Cuando el cerebro duda: otra explicación de por qué las personas cambian o no cambian sus comportamientos de salud

Author

Ilich H. De La Hoz Siegler, MD. MPH. MPP. FMS. HM

Resumen

En este ensayo he revisado un estudio publicado el 15 de septiembre de 2026 en Nature, el cual demuestra que las decisiones que implican beneficios y riesgos no parecen surgir de un simple cálculo racional, sino de una competencia dinámica entre dos sistemas de la corteza orbitofrontal: una región medial asociada con la aproximación a recompensas y una región lateral vinculada con la evitación de riesgos. Mediante registros intracraneales directos en seis pacientes, los investigadores observaron que, ante decisiones difíciles, el cerebro oscila rápidamente entre estados de “acercarse” y “evitar” antes de decidir. Este hallazgo aporta una explicación neurobiológica de la indecisión, la procrastinación y la baja adherencia a conductas saludables, sugiriendo que las políticas públicas pueden ser más efectivas si reducen barreras, fricciones y temores percibidos, en lugar de limitarse a aumentar la información sobre los beneficios de la salud. Aunque el estudio tiene una muestra pequeña, su precisión fisiológica es excepcional y constituye una de las evidencias más sólidas hasta la fecha sobre cómo el cerebro humano resuelve conflictos entre recompensa y riesgo.

Link directo al estudio: https://www.nature.com/articles/s41593-026-02444-4

Introducción

Uno de los grandes desafíos de la salud pública no es identificar qué conductas son beneficiosas para la salud. Existe abundante evidencia sobre los beneficios de la actividad física, la vacunación, la adherencia a tratamientos, la alimentación saludable o el abandono del tabaco. El verdadero desafío consiste en entender por qué las personas, incluso conociendo esos beneficios, frecuentemente no adoptan esos comportamientos.

Un estudio reciente publicado en Nature Neuroscience, titulado “Intracranial recordings in humans reveal differential contributions of medial and lateral orbitofrontal cortex to approach-avoidance decision-making” , aporta una nueva perspectiva sobre esta cuestión. Mediante registros intracraneales directos en humanos, los investigadores identificaron mecanismos cerebrales específicos que participan cuando una persona debe decidir entre acercarse a una posible recompensa o evitar un posible riesgo. Los hallazgos sugieren que las decisiones no surgen simplemente de un cálculo racional de beneficios y costos, sino de una competencia dinámica entre circuitos cerebrales especializados en aproximación y evitación.


El problema que intentaba resolver el estudio

La mayoría de las decisiones importantes para la salud tienen una característica común: implican simultáneamente beneficios y costos.

  • Hacer ejercicio mejora la salud, pero exige esfuerzo.

  • Vacunarse protege contra enfermedades, pero puede generar ansiedad o molestias.

  • Tomar medicamentos disminuye riesgos futuros, pero puede producir efectos secundarios.

  • Dejar de fumar mejora la salud a largo plazo, pero implica síntomas de abstinencia.

Los psicólogos llevan más de setenta años describiendo estos conflictos como situaciones de “aproximación-evitación”. Sin embargo, hasta ahora no estaba claro cómo el cerebro humano resolvía físicamente esa tensión interna,


¿Qué hicieron los investigadores?

Los investigadores estudiaron a seis pacientes que tenían electrodos intracraneales implantados por razones clínicas. Estos electrodos permitieron registrar directamente la actividad eléctrica cerebral con una precisión imposible de obtener mediante resonancia magnética convencional. 

Los participantes completaron un videojuego en el cual observaban corredores que contenían:

  • Cofres del tesoro que representaban recompensas.

  • Bombas que representaban posibles pérdidas.

En cada ocasión debían decidir entre:

  • Aproximarse, intentando obtener la recompensa pero aceptando el riesgo.

  • Evitar, avanzando de forma segura sin ganar ni perder nada.

Mientras tomaban estas decisiones, los investigadores registraban actividad neuronal en tiempo real dentro de la corteza orbitofrontal.


La neuroanatomía de la decisión

La estructura principal estudiada fue la corteza orbitofrontal (OFC), localizada en la parte inferior de los lóbulos frontales, justo encima de las órbitas oculares. Desde hace décadas se sabe que esta región participa en la valoración de recompensas, castigos y consecuencias futuras.

Sin embargo, este estudio mostró que la OFC no es una estructura homogénea.

Corteza orbitofrontal medial (mOFC)

La región medial aumentaba su actividad cuando los participantes se inclinaban hacia la acción o la obtención de recompensas.

En términos simples, este sistema parece responder a la pregunta:

“¿Qué puedo ganar?”

Corteza orbitofrontal lateral (lOFC)

La región lateral mostraba el patrón opuesto y se asociaba con conductas de evitación.

Su función parece relacionarse con la pregunta:

“¿Qué podría salir mal?”

Lo importante es que estos dos sistemas no operan independientemente. Están conectados y parecen competir por controlar la decisión final.

imagen infantilizada de ubicación anatómica

La neurofisiología: el hallazgo más innovador

Los investigadores registraron actividad de alta frecuencia (70-150 Hz), considerada uno de los mejores indicadores disponibles de actividad neuronal local.

Encontraron tres fenómenos clave.

1. Señales opuestas

Antes de una decisión de aproximación:

  • La actividad aumentaba en la mOFC.

  • La actividad disminuía en la lOFC. 

2. Inhibición mutua

Las dos regiones mostraban una fuerte anticorrelación.

Cuando una aumentaba su actividad, la otra tendía a disminuirla. Los autores interpretan este fenómeno como una especie de balanza neuronal o “tira y afloje” entre aproximación y evitación.

3. Oscilación entre estados

Este fue probablemente el descubrimiento más importante.

Durante decisiones simples, el cerebro elegía rápidamente.

Sin embargo, cuando coexistían grandes beneficios y grandes riesgos, la actividad cerebral no permanecía en un punto intermedio. En lugar de ello, oscilaba repetidamente entre estados de aproximación y evitación cada pocas decenas de milisegundos. La duración promedio de estos estados fue cercana a 72 ms. 

Dicho de otra forma, antes de una decisión difícil el cerebro parece alternar rápidamente entre:

  • “Hazlo”.

  • “No lo hagas”.

  • “Vale la pena”.

  • “Es demasiado riesgoso”.

Hasta que una de las dos configuraciones termina imponiéndose.


¿Por qué constituye un avance científico?

La idea de que existen fuerzas psicológicas de aproximación y evitación no es nueva.

Lo novedoso es que ahora contamos con evidencia directa de cómo estas fuerzas se implementan físicamente en el cerebro humano.

Durante décadas predominó una visión relativamente simple de la toma de decisiones:

Valor neto = beneficios − costos

Según esta perspectiva, el cerebro actuaría como una calculadora que suma recompensas y resta riesgos hasta obtener un valor final. Gran parte de esta interpretación provino de estudios con resonancia magnética funcional (fMRI).

El problema es que la resonancia magnética mide cambios en flujo sanguíneo que ocurren en escalas de segundos y, además, la corteza orbitofrontal es particularmente difícil de estudiar con esta técnica debido a distorsiones anatómicas generadas por los senos paranasales.

Este estudio propone una visión diferente:

Modelo tradicional Nuevo modelo
Un único valor neto Dos sistemas competidores
Cálculo lineal Inhibición mutua
Acumulación gradual de evidencia Cambio dinámico entre estados
Decisión como suma matemática Decisión como competencia neuronal
El conflicto es un valor intermedio El conflicto es una oscilación continua

En esencia, el estudio no demuestra simplemente que existan recompensas y riesgos. Demuestra que el cerebro humano parece resolverlos mediante una competencia dinámica entre circuitos especializados.


¿Qué tan sólida es la evidencia?

Como ocurre con cualquier descubrimiento importante, resulta fundamental evaluar tanto sus fortalezas como sus limitaciones.

Lo que hace especialmente fuerte este estudio

La principal fortaleza es la calidad de la medición.

Mientras la mayoría de los estudios de neurociencia humana utilizan resonancia magnética funcional o electroencefalografía de superficie, aquí los investigadores registraron directamente la actividad neuronal dentro del cerebro humano mediante electrodos intracraneales. 

En términos metodológicos, esto representa uno de los niveles más altos de precisión actualmente posibles.

Además, los hallazgos son coherentes con:

  • Décadas de teorías psicológicas sobre aproximación y evitación.

  • Modelos computacionales de inhibición mutua.

  • Estudios experimentales en primates y roedores.

  • Resultados previos de estimulación cerebral profunda en depresión.

Por ello, el estudio no aparece aislado, sino que encaja dentro de un marco teórico amplio y acumulativo.

Limitaciones importantes

Tamaño muestral pequeño

Solo participaron seis personas. Aunque esto es habitual en estudios intracraneales, limita la generalización a poblaciones más amplias.

Población clínica

Los participantes eran pacientes con epilepsia, depresión resistente u otras condiciones neurológicas y psiquiátricas sometidos a monitorización intracraneal. Por ello, siempre existe la posibilidad de que algunos aspectos de la fisiología observada difieran parcialmente de la población general. 

Evidencia muy fuerte, pero no definitiva de causalidad

Los autores observaron una fuerte anticorrelación entre las regiones medial y lateral y demostraron conectividad funcional entre ellas. Sin embargo, no manipularon directamente estos circuitos para demostrar de forma definitiva que uno esté causando la actividad del otro.

Por tanto, la evidencia es extremadamente convincente desde el punto de vista fisiológico, pero sigue siendo principalmente observacional.

Comparación con teorías rivales

Existen modelos alternativos de toma de decisiones basados en acumulación progresiva de evidencia. Estos modelos explican muy bien muchos procesos perceptivos y cognitivos.

Los datos de este estudio favorecen una explicación distinta para situaciones de conflicto aproximación-evitación, basada en estados discretos y competencia neuronal. Lo más probable es que ambos tipos de modelos describan mecanismos complementarios aplicables a diferentes clases de decisiones.

En resumen:

Lo que este estudio mide, probablemente lo mide excepcionalmente bien. Lo que aún no sabemos es si este mecanismo es universal o si representa solo una parte del proceso general de toma de decisiones humanas.


Implicaciones para la salud poblacional

La mayor parte de las estrategias de cambio de comportamiento parten de una hipótesis relativamente simple:

Si aumentamos el conocimiento, aumentará el cambio de conducta.

Sin embargo, la experiencia indica que la información por sí sola suele ser insuficiente.

Este estudio sugiere una interpretación diferente.

Muchas personas ya conocen los beneficios de una conducta saludable. Lo que les impide actuar no es necesariamente la falta de información, sino la activación persistente de mecanismos de evitación asociados con incertidumbre, miedo, costo, esfuerzo o incomodidad.


Aplicaciones potenciales en políticas públicas

1. Reducir barreras además de informar

Tradicionalmente las campañas se enfocan en aumentar beneficios percibidos.

Este modelo sugiere actuar también sobre los costos percibidos:

  • Vacunación móvil.

  • Telemedicina.

  • Entrega domiciliaria de medicamentos.

  • Agendamiento simplificado.

  • Eliminación de trámites innecesarios.

Todo ello disminuye la activación de los circuitos de evitación.


2. Diseñar mejor la comunicación en salud

La secuencia del mensaje importa.

Por ejemplo:

Menos efectivo:

“La colonoscopia requiere preparación y puede resultar incómoda.”

Más efectivo:

“La colonoscopia permite detectar lesiones precancerosas antes de que produzcan síntomas.”

Luego se explican los requisitos y molestias.

El principio neurobiológico: primero el valor, después el costo

Uno de los aprendizajes más interesantes de este estudio es que la manera en que se secuencia la información puede influir sobre la respuesta cerebral. Si los costos, riesgos o exigencias aparecen primero, es más probable que se active tempranamente la corteza orbitofrontal lateral (lOFC), asociada con la evitación. Si primero se presentan los beneficios y oportunidades, la corteza orbitofrontal medial (mOFC), vinculada con la aproximación, obtiene una ventaja inicial en la competencia neuronal observada por los investigadores.

En términos simples:

La secuencia crea impulso.

No se modifican los beneficios ni los costos reales de la decisión; lo que cambia es cuál sistema cerebral entra primero en la competencia.

Un ejemplo de negociación

Los negociadores experimentados rara vez comienzan hablando de costos, exigencias o sacrificios.

Normalmente presentan primero:

  • La oportunidad de colaboración.

  • Los beneficios compartidos.

  • El impacto esperado.

  • Las ganancias mutuas.

Solo después discuten recursos, compromisos o inversiones.

Desde la perspectiva propuesta por este estudio, esta estrategia funciona porque genera una activación inicial de los sistemas de aproximación antes de introducir los elementos que podrían activar los sistemas de evitación.

Un ejemplo de estructuración de propuestas

Comparemos dos formas de presentar exactamente la misma propuesta.

Menos efectivo

“Este programa cuesta 50 millones de pesos al año y permitirá mejorar la adherencia de los pacientes.”

Aquí el costo aparece primero y puede activar inmediatamente mecanismos de evitación.

Más efectivo

“Este programa permitirá aumentar la adherencia terapéutica, reducir hospitalizaciones evitables y mejorar los resultados clínicos de la población. La implementación requiere una inversión de 50 millones de pesos al año.”

Los números son exactamente los mismos.

La diferencia radica en que el beneficio se convierte en el marco inicial desde el cual posteriormente se evalúan los costos.

Aplicaciones concretas en salud pública

Vacunación

Menos efectivo:

“La vacuna puede generar dolor, fiebre y requiere desplazarse al punto de atención.”

Más efectivo:

“La vacuna reduce significativamente el riesgo de enfermedad grave y protege a su familia. Como cualquier intervención médica, puede producir algunas molestias temporales.”

Tamización de cáncer

Menos efectivo:

“La colonoscopia es incómoda y requiere preparación intestinal.”

Más efectivo:

“La colonoscopia es una de las herramientas más eficaces para prevenir el cáncer colorrectal mediante la detección temprana de lesiones.”

Actividad física

Menos efectivo:

“Debe cumplir al menos 150 minutos de ejercicio semanal.”

Más efectivo:

“Incluso pequeñas cantidades de actividad física reducen el riesgo cardiovascular, mejoran el sueño y aumentan la energía diaria. Podemos comenzar con caminatas cortas y progresivas.”

Adherencia terapéutica

Menos efectivo:

“Debe tomar este medicamento todos los días durante años.”

Más efectivo:

“Este tratamiento disminuye significativamente el riesgo de complicaciones futuras y ayuda a mantener su calidad de vida. Para lograrlo, es importante tomarlo diariamente.”

Una implicación para las políticas públicas

Tradicionalmente, la comunicación en salud se ha centrado en transmitir información correcta. Este estudio sugiere que también debemos prestar atención a cómo se organiza esa información. Si los beneficios aparecen primero, es más probable que el sistema cerebral de aproximación participe activamente en la decisión antes de que entren en juego las señales de esfuerzo, incertidumbre o riesgo.

Desde esta perspectiva, una campaña de salud exitosa no solo informa. También diseña cuidadosamente el recorrido cognitivo mediante el cual las personas procesan la información y toman decisiones.


3. Convertir objetivos grandes en microdecisiones

Las metas excesivamente ambiciosas aumentan el conflicto.

Por ello puede ser más efectivo:

  • Caminar 10 minutos diarios.

  • Reducir una bebida azucarada.

  • Cumplir una semana de adherencia terapéutica.

La reducción del conflicto facilita que la conducta saludable sea adoptada.


4. Utilizar arquitectura de decisiones

La conducta saludable debería ser la opción más sencilla.

Ejemplos:

  • Citas preventivas preprogramadas.

  • Renovación automática de tratamientos crónicos.

  • Inscripción por defecto en programas preventivos.

  • Sistemas de recordatorios automatizados.


5. Diseñar intervenciones específicas para ansiedad y depresión

Los autores plantean que:

  • La depresión podría asociarse con una predominancia de sistemas de evitación.

  • La ansiedad podría aumentar excesivamente la percepción de conflicto.

Esto implica que muchas intervenciones sanitarias deberían incorporar reducción de incertidumbre, acompañamiento emocional y navegación de pacientes.


Conclusión

Este estudio representa uno de los avances más importantes recientes en la comprensión neurobiológica de la toma de decisiones humanas. Por primera vez se identificaron en humanos señales diferenciadas de aproximación y evitación dentro de la corteza orbitofrontal y se observó que las decisiones complejas emergen de una competencia dinámica entre ambas. 

La principal enseñanza para la salud poblacional es que las personas no toman decisiones únicamente calculando beneficios y riesgos. Sus decisiones emergen de una interacción entre mecanismos cerebrales que buscan oportunidades y mecanismos que detectan amenazas. Por ello, las políticas públicas más efectivas probablemente no serán aquellas que informen más, sino aquellas que reduzcan fricciones, disminuyan barreras, simplifiquen decisiones y hagan que la opción saludable requiera menos deliberación. En última instancia, promover salud podría consistir menos en convencer y más en facilitar que el sistema de aproximación gane la batalla.

Fuente:

Starkweather CK, Willbrand EH, Sellers K, Hullett PW, Krystal AD, Lee AM, Weiner KS, Willie JT, Brunner P, Hsu M, Chang EF, Knight RT. Intracranial recordings in humans reveal differential contributions of medial and lateral orbitofrontal cortex to approach-avoidance decision-making. Nature Neuroscience. 2026. doi:10.1038/s41593-026-02444-4.