El siguiente video habla de tantas cosas bíblicas

El Canal del Coronel

Por favor podrías confrontar esas ideas que tan coherentes son con la biblia y confirmar las afirmaciones qué se hace de los judios

El video de El Canal del Coronel toca puntos muy llamativos, pero mezcla algunos datos históricos reales con interpretaciones teológicas bastante imprecisas y teorías de conspiración. Vale la pena poner la lupa sobre estas afirmaciones y contrastarlas directamente con lo que dicen los textos bíblicos y la historia.

Aquí tienes un contraste detallado de las ideas principales expuestas en la entrevista:

1. La presencia del “Mesías” en la Biblia

  • Lo que dice el video: El invitado afirma que la palabra “Mesías” no aparece en la Biblia, sino únicamente en libros apócrifos (textos antiguos no incluidos en el canon bíblico oficial) [00:06:33].
  • El contraste bíblico: Esto es incorrecto. El término hebreo Mashiach (que significa literalmente “ungido”) aparece decenas de veces en el Antiguo Testamento (la Tanaj judía). Al principio se usaba de forma literal para personas consagradas con aceite, como reyes (Saúl, David) o sumos sacerdotes. Sin embargo, la idea de un Mesías escatológico —un futuro rey ideal de la línea de David que traerá la redención— está firmemente arraigada en profetas bíblicos como Isaías (capítulos 9 y 11), Miqueas (capítulo 5) y Daniel (9:25-26), donde se utiliza explícitamente el término.

2. El carácter del Mesías judío y los Goyim

  • Lo que dice el video: Se afirma que el Mesías judío vendrá “con sangre y espada” para someter a los goyim (término hebreo para referirse a las naciones no judías o gentiles) bajo el poder de Israel [00:02:21].
  • El contraste bíblico: Es una lectura muy sesgada. Aunque existen pasajes proféticos que hablan del juicio de Dios sobre las naciones que oprimieron a Israel, el núcleo de la escatología judía sobre la era mesiánica (basado en textos como Isaías 2:4 y Miqueas 4:3) es la paz universal. La Biblia describe que en ese tiempo las naciones “convertirán sus espadas en rejas de arado” y no se adiestrarán más para la guerra. El reconocimiento de Dios por parte de los gentiles se describe como un acto voluntario de justicia y conocimiento, no como un sometimiento militar brutal.

3. “Provocar” al Mesías mediante el mal (El caso de Trump)

  • Lo que dice el video: Plantea que en la tradición judía se cree que se puede forzar o “provocar” la llegada del Mesías apoyando a un personaje malvado o pecador (asociándolo a Donald Trump) para que haga sufrir a la humanidad y purgue sus pecados [00:00:26], [00:13:11].
  • El contraste teológico: Esto contradice el judaísmo normativo. En la teología judía, la llegada del Mesías se apresura mediante el arrepentimiento, la justicia, el estudio y el cumplimiento de las mitzvot (mandamientos o buenas acciones), nunca promoviendo el mal. La idea de que el caos moral o el pecado aceleran la redención pertenece a movimientos heréticos marginales del siglo XVII (como el sabatismo), que fueron rotundamente rechazados y excomulgados.

Por otro lado, los sectores evangélicos sionistas que apoyan a Trump en Estados Unidos no lo ven como un “mal necesario”, sino como un “nuevo Ciro” —haciendo eco del rey persa Ciro el Grande en Isaías 45—, un líder extranjero que, sin ser necesariamente un santo, es usado por Dios para proteger a su pueblo y Jerusalén.

4. El ritual de unción bíblica

  • Lo que dice el video: Explica que la escena de los líderes evangélicos imponiendo manos sobre Trump imita la unción bíblica, donde los profetas y representantes de las 12 tribus le tocaban la cabeza simultáneamente al rey [00:03:48].
  • El contraste bíblico: En los relatos de la Biblia (como la unción de Saúl en 1 Samuel 10 o de Salomón en 1 Reyes 1), la unción era un acto individual y solemne. Un solo profeta o sacerdote derramaba aceite de oliva sobre la cabeza del elegido. Aunque el pueblo o los ancianos lo aclamaban después, no existe ningún registro bíblico de un ritual donde una multitud de representantes tribales rodearan al rey para tocarle la cabeza al mismo tiempo.

5. El idioma hebreo y los judíos sefardíes

  • Lo que dice el video: Afirma que el hebreo actual es un “idioma artificial” inventado por un judío letón que no tiene relación con el bíblico [00:04:22], y que los judíos sefardíes (de origen hispano) son perseguidos en Israel [00:05:01].
  • El contraste histórico: Eliezer Ben-Yehuda (quien nació en la actual Bielorrusia, no en Letonia) es reconocido por reactivar el uso hablado del hebreo. No inventó un idioma de la nada (como el Esperanto); el hebreo jamás estuvo muerto, pues se usó ininterrumpidamente durante siglos para la oración, la literatura y los documentos legales. Ben-Yehuda tomó la gramática y raíces del hebreo bíblico y de la Mishná (textos rabínicos) y creó palabras modernas necesarias para el día a día. Respecto a los sefardíes, si bien enfrentaron discriminación social y cultural por parte de las élites askenazis (centroeuropeas) a mediados del siglo XX en los inicios del Estado, hoy no sufren ninguna persecución legal; de hecho, su cultura, música y tradiciones litúrgicas son pilares fundamentales de la sociedad israelí contemporánea.

6. Ritos de élites y sacrificios infantiles

  • Lo que dice el video: Se mencionan rumores y acusaciones sobre élites globales que participan en ritos satánicos y sacrificios de niños para beber la “sangre del inocente” [00:00:12], [00:08:28].
  • El contraste histórico y bíblico: Estas afirmaciones forman parte de teorías de conspiración muy antiguas y peligrosas. En concreto, recuerdan al “libelo de sangre”, una acusación falsa de la Edad Media usada para perseguir a los judíos, afirmando que usaban sangre de niños para sus rituales. Desde la perspectiva bíblica, la Torá condena de la manera más enérgica el sacrificio humano (calificado como una abominación en Levítico 18:21) y prohíbe terminantemente el consumo de cualquier tipo de sangre (Levítico 17:10-14).

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¿Por qué algunos sectores evangélicos comparan a Donald Trump con el rey Ciro el Grande en la Biblia y qué dice el texto de Isaías al respecto?

La comparación de Donald Trump con el rey Ciro el Grande es una de las herramientas teológicas más influyentes utilizadas por los sectores evangélicos (especialmente en la corriente del sionismo evangélico en Estados Unidos) para justificar su apoyo político. Esta analogía cobró fuerza masiva a partir de las elecciones de 2016 y se basa en una lectura muy específica del libro de Isaías.

La idea central es muy simple: Dios puede usar a un líder no creyente, imperfecto o ajeno a la fe para cumplir propósitos divinos y proteger a su pueblo.


¿Qué dice exactamente el texto de Isaías?

En el libro de Isaías (capítulo 45), el profeta escribe sobre Ciro II el Grande, el emperador persa que conquistó Babilonia en el año 539 a.C. Lo sorprendente del texto es que Dios se refiere a este rey pagano —que no adoraba al Dios de Israel— en términos extraordinariamente sagrados:

“Así dice el Señor a su ungido (Mashiach), a Ciro, a quien tomo de la mano derecha para someter a las naciones ante él…” — Isaías 45:1

Más adelante, el texto enfatiza la falta de piedad personal de Ciro, dejando claro que su rol es puramente instrumental:

“Te llamo por tu nombre y te doto de un título de honor, aunque tú no me conoces.” — Isaías 45:4

Históricamente, Ciro emitió un decreto que permitió a los judíos exiliados regresar a su tierra y reconstruir el Templo de Jerusalén, un acto que quedó registrado tanto en la Biblia (libro de Esdras) como en la arqueología.




Las tres razones detrás de la comparación con Trump

Los líderes evangélicos conectan la figura del antiguo emperador persa con el expresidente estadounidense mediante tres argumentos principales:

  • El “vaso imperfecto” o líder secular: Para los evangélicos, era evidente que el estilo de vida, el lenguaje y el historial personal de Donald Trump no encajaban con el modelo tradicional de un líder cristiano devoto. Al compararlo con Ciro, resolvieron esta contradicción: no necesitaban que Trump fuera un santo o un hombre de iglesia; solo necesitaban que fuera el instrumento elegido por Dios para una tarea específica.
  • La restauración de Jerusalén: Este es el punto de quiebre político más fuerte. Así como Ciro ayudó a los judíos a recuperar Jerusalén y su Templo, estos sectores vieron como una “señal profética” el hecho de que Trump reconociera oficialmente a Jerusalén como la capital de Israel en 2017 y trasladara allí la embajada de Estados Unidos. Para el sionismo evangélico, este acto aceleraba los eventos escatológicos del fin de los tiempos.
  • Un escudo político para la iglesia: Ciro usó su inmenso poder militar y político para proteger a una minoría religiosa (los judíos en Babilonia). Los evangélicos argumentan que Trump actúa de forma similar al nombrar jueces conservadores en la Corte Suprema y defender las libertades religiosas frente a la secularización de la cultura occidental.

En resumen, la figura de Ciro funciona como un marco teológico que permite a estos grupos separar el carácter moral de un gobernante de su función política, asumiendo que el caos o las fallas del líder forman parte de un plan soberano mucho mayor.

Mesianismo Judio y Cristiano

Contrasta y verifica bíblicamente desde la perspectiva Reformada Bautista las concepciones del mesías cristiano y detalla el concepto del mesías judío, sobre todo esa corriente qué impulsa la guerra para obligar al mesías a venir

El contraste entre la cristología y la escatología cristiana (específicamente desde la teología Bautista Reformada) y el mesianismo judío tradicional (incluyendo sus corrientes más radicales) revela dos cosmovisiones teológicas completamente incompatibles.

A continuación, se desglosan y confrontan bíblicamente estas concepciones, poniendo especial atención en las corrientes que pretenden instrumentalizar la guerra para acelerar la redención.


1. El Mesías Cristiano: Perspectiva Bautista Reformada

La teología Bautista Reformada (enmarcada en la Confesión de Fe de Londres de 1689) entiende la figura del Mesías a través de la Teología de los Pactos y la soberanía absoluta de Dios.

  • Naturaleza y Oficio: El Mesías es Jesucristo, el Hijo de Dios encarnado, quien une en una sola persona la naturaleza divina y la humana. Él cumple perfectamente el triple oficio de Profeta, Sacerdote y Rey.
  • La Naturaleza del Reino: A diferencia de las expectativas geopolíticas, los bautistas reformados enfatizan que el Reino de Cristo en esta era es espiritual e invisible, inaugurado en su primera venida y manifestado en la Iglesia. Cristo mismo lo dejó claro: “Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían…” (Juan 18:36).
  • La Consumación: La segunda venida de Cristo no es un evento que el ser humano pueda provocar, manipular o apresurar mediante ingeniería política o militar. Ocurrirá en el día soberanamente decretado por Dios, poniendo fin a la historia con el juicio final y la creación de los cielos nuevos y la tierra nueva.

2. El Mesías en el Judaísmo Tradicional

Para el judaísmo, el concepto de Mashiach es radicalmente diferente al cristianismo:

  • Un Hombre, No Dios: El Mesías judío es un ser humano común y corriente, un líder político y militar descendiente directo del rey David. El judaísmo rechaza categóricamente la idea de la encarnación o la divinidad del Mesías (considerándolo idolatría o shituf).
  • Misión Terrenal y Geopolítica: Su tarea es estrictamente histórica y terrenal:
  1. Reunir a todos los judíos de la diáspora de vuelta en la Tierra de Israel.
  2. Reconstruir el Tercer Templo de Jerusalén.
  3. Establecer una era de paz universal donde todas las naciones reconozcan al Dios de Israel.
  • Sin Expiación por el Pecado: Dado que el judaísmo no comparte la doctrina reformada del pecado original ni de la depravación total, el Mesías no viene a morir como un sustituto penal para salvar a las almas del infierno; viene a restaurar el orden teopolítico del mundo.

3. La Corriente Radical Judía: “Forzar el Fin” (Dojek ha-Ketz)

Dentro del pensamiento judío existe un debate histórico sobre si la redención llega de forma pasiva (esperando el tiempo de Dios) o activa (acciones humanas que aceleran el proceso). Esta última idea se conoce en hebreo como Dojek ha-Ketz (empujar o forzar el fin).

El Sionismo Religioso Radical y los Movimientos del Tercer Templo

Aunque el judaísmo rabínico tradicional (ortodoxo y ultraortodoxo) ha prohibido históricamente forzar la llegada del Mesías —basándose en el Talmud (Ketubot 111a), que prohíbe a Israel “rebelarse contra las naciones” o tomar la tierra por la fuerza antes de tiempo—, tras la Guerra de los Seis Días (1967) surgió una corriente minoritaria pero muy ruidosa dentro del sionismo religioso radical (influenciada por las ideas de los rabinos Abraham Isaac Kook y su hijo Zvi Yehuda Kook, y facciones ultranacionalistas como el kahanismo).

Esta corriente sostiene que:

  • El establecimiento del Estado de Israel y la captura de Jerusalén no fueron eventos políticos comunes, sino el inicio de la redención (Atchalta De’Geulah).
  • El ser humano tiene la obligación sociopolítica de preparar el escenario. Esto incluye la colonización total de los territorios en disputa y, de forma crítica, la preparación para la reconstrucción del Tercer Templo en el Monte del Templo (donde hoy se encuentran las mezquitas de Al-Aqsa y la Cúpula de la Roca).
  • Sectores extremistas asumen abiertamente que si estas acciones provocan una guerra regional apocalíptica (asociada a la profecía de Gog y Magog), dicha guerra es necesaria. Creen que el caos militar obligará a Dios a intervenir de manera sobrenatural para salvar a Israel y manifestar finalmente al Mesías.

4. Confrontación Bíblica desde la Teología Reformada

Desde una perspectiva Bautista Reformada, la idea de provocar guerras o manipular la geopolítica para “obligar” al Mesías a venir es una grave distorsión teológica y un acto de rebelión contra la soberanía divina.

Concepto Radical / Político Confrontación Bíblica (Perspectiva Reformada)
Forzar el tiempo de Dios La soberanía del decreto divino: La Biblia enseña que los tiempos están bajo la exclusiva autoridad del Padre. Intentar forzar el fin es un pecado de presunción. “No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad” (Hechos 1:7).
Provocar la guerra como catalizador La condena del caos provocado: Dios aborrece a quienes planean la violencia de forma instrumental. Además, Cristo advirtió que las guerras ocurrirían, pero mandó a su pueblo a no alarmarse ni a interpretarlas como un gatillo manipulable: “Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin” (Mateo 24:6).
Un Reino basado en la espada El Reino de Cristo no es geopolítico: Buscar la supremacía nacional mediante la guerra contradice la enseñanza apostólica de que la guerra de la Iglesia no es contra carne y sangre (Efesios 6:12). La paz del Mesías se logra por su sacrificio, no por la limpieza étnica o militar: “Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación” (Efesios 2:14).

Conclusión Reformada: Tratar de forzar la venida del Mesías mediante la guerra o la provocación geopolítica es caer en el mismo error de los contemporáneos de Jesús, quienes buscaban un Mesías militarista que destruyera a Roma. La teología bautista reformada descansa en que Dios no es un peón en el tablero de ajedrez humano; la historia marcha según el consejo inmutable de Su voluntad (Efesios 1:11), y el regreso de Cristo ocurrirá cuando la última de sus ovejas elegidas haya sido llamada eficazmente por el Evangelio, no cuando un grupo político logre detonar un conflicto armado.

En laConfrontación Bíblica desde la Teología Reformada

Existen textos bíblicos en el AT que confronten esas ideas judías?

Sí, por supuesto. Desde la perspectiva teológica reformada, las Escrituras son una unidad orgánica perfecta, lo que significa que el Nuevo Testamento no contradice al Antiguo, sino que lo expone y lo cumple. El propio Antiguo Testamento (AT) contiene severas advertencias, reprensiones y principios teológicos que desmantelan por completo la idea de que el ser humano puede —o debe— provocar guerras y usar la fuerza militar para obligar a Dios a actuar o para acelerar la llegada del Mesías (Dojek ha-Ketz).

Los teólogos reformados recurren con frecuencia a varios bloques de textos del Antiguo Testamento para confrontar este activismo geopolítico radical:


1. La soberanía absoluta sobre el tiempo de la redención

Uno de los pilares del pensamiento radical es la impaciencia escatológica: la idea de que, como el mundo está sumido en el caos o el exilio se prolonga, el hombre debe “empujar” el cumplimiento de las profecías. El AT responde con el mandato de la espera pasiva y confiada en el decreto divino.

Habacuc 2:3 “Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque se tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará.”

  • Análisis reformado: Dios le prohíbe al profeta y al pueblo buscar atajos. La liberación del opresor (en ese contexto, Babilonia) ocurrirá estrictamente en el horario soberano de Dios. Intentar acelerarla por medios humanos es un acto de incredulidad y falta de descanso en la providencia divina.

2. La salvación NO ocurre por maquinaria bélica humana

Las corrientes mesiánicas radicales asumen que la guerra regional es el catalizador que obligará a Dios a intervenir militarmente en favor de Israel. Sin embargo, los profetas y los salmistas denunciaron repetidamente la confianza en el poder militar (los “carros y caballos” de la época) como una forma de apostasía.

Zacarías 4:6 “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.”

Oseas 1:7 “Mas de la casa de Judá tendré misericordia, y los salvaré por Jehová su Dios; y no los salvaré con arco, ni con espada, ni con guerra, ni con caballos ni jinetes.”

  • Análisis reformado: Estos pasajes son un golpe directo al mesianismo militarista. Dios declara de forma explícita que cuando Él decide redimir a Su pueblo, lo hace de tal manera que el esfuerzo bélico humano queda completamente excluido, para que toda la gloria sea Suyo. Buscar la salvación a través de la provocación de un conflicto armado es confiar en la carne y no en el Espíritu.

Salmo 20:7 “Estos confían en carros, y aquéllos en caballos; mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria.”


3. La reprensión al activismo político y las alianzas geopolíticas

En el Antiguo Testamento, cada vez que los líderes de Israel intentaron manipular la geopolítica de Oriente Medio (haciendo alianzas secretas con Egipto o Asiria para protegerse o para cambiar el rumbo de la historia), Dios envió a los profetas a condenar tales acciones. El libro de Isaías es especialmente duro con esta actitud, la cual guarda un enorme paralelismo con el cabildeo político actual para “proteger” agendas escatológicas.

Isaías 31:1 “¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda, y confían en caballos; y su esperanza ponen en carros, porque son muchos, y en jinetes, porque son valientes; y no miran al Santo de Israel, ni buscan a Jehová!”

  • Análisis reformado: El “¡Ay!” profético es un juicio teológico contra el pragmatismo político. Los sectores que hoy buscan instrumentalizar leyes, trasladar embajadas o forzar escenarios de guerra para “ayudar” a que se cumpla la profecía bíblica están cayendo en el mismo pecado que Isaías denunció: creen que los planes de Dios dependen de la astucia política y militar humana.

4. El carácter humilde y pacífico del Mesías

Finalmente, la idea de que el Mesías debe ser introducido mediante un baño de sangre provocado por hombres contradice la profecía sobre el carácter con el que el Mesías se presentaría originalmente a la nación.

Zacarías 9:9-10 “Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno… Y de Efraín destruiré los carros, y los caballos de Jerusalén, y los arcos de guerra serán quebrados; y hablará paz a las naciones…”

  • Análisis reformado: Este es el texto que Jesús cumple en su entrada triunfal (Mateo 21). El AT profetiza un Mesías que desarma la maquinaria de guerra humana en lugar de utilizarla para ascender al poder. Su victoria no se cimenta en que sus seguidores provoquen un conflicto a gran escala, sino en Su propia justicia y humildad.

Conclusión

Para la Teología Reformada, el error del mesianismo radical judío (y de sus aliados evangélicos dispensacionales) radica en el antropocentrismo: creer que las acciones del hombre dirigen el calendario de Dios.

Textos como:

El Salmo 2 (“El que mora en los cielos se reirá; el Señor se burlará de ellos”) demuestran que las naciones y sus ejércitos no pueden manipular el decreto divino.

La verdadera ortodoxia del Antiguo Testamento siempre llamó al pueblo a la fidelidad de la ley, a la justicia social y a la espera paciente en Dios, tipificada en las palabras de Isaías 30:15: “En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza”.