Introducción

El sueño constituye una necesidad biológica fundamental para el mantenimiento de la salud y el adecuado funcionamiento del organismo. Durante el sueño tienen lugar diversos procesos fisiológicos relacionados con la recuperación metabólica, la regulación hormonal, la consolidación de la memoria y el mantenimiento de funciones cognitivas esenciales. Asimismo, la duración y calidad del sueño experimentan cambios a lo largo del ciclo de vida, asociados con procesos de crecimiento, envejecimiento y transformación biológica.

Sin embargo, el sueño no puede entenderse únicamente como un fenómeno biológico. Desde una perspectiva antropológica, los patrones de sueño se encuentran también condicionados por factores sociales y culturales. Las condiciones de trabajo, la asistencia escolar, la organización de la vida familiar, las responsabilidades domésticas, los medios de transporte, las condiciones de vivienda y las normas culturales relacionadas con los horarios cotidianos influyen en la cantidad de tiempo que las personas dedican al descanso.

Diversas investigaciones han mostrado que el tiempo de sueño puede variar según características sociodemográficas como el sexo, la edad, la escolaridad, la situación conyugal, la condición étnica, la participación en actividades económicas y el contexto de residencia. En consecuencia, el estudio del sueño constituye una oportunidad para analizar la interacción entre procesos biológicos, condiciones sociales y prácticas culturales, uno de los principales objetos de estudio de la Antropología Física contemporánea.

La Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo 2024 (ENUT 2024) proporciona información detallada sobre la distribución del tiempo de las personas residentes en México, incluyendo las horas dedicadas al sueño. Gracias a su diseño muestral probabilístico y representatividad estatal, la encuesta permite analizar las diferencias existentes entre diversos grupos de población y entre entidades federativas.

En esta práctica se analizará el tiempo semanal de sueño de la población residente en una entidad federativa seleccionada. A través de técnicas de estadística descriptiva, comparación de medias y regresión lineal múltiple, se explorará la relación entre el tiempo de sueño y diversas características sociodemográficas, con el propósito de identificar los factores asociados a los patrones de descanso observados en la población estudiada.

Chiapas

Aspectos geográficos

El estado de Chiapas se localiza en el sureste de la República Mexicana. Limita al norte con Tabasco, al este con la República de Guatemala, al sur con el Océano Pacífico y al oeste con Oaxaca y Veracruz. Su extensión territorial es de 73 311 \(km^2\) que equivalen al 3.7% de la superficie total del país. Más de la mitad de su territorio presenta clima cálido húmedo lo que favorece diversos cultivos como el café, que lidera como principal productor nacional, y el plátano, mango, cacao y palma africana. Su orografía es muy accidentada, lo que históricamente ha permitido el aislamiento y dispersión de su población.

Tamaño de la población, composición y natalidad

De acuerdo con los datos oficiales del INEGI, en 2020, Chiapas contaba con una población total de 5 543 828 habitantes, donde 55.1% son mujeres y 44.9% son hombres, esto representa el 4.4% de la población nacional total, lo que la posiciona como la octava entidad más poblada del país. La tasa de crecimiento anual de la población es de 1.3%. La densidad poblacional es de 75.6 habitantes por \(km^2\), siendo Tuxtla Gutierrez el municipio más poblado con 604 147 habitantes y Sunuapa el menos poblado con 2 308 habitantes. La proporción de población jóven en Chiapas es la más alta de todo el país. Chiapas tiene la tasa de fecundidad más alta de todo el país con 2.7 hijos por mujer, sin embargo, registra la menor esperanza de vida al nacer con 77.6 años en mujeres y 70 años en hombres. Además, es el primer lugar a nivel nacional de embarazos en niñas menores de 15 años y el segundo en embarazos adolescentes (Conapo, 2025).

Álgunos ascpectos socioculturales

Chiapas se encuentra entre los estados más plurales cultural y lingüisticamente, y después de Oaxaca, es el estado con mayor endemismo de especies y biodiversidad del país. Casi un tercio de la población (28.17%) habla alguna de las 12 lenguas indígenas de la región: tseltal, tsotsil, chol, zoque, tojolabal, mame, kakchiquel, lacandón, mocho, jacalteco, chuj y kanjobal, y el 37% de la población se autoadscribe como indígena. La escolaridad promedio de la población es de 7.7 años, y 49.1% de la población tiene como estudios máximos el nivel básico.

Según la Conapo, el 70% de la población se encuentra en grados de marginación alto y muy alto y más de 5 mil localidades tienen baja y muy baja accesibilidad a servicios. Se ha observado que muchas de esas localidades son menores a 2500 habitantes y son de difícil acceso al estar alejadas de las vías de comunicación. Por otro lado, también es relevante mencionar la presencia de numerosas comunidades indígenas autónomas en Chiapas como la chol y tsotsil, las cuales tienen el derecho a autogobernarse y tomar desiciones con base en sus propios sistemas normativos, y por otro lado están los municipios autónomos quienes toman libremente desiciones en materia de administración pública (Sánchez et al., 2024), por lo que es importante hacer una revisión crítica de los parámetros utilizados en las encuestas oficiales para determinar si algunos servicios contemplados son facilitados por estas organizaciones civiles a la población, sin embargo esto no se abordará en el presente trabajo.

Actividades económicas y condiciones laborales

De acuerdo con el boletín oficial de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del cuarto trimestre de 2025, la Población Económicamente Activa del estado de Chiapas es de 2.2 millones de personas, lo que equivale a una tasa de participación económica del 53.5%. La población ocupada registró un decremento anual de 53 mil trabajadores enfocado principalmente en las actividades agrícolas. La distribución laboral por sectores muestra un predominio del sector terciario relacionado con el comercio y servicios, con el 51.6% de la población ocupada, seguido por el sector primario o agropecuario con un 30.3% y el sector secundario o industrial con el 17.9%. Las principales problemáticas del mercado laboral en Chiapas se reflejan en una tasa de informalidad laboral del 74.9%, una tasa de condiciones críticas de ocupación del 50.8% y una ocupación predominantemente enfocada en los micronegocios, los cuales concentran al 61.0% de la fuerza laboral no agropecuaria. Finalmente, en el extremo opuesto, la población desocupada se ubicó en 59 mil personas, con una tasa de desocupación del 2.6% y la población subocupada representó el 6.9% de los ocupados.

El presente trabajo busca analizar la relación entre una necesidad biológica como lo es el sueño y los factores sociodemográficos que inciden sobre él.

Metodología

La información que presentada en este trabajo se obtuvo de la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) 2024, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Esta encuesta es nos permite analizar cómo las personas en México distribuyen su día en actividades como el trabajo, el cuidado del hogar, el estudio y el descanso.

Para este análisis, tomamos la base de datos nacional y seleccionamos únicamente a la población de Chiapas. A partir de ahí, se limpiaron y organizaron los datos para que el análisis estadístico fuera preciso y confiable.

Variable dependiente

La variable dependiente corresponde al tiempo semanal de sueño acotado, expresado en horas por semana. Esta variable fue construida a partir de la información reportada sobre horas de sueño en días laborables y días de descanso. Posteriormente se realizó un proceso de validación y acotamiento para reducir la influencia de valores extremos y garantizar una mejor distribución de la variable para los análisis estadísticos.

Variables independientes

Se consideraron diversas variables sociodemográficas que se han identificado como potencialmente asociadas a los patrones de sueño:

Sexo:

  • Hombre
  • Mujer

Grupo de edad:

  • 12-17 años
  • 18-29 años
  • 30-44 años
  • 45-59 años
  • 60-74 años
  • 75 años y más

Nivel escolar:

  • Básica o menos
  • Secundaria
  • Media superior
  • Superior

Situación conyugal:

  • En unión
  • Separada o divorciada
  • Viuda
  • Soltera

Autoadscripción indígena:

  • No

Autoadscripción afrodescendiente:

  • Sí se considera afrodescendiente
  • No se considera afrodescendiente

Condición de discapacidad:

  • Con discapacidad
  • Sin discapacidad

Condición de actividad económica:

  • Ocupada
  • Desocupada
  • Estudiante
  • Jubilada o pensionada
  • Quehaceres del hogar o cuidado familiar
  • Otra situación

Tamaño de localidad:

  • 100,000 habitantes y más
  • 15,000 a 99,999 habitantes
  • 2,500 a 14,999 habitantes
  • Menos de 2,500 habitantes

Estrategia de análisis

El análisis se desarrolló en cuatro etapas:

En primer lugar, se realizó una descripción de la estructura sociodemográfica de la población mediante distribuciones de frecuencia y porcentajes para cada una de las variables consideradas.

En segundo lugar, se calcularon estadísticos descriptivos de la variable dependiente para cada categoría sociodemográfica, incluyendo número de casos (n), media aritmética y desviación estándar.

En tercer lugar, se elaboraron gráficas de medias acompañadas de intervalos de confianza al 95%, con el propósito de visualizar las diferencias observadas en el tiempo semanal de sueño entre los distintos grupos de población. Posteriormente se aplicaron pruebas de comparación de medias.

Para las variables dicotómicas se emplearon la prueba t de Student y la prueba t de Welch. Para las variables con tres o más categorías se utilizó análisis de varianza (ANOVA) de una vía y, cuando fue necesario, la prueba ANOVA de Welch. Asimismo, se calcularon tamaños del efecto mediante el estadístico d de Cohen para las comparaciones binarias y el coeficiente eta cuadrada (\(\eta^2\)) para los análisis de varianza.

Finalmente, se estimó un modelo de regresión lineal múltiple con el objetivo de evaluar el efecto simultáneo de las variables sociodemográficas sobre el tiempo semanal de sueño. La variable dependiente fue el tiempo semanal de sueño acotado, mientras que las variables independientes correspondieron a las características sociodemográficas previamente descritas.Todos los análisis fueron realizados mediante el software R (versión 4.3.3) y el entorno de desarrollo RStudio.

Resultados

Distribución de las características sociodemográficas en Chiapas.

El Cuadro 1 muestra la distibución de las características sociodemográficas de la población que habita en Chiapas. Observamos que hay una proporción más grande de mujeres (55.1%) respecto a la de hombres (44.9%). Los grupos de edad mayoritarios son adultos entre 30 a 44 años (27.3%) y los jóvenes entre 18 a 29 años (22.1%), los cuales representan casi la mitad de la población, seguidos por los jóvenes entre 12 a 17 años (18.0%) y los adultos entre 45 a 59 años (18.1%), los cuales se encuentran en prácticamente la misma proporción. Los grupos minoritarios son los adultos mayores de 60 a 74 años (10.9%) y 75 y más (3.6%). Esto evidencia una población mayoritariamente en edad productica.

En cuanto a la etnicidad, la mitad de la población (50.0%) se autoadscribe como indígena, y tan sólo el 1.5% se identifica como afrodescendiente. Por otro lado, casi la mitad de la población (49.1%) tiene como estudios máximos la educación básica o menos, una cuarta parte (25.1%) la secundaria, y el resto la educación media superior (1.6%) y superior (9.8%).

Respecto a la situación conyugal, más de la mitad de la población se encuentra en unión (57.4%), mientras que la población soltera alcanza aproximadamente una tercera parte (32.2%), y la minoría se encuentra separada/divorcida (6.0%) o viuda (4.4%).

Únicamente el 4.1% de la población reportó tener alguna condición de discapacidad. Acerca de la condición de actividad económica, un poco más de la mitad se encuentra ocupada (52.9%), el 30.7% se dedica a los quehaceres del hogar o cuidado familiar, mientras que el 10.0% estudia. El resto de población que representa menos del 10% se encuentra en otra situación (4.7%), es jubilada o pensionada (0.8%) o está desocupada (0.8%).

Por último, observamos que la mayoría de la población (58.0%) vive en localides menores a 2,500 habitantes, seguida de localidades que van de los 2,500 a los 14,999 habitantes (20.0%), mientras que la población restante se distribuye en localidades que van de los 15,000 a los 99,999 (8.4%) y 100,000 y más (13.6%). Esto muestra una clara tendencia de la población por agruparse en comunidades relativamente pequeñas.

Cuadro 1. Distribución de las características sociodemográficas en Chiapas
Variable Categoría n %
Sexo Hombre 1496 44.9
Sexo Mujer 1836 55.1
Grupo de edad 12-17 601 18.0
Grupo de edad 18-29 736 22.1
Grupo de edad 30-44 908 27.3
Grupo de edad 45-59 604 18.1
Grupo de edad 60-74 362 10.9
Grupo de edad 75 y más 121 3.6
Autoadscripción indígena No 1655 50.0
Autoadscripción indígena 1656 50.0
Autoadscripción afrodescendiente No se considera afromexicana/o 3282 98.5
Autoadscripción afrodescendiente Sí se considera afromexicana/o 50 1.5
Nivel escolar Básica o menos 1637 49.1
Nivel escolar Secundaria 835 25.1
Nivel escolar Media superior 535 16.1
Nivel escolar Superior 325 9.8
Situación conyugal En unión 1911 57.4
Situación conyugal Separada/Divorciada 201 6.0
Situación conyugal Viuda 148 4.4
Situación conyugal Soltera 1072 32.2
Condición de discapacidad Con discapacidad 136 4.1
Condición de discapacidad Sin discapacidad 3196 95.9
Condición de actividad económica Desocupada 27 0.8
Condición de actividad económica Estudiante 334 10.0
Condición de actividad económica Jubilada o pensionada 28 0.8
Condición de actividad económica Ocupada 1762 52.9
Condición de actividad económica Otra situación 158 4.7
Condición de actividad económica Quehaceres del hogar o cuidado familiar 1023 30.7
Tamaño de localidad 100,000 y más 452 13.6
Tamaño de localidad 15,000 - 99,999 280 8.4
Tamaño de localidad 2,500 - 14,999 668 20.0
Tamaño de localidad Menos de 2,500 1932 58.0
Fuente: Elaboración propia con datos de la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo 2024 (ENUT 2024).

Estadísticas descriptivas del tiempo semanal de sueño

El Cuadro 2 muestra las estadísticas del tiempo semanal del sueño según las características sociodemográficas de la población en Chiapas. El tiempo promedio de sueño, dependiendo de las características de la población, osciló entre 50 y 60 horas semanales aproximadamente.

Entre las diferencias más evidentes se encuentra la escolaridad. Hay una clara tendencia a ir en decremento el tiempo de sueño en la medida en que el nivel escolar es más alto. Así vemos que entre el nivel básico o menos (56.6 horas) y la educación superior (50.9 horas) hay una brecha de tiempo de sueño de 5.7 horas. Mientras que en la escuela secundaria y media superior, la disminución no fue tan drástica con 56.3 y 54.2 horas de sueño respectivamente. Es posible que las actividades académicas y laborales relacionadas con un nivel educativo más alto demanden más tiempo o incluso puedan influir en la presencia de estados alterados de ánimo y deriven en transtornos en el sueño.

Otra de las diferencias más visibles, que se puede observar en la Gráfica 5 y corroborar en el Cuadro 2, es la edad, donde el grupo que duerme más horas es el de 12 a 17 años con 58.58 horas. Los grupos de 18 a 29 (56.1 horas), 30 a 44 (54.3 horas) y 45 a 59 (53.8) años, van en un decremento escalonado, siendo este último grupo de edad, quien tiene el promedio más bajo de horas de sueño. Se puede inferir que a medida que se alcanza la edad productiva y reproductiva también, el tiempo de sueño se va reduciendo. Posteriormente las medias de sueño vuelven a aumentar a partir de los 60 a 74 años (55 horas) y aún más a los 75 años en adelante (57.8 horas), aunque tiende a haber más variabilidad en el tiempo de sueño en este último conjunto. Esta amplia variabilidad también se observa en personas con alguna condición de discapacidad (56.9 horas) con respecto a las que no reportaron tener alguna condición de esta índole (55.5). En el panorama sociodemográfico del INEGI (2020) se encontró que la mayor parte de personas con discapacidad se encuentran concentradas en los adultos mayores de 60 y más, por lo que se puede inferir que esta variabilidad podría estar relacionada a condiciones médicas.

Con relación al sexo, no se encontraron diferencias tan grandes, los hombres duermen 55 horas y las mujeres 56.00. Por otro lado la condción de actividad económica sí mostró diferencias más patentes. Los estudiantes (57.9 horas), las personas que se dedican a los quehaceres del hogar o cuidado familiar (57.2 horas) y las personas desocupadas (57.3 horas) duermen casi la misma cantidad de horas, y en mayor proporción que las personas ocupadas (53.9 horas) y jubiladas o pensionadas (50.9 horas), siendo estas últimas quienes menos duermen. Las personas que reportaron otra situacón de actividad económica registraron la cantidad más alta de horas de sueño con casi 60 horas semanales (59.7 horas). Tanto las personas ocupadas como las que se dedican a los quehaceres del hogar mostraron una variabilidad muy pequeña, lo que sugiere que los horarios en torno a estas actividades podrían ser más estables que los del resto de grupos.

Respecto a la situación conyugal, las personas solteras registraron el mayor número de horas de sueño (57 horas) y las peronas separadas o divorciadas la menor (54.9 horas), tan sólo un poco por debajo de las personas en unión (54.9 horas). Las personas viudas reportaron una media de 55.4 horas, pero con datos más dispersos.

En cuanto a la etnicidad, las personas que se autoadscribieron como indígenas (56.5 horas) duermen más que las personas que no se identifican como tal (54.6 horas), mientras que las personas que se autoadscriben como afrodescendientes (53 horas) no mostraron grandes cambios frente a las personas que no se autoadscribieron a esta categoría (52.5 horas).

Por otro lado, con relación al tamaño de localidad, el tiempo de sueño tiene un comportamiento inversamente proporcional a esta. Las localidades que más duermen tienen menos de 2,500 habitantes (56.6 horas) y de de 2,500 a 14,999 habitantes (55.6 horas). Y en las localidades más pobladas con 15 mil a 99,999 habitantes (55 horas) y 100 mil y más (51.63), duermen menos. Esto podría tener una explicación relacionada con los ritmos de vida en una comunidad pequeña, regulados por recursos energéticos más limitados que en una zona urbana.

En general la característica demográfica que mostró las diferencias más grandes fue la situación laboral.

Cuadro 2. Estadísticas descriptivas del tiempo semanal de sueño según características sociodemográficas en Chiapas
Variable Categoría n Media s LI 95% LS 95%
Sexo Hombre 1496 55.06 9.24 54.59 55.53
Sexo Mujer 1836 56.00 8.89 55.59 56.40
Grupo de edad 12-17 601 58.58 8.46 57.91 59.26
Grupo de edad 18-29 736 56.11 8.57 55.49 56.73
Grupo de edad 30-44 908 54.29 8.63 53.72 54.85
Grupo de edad 45-59 604 53.77 9.23 53.03 54.51
Grupo de edad 60-74 362 55.00 9.58 54.01 55.99
Grupo de edad 75 y más 121 57.82 10.96 55.85 59.79
Autoadscripción indígena No 1655 54.60 9.41 54.15 55.05
Autoadscripción indígena 1656 56.52 8.62 56.11 56.94
Autoadscripción afrodescendiente No se considera afromexicana/o 3282 55.61 9.08 55.30 55.92
Autoadscripción afrodescendiente Sí se considera afromexicana/o 50 53.40 7.22 51.35 55.45
Nivel escolar Básica o menos 1637 56.59 9.04 56.15 57.03
Nivel escolar Secundaria 835 56.29 9.00 55.68 56.90
Nivel escolar Media superior 535 54.21 8.45 53.49 54.93
Nivel escolar Superior 325 50.89 8.59 49.95 51.83
Situación conyugal En unión 1911 54.91 8.75 54.51 55.30
Situación conyugal Separada/Divorciada 201 54.43 9.58 53.09 55.76
Situación conyugal Viuda 148 55.37 11.63 53.48 57.26
Situación conyugal Soltera 1072 57.01 8.93 56.48 57.55
Condición de discapacidad Con discapacidad 136 56.91 12.95 54.71 59.11
Condición de discapacidad Sin discapacidad 3196 55.52 8.85 55.21 55.83
Condición de actividad económica Desocupada 27 57.26 8.41 53.93 60.58
Condición de actividad económica Estudiante 334 57.87 8.91 56.91 58.83
Condición de actividad económica Jubilada o pensionada 28 50.96 10.60 46.86 55.07
Condición de actividad económica Ocupada 1762 53.87 8.62 53.47 54.27
Condición de actividad económica Otra situación 158 59.66 11.99 57.77 61.54
Condición de actividad económica Quehaceres del hogar o cuidado familiar 1023 57.22 8.61 56.69 57.74
Tamaño de localidad 100,000 y más 452 51.63 9.15 50.79 52.48
Tamaño de localidad 15,000 - 99,999 280 54.97 9.23 53.88 56.06
Tamaño de localidad 2,500 - 14,999 668 55.56 9.78 54.82 56.31
Tamaño de localidad Menos de 2,500 1932 56.59 8.48 56.21 56.97
Fuente: Elaboración propia con datos de la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo 2024 (ENUT 2024).

Comparación del tiempo semanal de sueño según características sociodemográficas

El Cuadro 3 nos permite evaluar si las diferencias sociodemográficas analizadas son estadísticamente significativas. Además estos resultados se complementarán visualmente con las gráficas de intérvalos de confianza al 95%, donde se observa la magnitud y dirección de las diferencias entre los grupos.

La primera variable analizada fue el sexo. En este caso, la gráfica no es suficiente para determinar si las diferencias fueron significativas pues no es muy claro si hay un tralape entre los intérvalos, sin embargo, al observar los resultados de las pruebas de Student y t de Welch se encontró en ambos casos un p valor de 0.003 y un tamaño de efecto de -0.104 obtenido mediante la d de Cohen, por lo que aunque hay diferencias significativas, el tamaño del efecto es prácticamente despreciable, por lo que no se puede considerar una variable determinante en el tiempo de sueño.

Después tenemos las gráficas relativas a la etnicidad. La gráfica de identidad indígena nos muestra una diferencia relativamente considerable, pues no hay solapamiento entre los intérvalos y las pruebas t de Welch y t de Student confirman una diferencia significativa (p= <0.001 ) aunque el tamaño del efecto fue pequeño (d= -0.213), por otro lado, en las gráficas de identidad afrodescendiente se aprecia un pequeño pero presente solapamiento, pero al observar las pruebas de Student y Welch nos muestran resultados contradictorios, con p valores de 0.087 y 0.037 respectivamente. Esto se debe a que los afrodescendientes constituyen un grupo muy pequeño dentro de la muestra y su varianza también es más pequeña, esto generó un error tipo I en la prueba t de Student, mientras que la t de Welch nos arroja un positivo en diferencia significativa, sin embargo el tamaño del efecto fue pequeño (d=0.244).

Posteriormente, en la condición de discapacidad no se encuentran diferencias significativas en ninguna de las dos pruebas, y el tamaño del efecto es muy reducido, lo cual es congruente con las gráficas donde se observa un prominente traslape entre los intérvalos de los grupos.

Respecto a los grupos de edad, se encontró una diferencia significativa tanto en la prueba ANOVA clásica como en la ANOVA de Welch, lo cual concuerda con la gráfica, la cual tiene forma de U, donde hay intervalos que muestran una gran separación como la que hay entre los jóvenes de 12 a 17 años y los adultos de 45 a 59 años, sin embargo el tamaño efecto fue más bien pequeño (\(\eta^2\)=0.036).

En el nivel escolar se encontraron resultados similares. Las diferencias fueron significativas en las pruebas ANOVA clásica y de Welch, lo cual también es evidente en la gráfica, donde se puede observar que personas con estudios superiores duermen considerablemente menos que el resto de niveles educativos, pero el tamaño del efecto fue de \(\eta^2\)=0.037, por lo que se considera que esta variable tiene un efecto pequeño en el tiempo de sueño de la población.

La gráfica de situación conyugal evidenció muchos solapamientos entre los intervalos, como entre las personas en unión, las separadas y divorciadas y las viudas, y a pesar de que las pruebas ANOVA encontraron diferencias significativas, el tamaño del efecto fue pequeño (\(\eta^2\)=0.012).

Por otro lado la condición de actividad económica tuvo una influencia un poco más alta. A primera vista en la gráfica es que hay espacios entre algunos intervalos, y en las pruebas ANOVA se confirman la diferencias significativas. El tamaño del efecto fue de \(\eta^2\)=0.047, más grande que las variables anteriores, pero poco menos que lo considerado un efecto moderado.

Por último, las pruebas ANOVA respecto al tamaño de localidad mostraron la presencia de diferencias significativas, como también es patente en la gráfica, donde la distancia ente los intervalos de localidades de menos de 2,500 personas y 100 mil y más, es amplia. Pero el tamaño del efecto fue pequeño (\(\eta^2\)=0.033)

Variables sociodemográficas binarias

Cuadro 3. Pruebas de comparación del tiempo semanal de sueño según características sociodemográficas
Variable Prueba Estadístico gl p Tamaño del efecto Medida
Sexo t de Student -2.975 3330 0.003 -0.104 d de Cohen
Sexo t de Welch -2.963 3144.24 0.003 -0.104 d de Cohen
Autoadscripción indígena t de Student -6.124 3309 <0.001 -0.213 d de Cohen
Autoadscripción indígena t de Welch -6.124 3283.8 <0.001 -0.213 d de Cohen
Autoadscripción afrodescendiente t de Student 1.711 3330 0.087 0.244 d de Cohen
Autoadscripción afrodescendiente t de Welch 2.138 51.39 0.037 0.244 d de Cohen
Condición de discapacidad t de Student 1.753 3330 0.08 -0.153 d de Cohen
Condición de discapacidad t de Welch 1.239 140.42 0.217 -0.153 d de Cohen
Grupo de edad ANOVA clásico 24.875 5, 3326 <0.001 0.036 η²
Grupo de edad ANOVA de Welch 25.598 5, 844.68 <0.001 NA No aplica
Nivel escolar ANOVA clásico 43.207 3, 3328 <0.001 0.037 η²
Nivel escolar ANOVA de Welch 45.431 3, 1087.5 <0.001 NA No aplica
Situación conyugal ANOVA clásico 13.753 3, 3328 <0.001 0.012 η²
Situación conyugal ANOVA de Welch 13.934 3, 436.64 <0.001 NA No aplica
Condición de actividad económica ANOVA clásico 33.063 5, 3326 <0.001 0.047 η²
Condición de actividad económica ANOVA de Welch 29.955 5, 139.76 <0.001 NA No aplica
Tamaño de localidad ANOVA clásico 38.308 3, 3328 <0.001 0.033 η²
Tamaño de localidad ANOVA de Welch 37.468 3, 853.49 <0.001 NA No aplica

En el Cuadro 4 se muestran los resultados del modelo de regresión lineal múltiple, que permite identificar los factores sociodemográficos que se asocian al tiempo semanal de sueño. La significancia global del modelo fue alta (F= 16.96), por lo que al menos alguna de las variables utilizadas nos puede ayudar a comprender las variaciones en el tiempo de sueño en Chiapas. Sin embargo es limitado su poder explicativo, pues el coeficiente de determinación fue de \(R^2\)= 0.106, lo que significa que en conjunto, las variables elegidas influyen 10.6% en el tiempo de sueño de esta población. Aunque es un porcentaje relativamente pequeño, es útil este modelo considerando la complejidad de un fenómeno como el sueño.

Es importante mencionar que se ecogió una categoría de referencia dentro de cada variable, y los coeficientes \(\beta\) representan la diferencia promedio en horas semanales de sueño con respecto a esa categoría, mateniendo constantes las demás variables contempladas en el modelo. A continuación se presentan los resultados.

Sexo

Al mantener las demás variables constantes, se observó que el sexo no tuvo diferencias significativas, lo que significa que las diferencias observadas anteriormente debieron estar relacionadas con la incidencia de otros factores socioeconómicos.

Grupo de edad

En los grupos de edad sí se observaron diferencias significativas, auqnue no en todos los casos. Se tomó como referencia a los adolescentes de 12 a 17 años, quienes duermen más que el resto de los grupos

Los adultos de 30 a 44 años durmieron casi tres horas menos (-2.87 horas), y los de 45 a 59 años durmieron 3.7 horas menos, siendo este último grupo quien menor tiempo de sueño tuvo. También se observó una diferencia significativa en los adultos mayores de 60 a 74 años (-2.84 horas). En los grupos de 18 a 29 y 75 años y más no se encontraron diferencias significativas. Esto confirma que la edad representa un factor importante ya que distintas actividades, necesidades y aptitudes biológicas se presentan en cada etapa de la vida.

Nivel escolar

El nivel escolar tomado como referencia fue la escuela básica o menos, donde se reportó el mayor número de horas de sueño.

En personas con estudios de secundaria no se presentó significancia en las variaciones de sueño (\(\beta\)= -0.62 horas ,p= 0.123), por otro lado. las personas con educación media superior y superior reportaron reportaron 2 y 3.3 horas menos de sueño las cuales sí representan diferencias significativas.

Esto nos habla de las demandas de tiempo que implican actividades relacionadas a mayores niveles de estudio.

Situación conyugal

Tras utilizar modelo de regresión lineal múltiple, donde se tomó como referencia las personas en unión, se observó que en ninguno de los casos hubo diferencias significativas, y los resultado son heterogéneos. Donde antes había una diferencia negativa de las personas separadas o divorciadas con respecto a las personas en unión, se aprecia ahora que duermen casi una hora más, por lo que se evidencía el impacto que tienen otras variables por encima de la situación conyugal.

Etnicidad

Respecto a la autoadscripción indígena, se tomó como referencia las personas que no se identifican con esta categoría. Los resultados muestran una diferencia significativa, aunque por muy poco (p=0.046) donde las personas indígenas durmieron 0.7 horas más.

En cuanto a la autoadscripción afrodescendiente, no se encontraron diferencias significativas (\(\beta\)= -1.63 horas, p= 0.19).

Anteriormente parecía una variable importante para explicar el tiempo de sueño, sobre todo porque la mitad de la población en Chiapas es indígena, sin embargo otros factores relacionados a la etnicidad pudieron haber influido más, por ejemplo el tamaño de localidad en la que habitan ya que esto influye en estilo de vida que tienen y las actividades que desarrollan.

Condición de discapacidad

Respecto a la condición de discapacidad, no se encontraron diferencias significativas al estabilizar el resto de variables (\(\beta\)= -0.17 horas, p=0.83). Las personas sin discapacidad durmieron 0.17 horas menos en promedio.

Condición de actividad económica

La condición de actividad económica sí supuso un factor importante para explicar diferencias en el tiempo de sueño. Se utilizó como referencia a las personas ocupadas, quienes después de las personas jubiladas o pensionadas (\(\beta\)= -0.65 horas, p= 0.7), fueron quienes menos tiempo durmieron, aunque entre estos dos grupos no se encontraron diferencias significativas, tampoco con las peronas desocupadas (p=0.062), a pesar de que durmieron en promedio 3.14 horas más.

Los grupos en los que se encontraron diferencias significativas (p<0.001), fueron quienes se dedican a los quehaceres del hogar o cuidado familiar o que se encuentran en otra situación, los cuales durmieron 2.37 y 4.71 horas más respectivamente. También se encontró significancia en la diferencia de tiempo de sueño de los estudiantes (p=0.024), quienes durmieron 1.47 horas más.

Esto muestra que la actividad económica, al ser en muchos casos el requerimiento más grande de tiempo durante el día de las personas, modela la forma en la que organizan sus rutinas y por lo tanto, el tiempo que pueden destinar al descanso.

Tamaño de localidad

El tamaño de localidad también fue de las variables con mayor impacto en el tiempo de sueño de la población. Se tomó como referencia a las localidades de 100 mil personas y más, quienes durmieron menos que el resto de grupos.

En todos los casos se registraron diferencias significaticas con p<0.001. Quienes registraron un mayor número de horas fueron las localidades de 2,500 habitantes o menos (\(\beta\)=2.45 horas), seguidos de las localidades de 15 mil a 99,999 habitantes (\(\beta\)=2.45 horas) y por último las que van de los 2,500 a las 14,999 habitantes (\(\beta\)= 2.45 horas). En general durmieron aproximadamente 2 horas y media más que la localidad de referencia.

Con esto se confirma la importancia del entorno en el que habita población, la cual está diseminada mayoritariamente comunidades de menos de 2,500 personas, pues en estos casos las vías de comunicación no siempre son eficientes y tiende a desarrollarse una economía de subsistencia, lo que posiblemente les permita tener horarios más definidos en sus actividades.

Síntesis de resultados

En general, las variables con más influencia en el modelo son la edad, el tamaño de localidad, la condición de actividadad económica y el nivel de estudios. Por otro lado la condición de discapacidad, la etnicidad, la situación conyugal y el sexo, no resultaron variables estadísticamente significativas para explicar las variaciones del tiempo de sueño en Chiapas.

Cuadro 4. Modelo de regresión lineal múltiple para el tiempo semanal de sueño en Chiapas
Variable Categoría β EE p
Sexo Hombre (referencia)
Mujer 0.02 0.37 0.959
Grupo de edad 12-17 (referencia)
18-29 -1.13 0.61 0.065
30-44 -2.87 0.67 <0.001
45-59 -3.72 0.72 <0.001
60-74 -2.84 0.81 <0.001
75 y más -1.19 1.09 0.277
Nivel escolar Básica o menos (referencia)
Media superior -2.00 0.48 <0.001
Secundaria -0.62 0.40 0.123
Superior -3.31 0.61 <0.001
Situación conyugal En unión (referencia)
Separada/Divorciada 0.84 0.66 0.202
Viuda -0.38 0.80 0.640
Soltera 0.79 0.48 0.099
Autoadscripción indígena No (referencia)
0.65 0.33 0.046
Autoadscripción afrodescendiente No se considera afromexicana/o (referencia)
Sí se considera afromexicana/o -1.63 1.25 0.192
Condición de discapacidad Con discapacidad (referencia)
Sin discapacidad -0.17 0.82 0.834
Condición de actividad económica Ocupada (referencia)
Desocupada 3.14 1.68 0.062
Estudiante 1.47 0.65 0.024
Jubilada o pensionada -0.65 1.69 0.700
Otra situación 4.71 0.77 <0.001
Quehaceres del hogar o cuidado familiar 2.37 0.42 <0.001
Tamaño de localidad 100,000 y más (referencia)
15,000 - 99,999 2.58 0.66 <0.001
2,500 - 14,999 2.45 0.55 <0.001
Menos de 2,500 2.74 0.51 <0.001
Indicadores globales del modelo
Indicador Valor
0.106
R² ajustado 0.100
F 16.960
Observaciones 3311.000

Discusión

Los resultados nos mostraron que a pesar de que el sueño es una necesidad biológica común en nuestra especie, factores sociodemográficos que a su vez se ven imbrincados con prácticas culturales, tienen una fuerza desiciva en el tiempo que dedicamos al descanso. En el caso de Chiapas, la actividad económica, la edad, el tamaño de localidad y el nivel escolar.

El tamaño de localidad fue de las variables que más resaltaron, ya que en todas las pruebas hubieron diferencias significativas. Hay una clara tendencia a dormir más en localidades menores a 100 mil habitantes. Esto se evidenció en las gráficas y en los análisis descriptivos y después se confirmó en las pruebas de comparación de medias y el modelo de regresión lineal.

La edad también fue de las características más determinantes en el tiempo de sueño. Los adolescentes de 12 a 17 años fueron quienes reportaron la media más alta de horas de sueño con 58.6 horas semanales, las cuales cumplen con los requerimientos diarios de descanso, sobre todo en personas en etapas de crecimiento. En contraste, la menor cantidad de horas de sueño se observó en personas de 30 a 59 años, las cuales, al estar en la etapa productiva de su vida, por lo general desempeñan más actividades relacionadas con el sustento económico y cuidado familiar o personal.

La actividad económica reportó la brecha más alta entre grupos, por lo que fue de las variables más importantes en el análisis. Las personas jubiladas o pensionadas y ocupadas presentaron la menor cantidad de horas de sueño, mientras que quienes se dedican a los quehaceres del hogar o cuidado familiar y los que se encuentran en otra situación de actividad económica, tuvieron el mayor tiempo de sueño.

Según datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de Chiapas, una cuarta parte de la población trabaja más de 48 horas a la semana. Esto implica que, o bien no tienen días de descanso, o trabajan más ocho horas al día, lo que reduciría el tiempo que pueden destinar a otras actividades, entre ellas dormir las horas recomendadas.

En el caso de los jubilados y pensionados por lo regular son adultos mayores. En ambos casos, se puede observar en las gráficas y en el Cuadro 2 la gran variabilidad que hay en su tiempo de sueño. Estos datos en conjunto, tomando en cuenta lo significativas que resultaron las variables de edad y de condición económica, podrían explicar esas variaciones. El sector de jubilados y pensionados, al ser una población mayor, es más vulnerable a sufrir condiciones médicas que podrían afectar su tiempo de sueño.

Por otro lado, las personas que se dedican a los quehaceres del hogar o cuidado familiar, tienen una organización del tiempo más flexible, que les permite desarrollar todas sus actividades sin necesidad de trasladarse. Y las personas que tienen otra situación de actividad económica reportaron los niveles más altos de tiempo de sueño dentro de esta categoría. Al ser una categoría tan amplia, son múltiples los factores que podrían influir, desde ser trabajadores por cuenta propia, que según la ENOE son aproximadamente 764 mil personas quienes se encuentran en esa situación, o dedicarse a servicios diversos esporádicamente.

El nivel escolar también fue una variable a considerar para explicar el tiempo de sueño en la población chiapaneca. Las personas con estudios máximos de nivel básico, reportaron el mayor promedio de horas de sueño a la semana. Es posible que buena parte de esa población sea todavía muy joven y que sus requerimientos de descanso sean mayores. La población adulta con ese nivel de estudios tiene opciones relativamente limitadas de trabajo, ya que empleos relacionados al comercio, atención al cliente o roles operativos solicitan por lo regular estudios mínimos de secundaria o bachillerato. Esta población se puede desempeñar en el sector primario o secundario, relacionados con la agricultura, ganadería, construcción e industrias manufactureras y extractivas, y tienen generalmente horarios matutinos dada la naturaleza de estos trabajos.

En cuanto a las personas con nivel medio superior y superior, tuvieron los niveles más bajos de tiempo de sueño a la semana. Esto puede estar relacionado a que la exigencia laboral es mayor, proporcional al incremnto de salario en trabajos que solicitan estos estudios, y el estrés podría ser también un factor importante a considerar.

Por otro lado, el sexo, la situación conyugal,la etnicidad y la condición de discapacidad, no tuvieron la suficiente fuerza explicativa por sí mismas al introducirlas en el modelo multivariado, por lo que infiere que se vieron influidas por otras características como la edad o la condición de actividad económica.

En conjunto el modelo explicó 10.6% de los factores que inciden sobre el tiempo de sueño. Esto es congruente con la naturaleza compleja del fenómeno del sueño en una entidad de la extensión que posee Chiapas y con una población tan diversa. Hay factores sociales, culturales, económicos y relativos al bienestar y seguridad de la población que no se tomaron en cuenta en este estudio y que podrían explicar en mayor medida las diferencias observadas en las horas semanales de sueño. Pero en conjunto se demostró que, a pesar de ser una necesidad biológica, las prácticas culturales modelan la forma en que cubrimos esas necesidades, incluso aunque no lleguemos a satisfacerlas plenamente.

Conclusiones

Este trabajo contribuyó en la identificación de algunas características sociodemográficas que aportan a la explicación de las diferencias en el tiempo de sueño de la población en Chiapas, como lo son: la edad, la condición de actividad económica, el nivel educativo y el tamaño de localidad en la que habitan.

Los resultados de las pruebas t de Stundet y Welch y ANOVA, mostraron que en todos los casos salvo en el relativo a la condición de discapacidad, hubieron diferencias significativas, en general con tamaños de efecto pequeños, siendo el más grande el de la condición de actividad económica, quien se acercó a un efecto moderado.

El modelo de regresión lineal múltiple permitió incluir todas las variables de forma que se ajustara su efecto sobre el tiempo de sueño. De esta forma, varias características que habían resultado significativas en las pruebas de comparación de medias, dejaron de serlo al probar su efecto independiente en el tiempo de sueño, como el sexo, la etnicidad y la situación conyugal.

Esto sugiere que el tiempo de sueño en Chiapas está más relacionado con las activades que se desempeñan en cada etapa de la vida, las cuales también están condicionadas por el desarrollo académico y, al tratarse de Chiapas, donde más de la mitad de la población vive en localidades de menos de 2,500 habitantes, también el tamaño de localidad tuvo un papel relevante en los resultados.

Esto nos muestra la multiplicidad de factores que influyen en la eficacia con la que cubrimos nuestras necesidades más básicas. Que, como ha mostrado una inmensa cantidad de estudios, las prácticas culturales en gran medida modelan nuestra fisiología y los ritmos de nuestro cuerpo, aunque eso represente en algunos casos, el detrimento de nuestra salud.

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