hacerlo: ¿cómo equilibrar la cobertura de los contenidos con el Diseño Universal para el Aprendizaje cuando los ritmos dentro del aula son tan diversos? Considero que esta pregunta representa uno de los principales retos que tendré como futura docente, porque no solo se trata de querer atender a todos, sino de encontrar formas reales de hacerlo dentro de las condiciones que existen en una escuela.
Conclusión
Desde mi perspectiva como futura docente de matemáticas, la mesa panel me permitió comprender que la inclusión no consiste simplemente en realizar modificaciones a una actividad para algunos estudiantes, sino en cuestionar nuestras propias prácticas y las barreras que podemos estar generando dentro del aula. Implica observar, diagnosticar, escuchar, evaluar de manera continua y diversificar las estrategias de enseñanza. También requiere reconocer que un grupo heterogéneo no es una dificultad que deba eliminarse, sino una realidad que debe considerarse al momento de planificar.
Uno de los principales aprendizajes que me llevo de esta mesa panel es que enseñar matemáticas desde una perspectiva inclusiva requiere mantener los objetivos de aprendizaje, pero ser flexible en las maneras de alcanzarlos. Como futura profesora, esto me lleva a reflexionar sobre la responsabilidad de no reducir las expectativas hacia los estudiantes que presentan dificultades, pero tampoco dejar de ofrecer retos a quienes avanzan con mayor facilidad. La verdadera inclusión implica generar oportunidades para que todos puedan desarrollar su pensamiento matemático, reconociendo sus diferencias, comprendiendo sus formas de razonar y utilizando estas diferencias como punto de partida para la enseñanza de las matemáticas.