La carrera por la OMS 2027-2032: entre la reforma institucional y la geopolítica

Author

Ilich H. De La Hoz Siegler, MD. MPH. MPP. FMS. HM

Manifesto de Hans Kluge

La elección del próximo Director General de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el período 2027-2032 marcará el rumbo de una organización que enfrenta una combinación de desafíos financieros, políticos e institucionales sin precedentes. Tedros, no puede volver a presentarse por reglamento. Y aunque las candidaturas oficiales no se conocerán hasta finales de 2026, ya existe un candidato que ha decidido posicionarse públicamente: el actual Director Regional de la OMS para Europa, Hans Kluge. En la medida que se vayan mostrando iré haciendo actualizaciones. Dejo el manifesto de Hans como parte de este mini-ensayo.

Posibles candidatos

Candidato País Cargo actual o reciente Situación
Hans Kluge Bélgica Director Regional de la OMS para Europa Candidatura pública y manifiesto presentado
Jarbas Barbosa da Silva Jr. Brasil Director de la OPS (PAHO) Potencial candidato
Hanan Balkhy Arabia Saudita Directora Regional de la OMS para Mediterráneo Oriental Potencial candidata
Budi Gunadi Sadikin Indonesia Ministro de Salud Potencial candidato
Hanan Mohammed Al Kuwari Qatar Ex Ministra de Salud Pública Potencial candidata
Jeremy Farrar Reino Unido Subdirector General de la OMS Potencial candidato
Sania Nishtar Pakistán CEO de Gavi Potencial candidata
Helge Braun Alemania Ex Jefe de Gabinete de Angela Merkel Potencial candidato

Lo que propone Hans Kluge

En su manifiesto Rebuilding WHO Together, Kluge plantea que la OMS necesita una reconstrucción institucional profunda para adaptarse al siglo XXI. Su propuesta se articula alrededor de cinco grandes prioridades: modernizar la gobernanza, asegurar una financiación más sostenible, construir una verdadera organización “One WHO”, fortalecer la gestión del talento humano y recuperar la excelencia científica y analítica de la institución.

En términos prácticos, su visión busca una OMS más descentralizada, menos burocrática y más enfocada en las necesidades concretas de los países. También apuesta por una transformación digital apoyada en inteligencia artificial, una mayor coordinación entre oficinas regionales y nacionales, y una reorientación de recursos hacia el trabajo sobre el terreno.

Su propuesta sanitaria se concentra en cuatro áreas: preparación frente a pandemias y amenazas sanitarias, fortalecimiento de la atención primaria, lucha contra enfermedades transmisibles y no transmisibles, y ampliación de la cobertura universal de salud.

Una observación crítica sobre el acceso equitativo

Uno de los elementos recurrentes en los debates globales de salud, y que será el tema con mayor probabilidad de diferencias entre los candidatos, durante los últimos años ha sido el concepto de “acceso equitativo” a vacunas, tecnologías sanitarias y medicamentos. Aunque el objetivo es legítimo, existe una discusión importante sobre la manera en que dicho principio se implementa.

Desde una perspectiva de incentivos a la innovación, una política que obligue a los países o empresas que desarrollan nuevas tecnologías a asumir responsabilidades automáticas sobre el acceso global puede generar efectos contraproducentes. El riesgo es trasladar a quienes invierten, investigan y asumen los mayores riesgos financieros la obligación de resolver déficits estructurales de terceros países antes de que los beneficios de la innovación puedan consolidarse. Esta cuestión ha sido central en las discusiones internacionales sobre acceso a vacunas y propiedad intelectual en los últimos años. 

Una alternativa sería favorecer un enfoque basado en incentivos: permitir que los países y empresas innovadoras mantengan las condiciones necesarias para desarrollar nuevas soluciones, fortalecer primero sus capacidades internas y, posteriormente, facilitar mecanismos de difusión, financiamiento y transferencia tecnológica que produzcan efectos positivos para otros países mediante procesos voluntarios y sostenibles. En otras palabras, promover el spillover de la innovación en lugar de imponer restricciones que podrían debilitar los incentivos para innovar y hacer que algunos países se quieran alejar de esas imposiciones vía retiro de OMS.

La posición de Hans Kluge en este tema está hasta la fecha demasiado alineada con la actual de OMS de imponer el acceso equitativo y eso le juega tanto a favor como en contra. Para mi gusto personal más en contra.

El gran vacío: Estados Unidos

Quizás la principal pregunta estratégica para la próxima elección no sea administrativa ni técnica, sino geopolítica. La OMS atraviesa una crisis de financiamiento agravada por la salida de Estados Unidos y la reducción de recursos disponibles para la salud global. Diversos analistas coinciden en que el próximo Director General deberá gestionar una organización en un contexto de presión presupuestaria, creciente competencia geopolítica y cuestionamiento del multilateralismo.

En ese sentido, el criterio más importante para la supervivencia de la OMS podría ser la capacidad de reconstruir una relación funcional con Washington. El manifiesto de Kluge presenta una agenda sólida de reforma institucional, pero dedica poca atención explícita al reto de reincorporar plenamente a Estados Unidos al sistema multilateral de salud.

Mi candidato ideal para la próxima década sería aquel capaz de combinar reforma institucional con una estrategia creíble de reenganche estadounidense. Si la OMS quiere sobrevivir como organización central de la gobernanza sanitaria global, necesitará no solo mejorar su funcionamiento interno, sino también recuperar el apoyo político, financiero y científico de la mayor potencia biomédica del mundo.