El siguiente video habla de tantas cosas bíblicas
Por favor podrías confrontar esas ideas que tan coherentes son con la biblia y confirmar las afirmaciones qué se hace de los judios
El video de El Canal del Coronel toca puntos muy llamativos, pero mezcla algunos datos históricos reales con interpretaciones teológicas bastante imprecisas y teorías de conspiración. Vale la pena poner la lupa sobre estas afirmaciones y contrastarlas directamente con lo que dicen los textos bíblicos y la historia.
Aquí tienes un contraste detallado de las ideas principales expuestas en la entrevista:
[00:06:33].[00:02:21].[00:00:26], [00:13:11].Por otro lado, los sectores evangélicos sionistas que apoyan a Trump en Estados Unidos no lo ven como un “mal necesario”, sino como un “nuevo Ciro” —haciendo eco del rey persa Ciro el Grande en Isaías 45—, un líder extranjero que, sin ser necesariamente un santo, es usado por Dios para proteger a su pueblo y Jerusalén.
[00:03:48].[00:04:22], y que los judíos
sefardíes (de origen hispano) son perseguidos en Israel
[00:05:01].[00:00:12], [00:08:28].*Las visualizaciones de vídeos de YouTube se almacenarán en tu historial de YouTube, y YouTube almacenará y usará tus datos de acuerdo con sus Términos del Servicio*
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La comparación de Donald Trump con el rey Ciro el Grande es una de las herramientas teológicas más influyentes utilizadas por los sectores evangélicos (especialmente en la corriente del sionismo evangélico en Estados Unidos) para justificar su apoyo político. Esta analogía cobró fuerza masiva a partir de las elecciones de 2016 y se basa en una lectura muy específica del libro de Isaías.
La idea central es muy simple: Dios puede usar a un líder no creyente, imperfecto o ajeno a la fe para cumplir propósitos divinos y proteger a su pueblo.
En el libro de Isaías (capítulo 45), el profeta escribe sobre Ciro II el Grande, el emperador persa que conquistó Babilonia en el año 539 a.C. Lo sorprendente del texto es que Dios se refiere a este rey pagano —que no adoraba al Dios de Israel— en términos extraordinariamente sagrados:
“Así dice el Señor a su ungido (Mashiach), a Ciro, a quien tomo de la mano derecha para someter a las naciones ante él…” — Isaías 45:1
Más adelante, el texto enfatiza la falta de piedad personal de Ciro, dejando claro que su rol es puramente instrumental:
“Te llamo por tu nombre y te doto de un título de honor, aunque tú no me conoces.” — Isaías 45:4
Históricamente, Ciro emitió un decreto que permitió a los judíos exiliados regresar a su tierra y reconstruir el Templo de Jerusalén, un acto que quedó registrado tanto en la Biblia (libro de Esdras) como en la arqueología.
Los líderes evangélicos conectan la figura del antiguo emperador persa con el expresidente estadounidense mediante tres argumentos principales:
En resumen, la figura de Ciro funciona como un marco teológico que permite a estos grupos separar el carácter moral de un gobernante de su función política, asumiendo que el caos o las fallas del líder forman parte de un plan soberano mucho mayor.
Contrasta y verifica bíblicamente desde la perspectiva Reformada Bautista las concepciones del mesías cristiano y detalla el concepto del mesías judío, sobre todo esa corriente qué impulsa la guerra para obligar al mesías a venir
El contraste entre la cristología y la escatología cristiana (específicamente desde la teología Bautista Reformada) y el mesianismo judío tradicional (incluyendo sus corrientes más radicales) revela dos cosmovisiones teológicas completamente incompatibles.
A continuación, se desglosan y confrontan bíblicamente estas concepciones, poniendo especial atención en las corrientes que pretenden instrumentalizar la guerra para acelerar la redención.
La teología Bautista Reformada (enmarcada en la Confesión de Fe de Londres de 1689) entiende la figura del Mesías a través de la Teología de los Pactos y la soberanía absoluta de Dios.
Para el judaísmo, el concepto de Mashiach es radicalmente diferente al cristianismo:
Dentro del pensamiento judío existe un debate histórico sobre si la redención llega de forma pasiva (esperando el tiempo de Dios) o activa (acciones humanas que aceleran el proceso). Esta última idea se conoce en hebreo como Dojek ha-Ketz (empujar o forzar el fin).
Aunque el judaísmo rabínico tradicional (ortodoxo y ultraortodoxo) ha prohibido históricamente forzar la llegada del Mesías —basándose en el Talmud (Ketubot 111a), que prohíbe a Israel “rebelarse contra las naciones” o tomar la tierra por la fuerza antes de tiempo—, tras la Guerra de los Seis Días (1967) surgió una corriente minoritaria pero muy ruidosa dentro del sionismo religioso radical (influenciada por las ideas de los rabinos Abraham Isaac Kook y su hijo Zvi Yehuda Kook, y facciones ultranacionalistas como el kahanismo).
Esta corriente sostiene que:
Desde una perspectiva Bautista Reformada, la idea de provocar guerras o manipular la geopolítica para “obligar” al Mesías a venir es una grave distorsión teológica y un acto de rebelión contra la soberanía divina.
| Concepto Radical / Político | Confrontación Bíblica (Perspectiva Reformada) |
|---|---|
| Forzar el tiempo de Dios | La soberanía del decreto divino: La Biblia enseña que los tiempos están bajo la exclusiva autoridad del Padre. Intentar forzar el fin es un pecado de presunción. “No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad” (Hechos 1:7). |
| Provocar la guerra como catalizador | La condena del caos provocado: Dios aborrece a quienes planean la violencia de forma instrumental. Además, Cristo advirtió que las guerras ocurrirían, pero mandó a su pueblo a no alarmarse ni a interpretarlas como un gatillo manipulable: “Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin” (Mateo 24:6). |
| Un Reino basado en la espada | El Reino de Cristo no es geopolítico: Buscar la supremacía nacional mediante la guerra contradice la enseñanza apostólica de que la guerra de la Iglesia no es contra carne y sangre (Efesios 6:12). La paz del Mesías se logra por su sacrificio, no por la limpieza étnica o militar: “Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación” (Efesios 2:14). |
Conclusión Reformada: Tratar de forzar la venida del Mesías mediante la guerra o la provocación geopolítica es caer en el mismo error de los contemporáneos de Jesús, quienes buscaban un Mesías militarista que destruyera a Roma. La teología bautista reformada descansa en que Dios no es un peón en el tablero de ajedrez humano; la historia marcha según el consejo inmutable de Su voluntad (Efesios 1:11), y el regreso de Cristo ocurrirá cuando la última de sus ovejas elegidas haya sido llamada eficazmente por el Evangelio, no cuando un grupo político logre detonar un conflicto armado.
Existen textos bíblicos en el AT que confronten esas ideas judías?
Sí, por supuesto. Desde la perspectiva teológica reformada, las Escrituras son una unidad orgánica perfecta, lo que significa que el Nuevo Testamento no contradice al Antiguo, sino que lo expone y lo cumple. El propio Antiguo Testamento (AT) contiene severas advertencias, reprensiones y principios teológicos que desmantelan por completo la idea de que el ser humano puede —o debe— provocar guerras y usar la fuerza militar para obligar a Dios a actuar o para acelerar la llegada del Mesías (Dojek ha-Ketz).
Los teólogos reformados recurren con frecuencia a varios bloques de textos del Antiguo Testamento para confrontar este activismo geopolítico radical:
Uno de los pilares del pensamiento radical es la impaciencia escatológica: la idea de que, como el mundo está sumido en el caos o el exilio se prolonga, el hombre debe “empujar” el cumplimiento de las profecías. El AT responde con el mandato de la espera pasiva y confiada en el decreto divino.
Habacuc 2:3 “Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque se tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará.”
Las corrientes mesiánicas radicales asumen que la guerra regional es el catalizador que obligará a Dios a intervenir militarmente en favor de Israel. Sin embargo, los profetas y los salmistas denunciaron repetidamente la confianza en el poder militar (los “carros y caballos” de la época) como una forma de apostasía.
Zacarías 4:6 “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.”
Oseas 1:7 “Mas de la casa de Judá tendré misericordia, y los salvaré por Jehová su Dios; y no los salvaré con arco, ni con espada, ni con guerra, ni con caballos ni jinetes.”
Salmo 20:7 “Estos confían en carros, y aquéllos en caballos; mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria.”
En el Antiguo Testamento, cada vez que los líderes de Israel intentaron manipular la geopolítica de Oriente Medio (haciendo alianzas secretas con Egipto o Asiria para protegerse o para cambiar el rumbo de la historia), Dios envió a los profetas a condenar tales acciones. El libro de Isaías es especialmente duro con esta actitud, la cual guarda un enorme paralelismo con el cabildeo político actual para “proteger” agendas escatológicas.
Isaías 31:1 “¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda, y confían en caballos; y su esperanza ponen en carros, porque son muchos, y en jinetes, porque son valientes; y no miran al Santo de Israel, ni buscan a Jehová!”
Finalmente, la idea de que el Mesías debe ser introducido mediante un baño de sangre provocado por hombres contradice la profecía sobre el carácter con el que el Mesías se presentaría originalmente a la nación.
Zacarías 9:9-10 “Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno… Y de Efraín destruiré los carros, y los caballos de Jerusalén, y los arcos de guerra serán quebrados; y hablará paz a las naciones…”
Para la Teología Reformada, el error del mesianismo radical judío (y de sus aliados evangélicos dispensacionales) radica en el antropocentrismo: creer que las acciones del hombre dirigen el calendario de Dios.
Textos como:
El Salmo 2 (“El que mora en los cielos se reirá; el Señor se burlará de ellos”) demuestran que las naciones y sus ejércitos no pueden manipular el decreto divino.
La verdadera ortodoxia del Antiguo Testamento siempre llamó al pueblo a la fidelidad de la ley, a la justicia social y a la espera paciente en Dios, tipificada en las palabras de Isaías 30:15: “En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza”.