Introducción

El sueño constituye una necesidad biológica fundamental para el mantenimiento de la salud y el adecuado funcionamiento del organismo. Durante el sueño tienen lugar diversos procesos fisiológicos relacionados con la recuperación metabólica, la regulación hormonal, la consolidación de la memoria y el mantenimiento de funciones cognitivas esenciales. Asimismo, la duración y calidad del sueño experimentan cambios a lo largo del ciclo de vida, asociados con procesos de crecimiento, envejecimiento y transformación biológica. Sin embargo, el sueño no puede entenderse únicamente como un fenómeno biológico. Desde una perspectiva social, los patrones de sueño se encuentran también condicionados por factores sociales y culturales. Las condiciones de trabajo, la asistencia escolar, la organización de la vida familiar, las responsabilidades domésticas, los medios de transporte, las condiciones de vivienda y las normas culturales relacionadas con los horarios cotidianos influyen en la cantidad de tiempo que las personas dedican al descanso.

Diversas investigaciones han mostrado que el tiempo de sueño puede variar según características sociodemográficas como el sexo, la edad, la escolaridad, la situación conyugal, la condición étnica, la participación en actividades económicas y el contexto de residencia.

La Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo 2024 (ENUT 2024) proporciona información detallada sobre la distribución del tiempo de las personas residentes en México, incluyendo las horas dedicadas al sueño. Gracias a su diseño muestral probabilístico y representatividad estatal, la encuesta permite analizar las diferencias existentes entre diversos grupos de población y entre entidades federativas.

En esta práctica se analizará el tiempo semanal de sueño de la población residente en una entidad federativa seleccionada (Estado de México). A través de técnicas de estadística descriptiva, comparación de medias y regresión lineal múltiple, se explorará la relación entre el tiempo de sueño y diversas características sociodemográficas, con el propósito de identificar los factores asociados a los patrones de descanso observados en la población estudiada.

Estado de México

El Estado de México representa la concentración demográfica más significativa de México, albergando al 13.5% de la población nacional. El estado se caracteriza por una población relativamente joven (edad media de 30 años) y una alta densidad de población de 679 habitantes por kilómetro cuadrado.Se localiza en la región centro del país y colinda con los estados de Querétaro, Hidalgo, Tlaxcala, Puebla, Morelos, Guerrero y Michoacán, además de rodear gran parte de la Ciudad de México. Su capital es Toluca de Lerdo y constituye una de las entidades con mayor relevancia económica, política y demográfica del país debido a su integración con la Zona Metropolitana del Valle de México, una de las aglomeraciones urbanas más grandes de América Latina.

De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2020, el Estado de México cuenta con una población de 16,992,418 habitantes, lo que lo convierte en la entidad federativa más poblada de México. Del total de habitantes, 8,741,123 son mujeres (51.4%) y 8,251,295 son hombres (48.6%). Administrativamente, el estado se encuentra dividido en 125 municipios, los cuales presentan una marcada heterogeneidad en cuanto a tamaño poblacional, nivel de urbanización y desarrollo económico.

La distribución de la población es altamente concentrada en algunos municipios pertenecientes a la Zona Metropolitana del Valle de México. El municipio más poblado es Ecatepec de Morelos, con 1,645,352 habitantes, seguido de Nezahualcóyotl (1,077,208 habitantes), Toluca (910,608 habitantes), Naucalpan de Juárez (834,434 habitantes) y Chimalhuacán (705,193 habitantes). En contraste, los municipios con menor población son Texcalyacac, con 5,128 habitantes, Almoloya del Río, con 12,694 habitantes, y Atizapán, con 12,984 habitantes, lo que evidencia importantes diferencias territoriales y demográficas entre las distintas regiones de la entidad.

Además de ser la entidad más poblada, el Estado de México destaca por su diversidad social y cultural. En su territorio habitan pueblos originarios como los mazahuas, otomíes, nahuas, matlatzincas y tlahuicas, así como una importante población afrodescendiente. Asimismo, la entidad concentra una parte importante de la actividad industrial, manufacturera, comercial y de servicios del país, generando una intensa movilidad cotidiana entre sus municipios y la Ciudad de México. Esta combinación de zonas altamente urbanizadas y localidades rurales produce condiciones sociales y económicas heterogéneas que pueden influir en distintos aspectos del bienestar de la población, entre ellos los patrones de uso del tiempo y la duración del sueño.

El Estado de México es un escenario de especial interés para analizar la relación entre las características sociodemográficas y el tiempo destinado al sueño. Su tamaño poblacional, la diversidad de sus municipios y las desigualdades existentes entre distintos grupos de población permiten explorar cómo variables como el sexo, la edad, la escolaridad, la actividad económica, la pertenencia étnica y el lugar de residencia se asocian con el tiempo de sueño semanal.

Metodología

Cuadro 1. Características sociodemográficas de la muestra. Estado de México, ENUT 2024.
Variable Categoría n %
Sexo Hombre 1197 45.2
Mujer 1450 54.8
Grupo de edad 12-17 313 11.8
18-29 569 21.5
30-44 692 26.2
45-59 578 21.9
60 y más 493 18.6
Escolaridad Hasta la primaria 722 27.3
Secundaria 776 29.3
Bachillerato o equivalente 633 23.9
Superior 516 19.5
Situación conyugal Casada/Unión libre 1281 48.4
Separada/Divorciada 184 7.0
Viuda 195 7.4
Soltera 987 37.3
Autoadscripción indígena 1003 38.1
No 1628 61.9
Autoadscripción afrodescendiente 57 2.2
No 2590 97.8
Condición de discapacidad 79 3.0
No 2568 97.0
Condición de actividad económica Ocupada 1498 56.6
Desocupada/Jubilada/Otra 149 5.6
Estudiante 334 12.6
Trabajo doméstico 666 25.2
Tamaño de localidad 100,000 y más 1261 47.6
15,000 a 99,999 248 9.4
2,500 a 14,999 704 26.6
menos de 2,500 434 16.4
Note:
Fuente: Elaboración propia con Información de la Encuesta Nacional sobre el Uso del Tiempo (ENUT) 2024, INEGI.

En el cuadro 1 podemos ver las características sociodemográficas de la muestra del Estado de México, integrada por 2,647 personas. Podemos observar que la muestra contiene un mayor porcentaje de mujeres (54.8%) que de hombres (45.2%). El grupo de edad con mayor concentración de la muestra es el de 30-44 años (26.2%), seguidas por los grupos de 45 a 59 años (21.9%) y 18 a 29 años (21.5%). los adolescentes de 12 a 17 años representan el menor porcentaje de la muestra (11.8%). En cuanto a la escolaridad, predominan las personas con educación secundaria (29.3%), luego aquellas con hasta primaria (27.3%) y bachillerato o equivalente (23.9%), mientras que el 19.5% cuenta con estudios superiores. Respecto a la situación conyugal, casi la mitad de la población se encuentra casada o en unión libre (48.4%), seguida por las personas solteras (37.3%), mientras que los grupos de personas viudas (7.4%) y separadas o divorciadas (7.0%) representan proporciones menores. Sobre la pertenencia étnica, el 38.1% de las personas se autoidentificó como indígena, mientras que únicamente el 2.2% manifestó ser afrodescendiente. El 3.0% de la muestra reportó vivir con alguna condición de discapacidad, frente al 97.0% que indicó no presentar esta condición. En cuanto a la condición de actividad económica, la mayoría de las personas se encontraba ocupada (56.6%). En menor proporción se identificaron personas dedicadas al trabajo doméstico (25.2%), estudiantes (12.6%) y personas desocupadas, jubiladas u otras situaciones (5.6%). Respecto al tamaño de la localidad de residencia, casi la mitad de la muestra (47.6%) habita en localidades de 100,000 habitantes o más, seguida por quienes residen en localidades de 2,500 a 14,999 habitantes (26.6%), menos de 2,500 habitantes (16.4%) y 15,000 a 99,999 habitantes (9.4%).

Variables implementadas

Variable dependiente

  • Tiempo promedio de sueño semanal (cuantitativa continua)

Variables independientes

  • Sexo (cualitativa nominal dicotómica)
  • Grupo de edad (cualitativa ordinal)
  • Escolaridad (cualitativa ordinal)
  • Situación conyugal (cualitativa nominal politómica)
  • Autoadscripción indígena (cualitativa nominal dicotómica)
  • Condición de discapacidad (cualitativa nominal dicotómica)
  • Condición de actividad económica (cualitativa nominal politómica)
  • Localidad (cualitativa ordinal)

Resultados

Análisis bivariado

Empezaremos por explorar mediante gráficas de intervalos de confianza la variable tiempo de sueño semanal de acuerdo a las características sociodemográficas. Para facilitar el análisis las primeras gráficas muestran los intervalos para las variables dicotómicas:

Sexo

En los resultados de la gráfica 1 se observa que en promedio, las mujeres residentes del Estado de México dedican más tiempo al sueño semanal que los hombres, ya que los intervalos de confianza presentan una separación considerable dee acuerdo con la prueba t de Student (p < 0.05), esta diferencia es significativa, indicando que el sexo constituye un factor asociado al tiempo de sueño en la población analizada.

Autoadscripción indígena

En la Gráfica 2 se observa que las personas que se autoidentifican como indígenas presentan un promedio de horas de sueño semanal superior al de quienes no se autoidentifican como indígenas. Los intervalos de confianza muestran una diferencia clara entre ambos grupos, lo que sugiere que el contexto social y cultural puede influir en el tiempo dedicado al sueño.

Autoadscripción afrodescendiente

La gráfica 3 muestra que las personas que se autoidentifican como afrodescendientes duermen en promedio, un poco menos que quienes no se identifican como afrodescendientes. Sin embargo, también se observa que existe una mayor variación en esta categoria. Esto puede deberse a que la cantidad de personas afrodescendientes incluidas en la muestra es menor, lo que hace que la estimación sea menos precisa.

Condición de discapacidad

La Gráfica 4 muestra que las personas con alguna condición de discapacidad registran en promedio un mayor tiempo de sueño semanal respecto de quienes no presentan discapacidad. Sin embargo, el intervalo de confianza del primer grupo es más amplio, lo que indica una mayor dispersión de los datos y una menor precisión de la estimación, posiblemente derivada del reducido número de casos en la muestra. Aun así, la tendencia observada sugiere que la condición de discapacidad podría estar asociada con diferencias en los patrones de descanso.

Análisis multivariado

Tiempo de sueño por localidad

Esta gráfica nos muestra que el tiempo promedio de sueño varía según el tamaño de la localidad en la que se vive en el Estado de México. Las personas que viven en localidades de menos de 2,500 habitantes presentan el mayor promedio de horas de sueño semanal, mientras que quienes residen en localidades de 100,000 habitantes o más registran el menor promedio. Las localidades de 2,500 a 99,999 habitantes presentan valores intermedios. Estos resultados demuestran que el grado de urbanización podría estar relacionado con el tiempo destinado al descanso, siendo menor en las zonas más urbanizadas.

Tiempo de sueño por grupo de edad

En la Gráfica 6 se observa que existen diferencias en el tiempo promedio de sueño entre los distintos grupos de edad. Los adolescentes de 12 a 17 años son quienes duermen más horas a la semana. Conforme aumenta la edad, el tiempo de sueño disminuye, alcanzando los valores más bajos en los grupos de 30 a 44 años y 45 a 59 años. En las personas de 60 años o más se aprecia un ligero incremento en las horas de sueño.Estos resultados indican que la edad influye en la duración del sueño semanal, presentando diferencias estadísticamente significativas entre los grupos.(p < 0.001 según prueba ANOVA)

Tiempo de sueño según escolaridad

La Gráfica 7 muestra que el tiempo promedio de sueño disminuye conforme aumenta el nivel de escolaridad. Las personas con estudios de hasta primaria presentan el mayor promedio de horas de sueño semanal, mientras que aquellas con educación superior registran el menor promedio. Aunque el análisis indica que existen diferencias significativas entre los niveles educativos, el tamaño del efecto es muy pequeño (0.009), por lo que la escolaridad explica una proporción reducida de la variación en el tiempo de sueño.

Tiempo de sueño por situación conyugal

En la Gráfica 8 se observa que el tiempo promedio de sueño varía según la situación conyugal. Las personas solteras y viudas presentan los mayores promedios de horas de sueño semanal, mientras que las personas separadas o divorciadas registran el menor promedio. Quienes se encuentran casadas o en unión libre muestran un valor intermedio. Aunque estas diferencias son estadísticamente significativas, el tamaño del efecto es pequeño (η² = 0.01), lo que indica que la situación conyugal explica únicamente una pequeña parte de la variación en el tiempo de sueño.

Tiempo de sueño según actividad económica

En la Gráfica 9 observamos que el tiempo promedio de sueño semanal varía según la condición de actividad económica. Las personas ocupadas presentan el menor promedio de horas de sueño, mientras que los estudiantes registran el mayor promedio. Por su parte, quienes se encuentran desocupados, jubilados u otra condición y quienes realizan trabajo doméstico presentan valores intermedios, aunque superiores a los de la población ocupada. Estos resultados sugieren que la actividad económica influye en el tiempo destinado al descanso, ya que las obligaciones laborales pueden reducir las horas disponibles para dormir.

Cuadro 2 y 3 respecto a las gráficas

Cuadro 2. Estadísticas descriptivas del tiempo semanal de sueño según características sociodemográficas. Estado de México, ENUT 2024
Variable Categoría n Media DE LI 95% LS 95%
Sexo Hombre 1197 52.33 8.21 51.87 52.80
Mujer 1450 53.35 8.44 52.91 53.78
Grupo de edad 12-17 313 57.15 7.34 56.34 57.97
18-29 569 53.46 7.88 52.81 54.11
30-44 692 51.49 8.42 50.86 52.12
45-59 578 51.34 7.87 50.70 51.99
60 y más 493 53.31 8.89 52.52 54.09
Escolaridad Hasta la primaria 722 55.44 8.64 54.81 56.07
Secundaria 776 52.93 7.83 52.38 53.48
Bachillerato o equivalente 633 51.99 8.19 51.36 52.63
Superior 516 50.36 7.90 49.67 51.04
Situación conyugal Casada/Unión libre 1281 52.25 8.20 51.80 52.70
Separada/Divorciada 184 50.57 8.14 49.38 51.75
Viuda 195 53.53 10.11 52.10 54.96
Soltera 987 54.02 8.03 53.52 54.52
Autoadscripción indígena 1003 54.74 8.37 54.23 55.26
No 1628 51.73 8.12 51.34 52.13
Autoadscripción afrodescendiente 57 50.39 9.47 47.87 52.90
No 2590 52.94 8.32 52.62 53.27
Condición de discapacidad 79 53.22 11.86 50.56 55.87
No 2568 52.88 8.22 52.56 53.20
Condición de actividad económica Ocupada 1498 51.20 7.83 50.81 51.60
Desocupada/Jubilada/Otra 149 54.49 9.98 52.87 56.10
Estudiante 334 55.59 7.43 54.79 56.39
Trabajo doméstico 666 54.97 8.62 54.31 55.63
Tamaño de localidad 100,000 y más 1261 50.86 8.62 50.39 51.34
15,000 a 99,999 248 52.52 7.72 51.56 53.49
2,500 a 14,999 704 54.50 7.60 53.94 55.07
menos de 2,500 434 56.37 7.30 55.68 57.05
Note:
Fuente: Elaboración propia con información de la ENUT 2024.
Cuadro 3. Comparación del tiempo semanal de sueño según características sociodemográficas. Resultados de pruebas estadísticas. stado de México, ENUT 2024
Variable Prueba t/F gl p Tamaño del efecto Medida
Sexo t de Welch -3.129 2575.67 0.002 -0.122 d de Cohen
Grupo de edad ANOVA 32.668 4.00 <0.001 0.047 η²
Escolaridad ANOVA 42.655 3.00 <0.001 0.046 η²
Situación conyugal ANOVA 13.844 3.00 <0.001 0.015 η²
Autoadscripción indígena t de Welch 9.063 2072.19 <0.001 0.366 d de Cohen
Autoadscripción afrodescendiente t de Welch -2.023 57.92 0.048 -0.307 d de Cohen
Condición de discapacidad t de Welch 0.251 80.32 0.803 0.040 d de Cohen
Condición de actividad económica ANOVA 50.266 3.00 <0.001 0.054 η²
Tamaño de localidad ANOVA 62.886 3.00 <0.001 0.067 η²
Fuente: Elaboración propia con información de la ENUT 2024.

Los cuadros nos muestran los resultados de las pruebas estadísticas utilizadas para determinar si existen diferencias significativas en el tiempo semanal de sueño entre los distintos grupos analizados.

Los resultados indican que la mayoría de las variables presentan diferencias estadísticamente significativas (p < 0.05) aunque con efectos pequeños, por lo que el tiempo de sueño sí cambia según características como el sexo, la edad, la escolaridad, la situación conyugal, la autoadscripción indígena, la actividad económica y el tamaño de la localidad.

Sin embargo, la condición de discapacidad no presentó diferencias significativas (p = 0.803), lo que indica que, en esta muestra, las personas con y sin discapacidad duermen una cantidad de horas similar.

Modelo de regresión lineal múltiple

Cuadro 4. Modelo de regresión lineal múltiple para el tiempo semanal de sueño. Estado de México, ENUT 2024
Variable Categoría β EE p
Sexo Hombre (referencia)
Mujer 0.11 0.34 0.756
Grupo de edad 12-17 (referencia)
18-29 -2.96 0.72 <0.001
30-44 -4.73 0.81 <0.001
45-59 -5.21 0.84 <0.001
60 y más -4.85 0.90 <0.001
Escolaridad Hasta primaria (referencia)
Secundaria -2.57 0.44 <0.001
Bachillerato o equivalente -2.55 0.50 <0.001
Superior -3.00 0.54 <0.001
Situación conyugal Casada / Unión Libre (referencia)
Separada/Divorciada -0.02 0.62 0.972
Viuda -0.15 0.65 0.818
Soltera 1.15 0.43 0.008
Autoadscripción indígena No (referencia)
No -0.73 0.37 0.050
Autoadscripción afrodescendiente No (referencia)
No 2.17 1.04 0.037
Condición de discapacidad No (referencia)
No 0.82 0.92 0.377
Condición de actividad económica Ocupada (referencia)
Desocupada/Jubilada/Otra 3.65 0.73 <0.001
Estudiante 0.22 0.69 0.755
Trabajo doméstico 2.68 0.43 <0.001
Tamaño de localidad 100,000 y más (referencia)
15,000 a 99,999 1.62 0.54 0.003
2,500 a 14,999 2.11 0.41 <0.001
menos de 2,500 3.75 0.49 <0.001
Fuente: Elaboración propia con información de la ENUT 2024.

El modelo de regresión lineal múltiple permitió analizar el efecto de todas las variables al mismo tiempo sobre el tiempo semanal de sueño. En conjunto, estos resultados muestran que factores como la edad, la escolaridad, la actividad económica y el tamaño de la localidad son los que tienen mayor relación con las diferencias en el tiempo de sueño de la población del Estado de México.

Discusión de resultados

Los resultados obtenidos muestran que el tiempo semanal de sueño en el Estado de México no depende únicamente de factores biológicos, sino que también está asociado con diversas condiciones sociales y demográficas. Variables como la edad, la escolaridad, la actividad económica y el tamaño de la localidad presentaron asociaciones significativas con el tiempo de sueño, lo que evidencia que el descanso también está condicionado por la forma en que se organiza la vida cotidiana y las oportunidades desiguales de los distintos grupos sociales.

Uno de los resultados más importantes es la relación entre la actividad económica y el tiempo de sueño. Las personas ocupadas registraron el menor promedio de horas de descanso, mientras que quienes no participan en el mercado laboral o realizan otras actividades presentaron mayores tiempos de sueño. Este resultado sugiere que el trabajo remunerado no solo representa una fuente de ingresos, sino también un factor que estructura el uso del tiempo y limita las posibilidades de descanso. En contextos urbanos como el Estado de México, donde muchas personas enfrentan largas jornadas laborales y extensos tiempos de traslado hacia sus centros de trabajo, dormir menos puede ser una consecuencia de las exigencias del mercado laboral más que una decisión individual.

La edad también mostró una asociación importante con el tiempo de sueño. Los adolescentes fueron quienes reportaron mayores horas de descanso, mientras que la población adulta presentó los valores más bajos. Este patrón coincide con las diferentes responsabilidades que caracterizan cada etapa del ciclo de vida. Durante la adultez se concentran las obligaciones laborales, familiares y domésticas, lo que reduce el tiempo disponible para el descanso. En cambio, el ligero incremento observado en las personas de 60 años o más podría relacionarse con una menor participación en actividades laborales y una reorganización de las rutinas cotidianas. También se encontró que las personas con mayor nivel educativo tienden a dormir menos horas. Aunque este resultado podría parecer contradictorio, es posible que refleje que los niveles educativos más altos suelen estar vinculados con empleos de mayor responsabilidad, jornadas laborales más demandantes o estilos de vida acelerados, especialmente en contextos metropolitanos. No obstante, el tamaño del efecto fue reducido, por lo que la escolaridad, por sí sola, explica una parte muy pequeña de las diferencias observadas.

Otra situación relevante es la influencia del tamaño de la localidad. Las personas que residen en localidades pequeñas reportaron un mayor tiempo de sueño que aquellas que viven en ciudades de más de 100 mil habitantes. Esto podría relacionarse con diferencias en los ritmos de vida, los tiempos de traslado, la congestión urbana, la contaminación acústica y la intensidad de las actividades económicas propias de las grandes ciudades. En este sentido, los resultados permiten reflexionar sobre cómo el proceso de urbanización puede afectar el bienestar cotidiano más allá de las condiciones económicas. El tiempo de sueño es un fenómeno complejo, influido por múltiples dimensiones que no fueron incluidas en este estudio, como las condiciones de vivienda, el estrés laboral, la calidad del empleo, los ingresos, la salud física y mental, la presencia de hijos pequeños, la inseguridad o los hábitos tecnológicos. Por ello, los resultados deben interpretarse como asociaciones y no como relaciones causales.

Estos muestran que el sueño constituye una práctica cotidiana socialmente condicionada. Desde una perspectiva sociológica, el descanso no puede entenderse únicamente como una necesidad biológica, sino también como un recurso distribuido de manera desigual entre la población. Las diferencias observadas reflejan cómo las condiciones estructurales, las desigualdades sociales y la organización del tiempo influyen en la posibilidad de dormir lo suficiente. En este sentido, promover el bienestar de la población requiere no solo fomentar hábitos saludables, sino también atender las condiciones laborales, urbanas y sociales que limitan el derecho al descanso.

Conclusiones

El análisis estadístico permitió identificar que el tiempo semanal de sueño varía según diversas características sociodemográficas de la población del Estado de México.

Las diferencias más importantes se relacionan con la edad, la actividad económica y el tamaño de la localidad. En general, las personas jóvenes, quienes viven en localidades pequeñas y quienes no se encuentran ocupadas laboralmente reportan un mayor tiempo de sueño. Por el contrario, la escolaridad más alta suele asociarse con una menor cantidad de horas de descanso.

Aunque la mayoría de las variables presentaron diferencias estadísticamente significativas, los tamaños del efecto fueron pequeños, lo que indica que el tiempo de sueño también depende de otros factores que no fueron incluidos en esta práctica, como las condiciones laborales, los hábitos personales, el estado de salud o el estilo de vida.

En conclusión, la practica nos muestra que el sueño es un fenómeno influido por múltiples factores sociales y demográficos y es relevante el considerarlos para comprender mejor las diferencias en los patrones de descanso de la población.

Referencias