Introducción

El sueño constituye una necesidad biológica fundamental para el mantenimiento de la salud y el adecuado funcionamiento del organismo. Durante el sueño tienen lugar diversos procesos fisiológicos relacionados con la recuperación metabólica, la regulación hormonal, la consolidación de la memoria y el mantenimiento de funciones cognitivas esenciales. Asimismo, la duración y calidad del sueño experimentan cambios a lo largo del ciclo de vida, asociados con procesos de crecimiento, envejecimiento y transformación biológica.

Sin embargo, el sueño no puede entenderse únicamente como un fenómeno biológico. Desde una perspectiva antropológica, los patrones de sueño se encuentran también condicionados por factores sociales y culturales. Las condiciones de trabajo, la asistencia escolar, la organización de la vida familiar, las responsabilidades domésticas, los medios de transporte, las condiciones de vivienda y las normas culturales relacionadas con los horarios cotidianos influyen en la cantidad de tiempo que las personas dedican al descanso.

Diversas investigaciones han mostrado que el tiempo de sueño puede variar según características sociodemográficas como el sexo, la edad, la escolaridad, la situación conyugal, la condición étnica, la participación en actividades económicas y el contexto de residencia. En consecuencia, el estudio del sueño constituye una oportunidad para analizar la interacción entre procesos biológicos, condiciones sociales y prácticas culturales, uno de los principales objetos de estudio de la Antropología Física contemporánea.

La Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo 2024 (ENUT 2024) proporciona información detallada sobre la distribución del tiempo de las personas residentes en México, incluyendo las horas dedicadas al sueño. Gracias a su diseño muestral probabilístico y representatividad estatal, la encuesta permite analizar las diferencias existentes entre diversos grupos de población y entre entidades federativas.

En esta práctica se analizará el tiempo semanal de sueño de la población residente en una entidad federativa seleccionada. A través de técnicas de estadística descriptiva, comparación de medias y regresión lineal múltiple, se explorará la relación entre el tiempo de sueño y diversas características sociodemográficas, con el propósito de identificar los factores asociados a los patrones de descanso observados en la población estudiada.

Contexto de la entidad federativa analizada: Aguascalientes

Aguascalientes es una entidad federativa ubicada en la región centro-norte de México. Limita al norte, este y oeste con el estado de Zacatecas, y al sur con Jalisco. Con una superficie aproximada de 5,618 km², es uno de los estados más pequeños del país, aunque presenta una importante concentración de población en zonas urbanas.

De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), Aguascalientes cuenta con una población de aproximadamente 1.4 millones de habitantes. La distribución por sexo muestra una ligera mayoría de mujeres respecto a los hombres, patrón similar al observado a nivel nacional. Asimismo, la estructura por edad se caracteriza por una población predominantemente joven y adulta, aunque se observa un crecimiento gradual de los grupos de mayor edad como resultado del proceso de envejecimiento demográfico.

El estado presenta un elevado grado de urbanización. La mayor parte de la población reside en localidades urbanas, especialmente en la Zona Metropolitana de Aguascalientes, donde se concentran las principales actividades económicas, educativas y de servicios. Esta concentración urbana puede influir en los patrones cotidianos de uso del tiempo debido a factores como los desplazamientos, las jornadas laborales y las dinámicas de la vida urbana.

En comparación con otras entidades del país, Aguascalientes registra una baja proporción de población que se autoadscribe como indígena o afrodescendiente. No obstante, estos grupos forman parte de la diversidad cultural de la entidad y constituyen sectores relevantes para el análisis de las desigualdades sociodemográficas.

La economía estatal se sustenta principalmente en las actividades industriales, comerciales y de servicios. Destacan la industria manufacturera, particularmente la relacionada con la producción automotriz, así como el comercio, los servicios educativos y las actividades administrativas. Estas características económicas influyen en la organización del tiempo cotidiano de la población y pueden tener repercusiones sobre los patrones de descanso y sueño.

Entre los indicadores sociales relevantes, Aguascalientes se distingue por presentar niveles de escolaridad relativamente altos y una importante participación de la población en actividades económicas. Asimismo, la elevada urbanización y la concentración de actividades laborales y educativas pueden influir en la duración y distribución del tiempo destinado al sueño.

Considerando estas características demográficas, económicas y sociales, Aguascalientes constituye un caso de interés para analizar cómo distintos factores sociodemográficos se relacionan con el tiempo semanal de sueño de su población, permitiendo explorar la interacción entre procesos biológicos, condiciones sociales y prácticas culturales.

Metodología

La información utilizada en este trabajo proviene de la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) 2024, realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Esta encuesta tiene como propósito generar información sobre la forma en que la población mexicana distribuye y organiza su tiempo en distintas actividades cotidianas, entre ellas el trabajo remunerado, el trabajo doméstico, el cuidado de personas, las actividades educativas, recreativas y de descanso.

Para el presente análisis se seleccionó la entidad federativa de Aguascalientes y se construyó una base de datos específica a partir de la base nacional de la ENUT 2024. Posteriormente, se realizaron procesos de depuración, recodificación y construcción de variables, con el fin de contar con una base adecuada para el análisis estadístico del tiempo semanal de sueño.

Variable dependiente

La variable dependiente del estudio fue el tiempo semanal de sueño acotado, expresado en horas por semana. Esta variable representa el número de horas que las personas dedican al sueño durante una semana típica. Para su construcción se consideró la información reportada sobre horas de sueño y se aplicó un proceso de validación y acotamiento, con el propósito de reducir la influencia de valores extremos y mejorar la consistencia de la variable para el análisis.

Variables independientes

Como variables independientes se incluyeron distintas características sociodemográficas de la población, con el objetivo de analizar posibles diferencias en el tiempo semanal de sueño entre grupos. Las variables consideradas fueron las siguientes:

  • Sexo: hombre y mujer.
  • Grupo de edad: 12 a 17 años, 18 a 29 años, 30 a 44 años, 45 a 59 años, 60 a 74 años, y 75 años y más.
  • Nivel escolar: básica o menos, secundaria, media superior y superior.
  • Situación conyugal: en unión, separada o divorciada, viuda y soltera.
  • Autoadscripción indígena: sí y no.
  • Autoadscripción afrodescendiente: sí y no.
  • Condición de discapacidad: con discapacidad y sin discapacidad.
  • Condición de actividad económica: ocupada, desocupada, estudiante, jubilada o pensionada, quehaceres del hogar o cuidado familiar, y otra situación.
  • Tamaño de localidad: 100,000 habitantes y más, 15,000 a 99,999 habitantes, 2,500 a 14,999 habitantes, y menos de 2,500 habitantes.

Estrategia de análisis

El análisis se desarrolló en varias etapas. En primer lugar, se realizó una descripción sociodemográfica de la población analizada mediante frecuencias absolutas y porcentajes para cada una de las variables incluidas en el estudio.

En segundo lugar, se calcularon estadísticas descriptivas del tiempo semanal de sueño para cada categoría sociodemográfica. Para ello se obtuvo el número de casos, la media y la desviación estándar, con el objetivo de identificar diferencias iniciales entre los grupos.

En tercer lugar, se elaboraron gráficas de medias con intervalos de confianza al 95%, las cuales permitieron visualizar de manera comparativa el comportamiento del tiempo semanal de sueño según las distintas características sociodemográficas.

Posteriormente, se realizaron pruebas de comparación de medias. Para las variables con dos categorías se utilizaron pruebas t de Student y t de Welch. Para las variables con tres o más categorías se aplicaron análisis de varianza de una vía y ANOVA de Welch, según correspondiera. Además, se calcularon tamaños del efecto mediante d de Cohen para comparaciones binarias y eta cuadrada para los análisis de varianza.

Finalmente, se estimó un modelo de regresión lineal múltiple con el objetivo de analizar qué características sociodemográficas mantienen una asociación con el tiempo semanal de sueño cuando se consideran simultáneamente. En este modelo, la variable dependiente fue el tiempo semanal de sueño acotado y las variables independientes fueron las características sociodemográficas previamente descritas.

Todos los análisis fueron realizados con el software R y el entorno de desarrollo RStudio, utilizando herramientas para la manipulación de bases de datos, generación de gráficos y aplicación de pruebas estadísticas.

Resultados

Características sociodemográficas de la población analizada

El Cuadro 1 presenta la distribución de las características sociodemográficas de la población residente en Aguascalientes incluida en el análisis. La muestra estuvo compuesta por 2,295 personas, de las cuales el 52.9% correspondió a mujeres y el 47.1% a hombres. Respecto a la edad, el grupo más amplio fue el de 30 a 44 años (26.6%), seguido por el de 18 a 29 años (21.3%) y el de 45 a 59 años (20.3%), mientras que las personas de 75 años y más representaron el grupo mas chico (4.0%).

En cuanto a la composición étnica, la mayoría de las personas no se autoadscribieron como indígenas (83.8%) ni afrodescendientes (91.2%).

Por otra parte, la distribución del nivel escolar mostró una mayor concentración en los niveles de secundaria (34.0%), mientras que los niveles de educación superior (22.7%), básica o menos (22.0%) y media superior (21.3%) presentaron proporciones relativamente similares.

Respecto a la situación conyugal, poco más de la mitad de la población se encontraba en unión (51.1%), seguida por las personas solteras (36.1%). Las categorías de personas separadas, divorciadas o viudas representaron porcentajes menores.

La mayoría de la población no presentó alguna condición de discapacidad (93.8%).

Con respecto a la actividad económica, predominó la población ocupada (62.1%), seguida por quienes realizaban quehaceres del hogar o actividades de cuidado familiar (19.8%) y los estudiantes (11.2%).

Finalmente, se observó un marcado predominio de residentes en localidades urbanas de 100,000 habitantes o más (60.0%), mientras que las localidades de menor tamaño concentraron porcentajes considerablemente menores.

En conjunto, estos resultados describen una población predominantemente urbana, económicamente activa y con una baja proporción de personas que se autoadscriben como indígenas o afrodescendientes, características que deberán considerarse al analizar las diferencias en el tiempo semanal de sueño observadas en la entidad.

Cuadro 1. Distribución de las características sociodemográficas en Aguascalientes
Variable Categoría n %
Sexo Hombre 1081 47.1
Sexo Mujer 1214 52.9
Grupo de edad 12-17 330 14.4
Grupo de edad 18-29 489 21.3
Grupo de edad 30-44 610 26.6
Grupo de edad 45-59 465 20.3
Grupo de edad 60-74 310 13.5
Grupo de edad 75 Y MÁS 91 4.0
Autoadscripción indígena No 1902 83.8
Autoadscripción indígena Si 369 16.2
Autoadscripción afrodescendiente No 2093 91.2
Autoadscripción afrodescendiente 202 8.8
Nivel escolar Básica o menos 505 22.0
Nivel escolar Secundaria 780 34.0
Nivel escolar Media superior 489 21.3
Nivel escolar Superior 521 22.7
Situación conyugal En unión 1173 51.1
Situación conyugal Separada/Divorciada 182 7.9
Situación conyugal Viuda 111 4.8
Situación conyugal Soltera 829 36.1
Condición de discapacidad Con discapacidad 142 6.2
Condición de discapacidad Sin discapacidad 2153 93.8
Condición de actividad económica Ocupada 1425 62.1
Condición de actividad económica Desocupada 12 0.5
Condición de actividad económica Estudiante 256 11.2
Condición de actividad económica Jubilada o pensionada 91 4.0
Condición de actividad económica Otra situación 57 2.5
Condición de actividad económica Quehaceres del hogar o cuidado familiar 454 19.8
Tamaño de localidad 100,000 y más 1378 60.0
Tamaño de localidad 15,000 - 99,999 342 14.9
Tamaño de localidad 2,500 - 14,999 245 10.7
Tamaño de localidad Menos de 2,500 330 14.4
Fuente: Elaboración propia con datos de la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo 2024 (ENUT 2024).

Diferencias descriptivas en el tiempo semanal de sueño

El Cuadro 2 presenta las estadísticas descriptivas del tiempo semanal de sueño según diversas características sociodemográficas de la población de Aguascalientes. En términos generales, las medias de sueño oscilaron entre aproximadamente 50 y 56 horas semanales, lo que sugiere una variabilidad moderada entre los distintos grupos analizados.

En cuanto al sexo, hombres y mujeres mostraron medias muy similares (52.16 y 52.38 horas, respectivamente), así como intervalos de confianza ampliamente superpuestos, lo que sugiere escasas diferencias en el tiempo de sueño entre ambos grupos.

De manera similar, las personas que se autoadscribieron como indígenas o afrodescendientes presentaron medias cercanas a las observadas en la población que no se identificó con estos grupos.

Respecto a la edad, se observó un patrón más marcado. Los adolescentes de 12 a 17 años registraron la media más alta de sueño semanal (56.31 horas), mientras que las personas de 30 a 44 años y de 45 a 59 años presentaron las medias más bajas (50.84 y 50.78 horas, respectivamente). Posteriormente, el promedio de sueño parece incrementarse nuevamente entre las personas de 60 años y más, especialmente en el grupo de 75 años o más (53.62 horas). Este comportamiento podría estar relacionado con las distintas exigencias escolares, laborales y familiares que caracterizan cada etapa del ciclo de vida.

En relación con el nivel escolar, se observa una tendencia descendente conforme aumenta la escolaridad. Las personas con educación básica o menor registraron una media de 53.58 horas semanales de sueño, mientras que aquellas con estudios superiores presentaron la media más baja (50.44 horas). Esto podría reflejar diferencias en las responsabilidades laborales, académicas o en los estilos de vida asociados con mayores niveles educativos.

La situación conyugal también mostró variaciones. Las personas solteras registraron la media más alta de sueño (53.65 horas), mientras que las personas separadas o divorciadas presentaron la más baja (49.64 horas). Las personas en unión y viudas se ubicaon en valores intermedios.

En cuanto a la condición de discapacidad, las diferencias observadas fueron reducidas. Las personas con discapacidad reportaron una media ligeramente superior (52.90 horas) respecto a aquellas sin discapacidad (52.23 horas), aunque los intervalos de confianza sugieren una considerable superposición entre ambos grupos.

Las diferencias más notorias se observaron según la condición de actividad económica. Los estudiantes registraron la media más alta de sueño semanal (56.43 horas), seguidos por las personas jubiladas o pensionadas (53.45 horas), quienes realizaban quehaceres del hogar o labores de cuidado (53.44 horas) y quienes se encontraban en otra situación (53.36 horas). En contraste, la población ocupada presentó la media más baja (51.04 horas), lo que podría estar relacionado con las demandas del trabajo remunerado y la disponibilidad de tiempo para el descanso.

Finalmente, se identificaron diferencias según el tamaño de localidad. Las personas recidentes en localidades con menos de 2,500 habitantes reportaron la media más alta de sueño (53.67 horas), mientras que quienes vivian en localidades de 100,000 habitantes o más presentaron una media menor (51.81 horas). Este patrón podría sugerir la influencia de factores asociados a la urbanización, como tiempos de traslado más largos, mayor actividad económica o estilos de vida más acelerados.

En conjunto, los resultados descriptivos sugieren que la edad, el nivel educativo, la situación conyugal, la condición de actividad económica y el tamaño de localidad podrían estar asociados con diferencias en el tiempo semanal de sueño. No obstante, es necesario recurrir a pruebas de inferencia estadística para determinar si estas diferencias son estadísticamente significativas.

Cuadro 2. Estadísticas descriptivas del tiempo semanal de sueño según características sociodemográficas en Aguascalientes
Variable Categoría n Media s LI 95% LS 95%
Sexo Hombre 1081 52.16 8.77 51.63 52.68
Sexo Mujer 1214 52.38 9.55 51.84 52.92
Grupo de edad 12-17 330 56.31 7.56 55.49 57.13
Grupo de edad 18-29 489 52.70 8.50 51.95 53.46
Grupo de edad 30-44 610 50.84 8.67 50.15 51.53
Grupo de edad 45-59 465 50.78 9.18 49.94 51.62
Grupo de edad 60-74 310 51.95 10.29 50.80 53.10
Grupo de edad 75 Y MÁS 91 53.62 12.57 51.00 56.24
Autoadscripción indígena No 1902 52.26 9.02 51.86 52.67
Autoadscripción indígena Si 369 52.13 9.97 51.11 53.15
Autoadscripción afrodescendiente No 2093 52.32 9.25 51.92 52.72
Autoadscripción afrodescendiente 202 51.80 8.60 50.60 52.99
Nivel escolar Básica o menos 505 53.58 10.26 52.68 54.48
Nivel escolar Secundaria 780 52.78 9.06 52.14 53.42
Nivel escolar Media superior 489 52.06 8.87 51.28 52.85
Nivel escolar Superior 521 50.44 8.28 49.73 51.16
Situación conyugal En unión 1173 51.77 8.65 51.28 52.27
Situación conyugal Separada/Divorciada 182 49.64 9.34 48.27 51.01
Situación conyugal Viuda 111 51.59 12.37 49.26 53.92
Situación conyugal Soltera 829 53.65 9.22 53.02 54.28
Condición de discapacidad Con discapacidad 142 52.90 12.19 50.87 54.92
Condición de discapacidad Sin discapacidad 2153 52.23 8.96 51.85 52.61
Condición de actividad económica Ocupada 1425 51.04 8.64 50.60 51.49
Condición de actividad económica Desocupada 12 51.17 8.79 45.58 56.75
Condición de actividad económica Estudiante 256 56.43 6.80 55.59 57.27
Condición de actividad económica Jubilada o pensionada 91 53.45 11.60 51.03 55.86
Condición de actividad económica Otra situación 57 53.36 12.53 50.03 56.68
Condición de actividad económica Quehaceres del hogar o cuidado familiar 454 53.44 10.13 52.51 54.38
Tamaño de localidad 100,000 y más 1378 51.81 9.51 51.31 52.31
Tamaño de localidad 15,000 - 99,999 342 52.93 8.98 51.97 53.88
Tamaño de localidad 2,500 - 14,999 245 52.09 8.62 51.01 53.18
Tamaño de localidad Menos de 2,500 330 53.67 8.28 52.77 54.57
Fuente: Elaboración propia con datos de la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo 2024 (ENUT 2024).

Comparación del tiempo semanal de sueño según características sociodemográficas

Los resultados del Cuadro 3 permiten evaluar si las diferencias observadas en las medias del tiempo semanal de sueño son estadísticamente significativas. Asimismo, estos resultados complementan la información presentada en las gráficas de intervalos de confianza al 95%, las cuales permiten visualizar la magnitud y dirección de las diferencias observadas entre grupos.

En primer lugar, las diferencias por sexo no resultaron estadísticamente significativas ni mediante la prueba t de Student ni mediante la prueba de Welch, ya que los valores de p fueron mayores a 0.05. Este resultado coincide con la Gráfica 1, donde las mediass de hombres y mujeres son relativamente cercanas y los intervalos de confianza muestran superposición, además, el tamaño del efecto fue muy pequeño, con una d de Cohen de 0.024, lo que indica que las diferencias por sexo son prácticamente nulas.

En cuanto a la autoadscripción indígena, tampoco se encontraron diferencias estadísticamente significativas. Tanto la prueba t de Student como la prueba de Welch presentaron valores de p superiores a 0.05. Esto coincide con la Gráfica 3, donde las medias entre quienes se autoadscriben como indígenas y quienes no lo hacen son semejantes. El tamaño del efecto fue muy bajo, con una d de Cohen de -0.014, lo que confirma que la diferencia observada es muy baja.

La autoadscripción afrodescendiente tampoco presentó diferencias estadísticamente significativas en el tiempo semanal de sueño. Los resultados de la prueba t de Student y de Welch muestran valores de p mayores a 0.05. En la Gráfica 4 se observa una diferencia descriptiva entre los grupos, pero los intervalos de confianza son amplios, especialmente en la población afrodescendiente, lo que sugiere que la diferencia debe interpretarse con cautela. El tamaño del efecto fue pequeño, con una d de Cohen de 0.057.

La condición de discapacidad tampoco mostro diferencias estadísticamente significativas. Los valores de p de la prueba t de Student y de la prueba de Welch fueron mayores a 0.05. Esto coincide con la Gráfica 7, donde el intervalo de confianza del grupo con discapacidad es muy amplio, lo que refleja una mayor variabilidad. El tamaño del efecto fue bajo, con una d de Cohen de -0.072, por lo que no se observa una diferencia importante entre ambos grupos.

Las diferencias más claras se observaron en el grupo de edad. Tanto el ANOVA clásico como el ANOVA de Welch mostraron diferencias estadísticamente significativas entre los grupos etarios, con valores de p menores a 0.001. Este resultado coincide con la Gráfica 2, donde el grupo de 12 a 17 años presenta la media más alta de sueño semanal, mientras que los grupos de 30 a 44 y de 45 a 59 años registran valores más bajos. El tamaño del efecto fue de η² = 0.041, lo que indica una asociación pequeña, aunque relevante dentro del conjunto de variables analizadas.

El nivel escolar también presentó diferencias estadísticamente significativas en ambas pruebas de comparación de medias, con valores de p menores a 0.001. La Gráfica 5 muestra una tendencia descendente en el promedio de sueño conforme aumenta el nivel escolar, siendo el grupo con educación superior el que presenta el menor promedio, sin embargo, el tamaño del efecto fue bajo, con η² = 0.015, lo que indica que la escolaridad explica una proporción limitada de la variación en el tiempo semanal de sueño.

La situación conyugal mostró diferencias estadisticamente significativas tanto en el ANOVA clásico como en el ANOVA de Welch, con valores de p menores a 0.001. En la gráfica 6 se observa que las personas solteras presentan la media más alta de sueño semanal, mientras que las personas separadas o divorsiadas registran el promedio más bajo. No obstante, el tamaño del efecto fue pequeño, con η² = 0.016, por lo que las diferencias, aunque estadísticamente significativas, tienen una magnitud baja.

La condición de actividad económica también presentó diferencias estadísticamente significativas. Tanto el ANOVA clásico como el ANOVA de Welch reportaron valores de p menores a 0.001. La gráfica 8 muestra que las personas estudiantes registran el mayor promedio de horas de sueño semanal, mientras que las personas ocupadas y desocupadas presentan promedios más bajos. El tamaño del efecto fue de η² = 0.038, uno de los valores más altos del cuadro, aunque todavía dentro de una magnitud pequeña.

Finalmente, el tamaño de localidad mostró diferencias estadísticamente significativas, ya que el ANOVA clásico presentó un valor de p = 0.005 y el ANOVA de Welch un valor de p = 0.002. La Gráfica 9 indica que las personas que viven en localidades de menos de 2,500 habitantes presentan el mayor promedio de sueño semanal, mientras que quienes residen en localidades de 100,000 habitantes y más registran el menor promedio, sin embargo, el tamaño del efecto fue muy bajo, con η² = 0.006, lo que sugiere que la influencia del tamaño de localidad es limitada.

En conjunto, los resultados indican que las variables con diferencias estadísticamente significativas en el tiempo semanal de sueño son el grupo de edad, el nivel escolar, la situación conyugal, la condición de actividad económica y el tamaño de localidad. Sin embargo, los tamaños del efecto son pequeños en todos los casos. Esto significa que, aunque existen diferencias entre algunos grupos, su magnitud es reducida. Las variables que muestran una asociación relativamente mayor son el grupo de edad y la condición de actividad económica, mientras que sexo, autoadscripción indígena, autoadscripción afrodescendiente y condición de discapacidad no presentan diferencias estadísticamente significativas.

La Gráfica 1 muestra que hombres y mujeres presentan medias de sueño muy similares, alrededor de 52 horas semanales. Además, los intervalos de confianza se superponen ampliamente, lo que sugiere que las diferencias entre ambos grupos son reducidas.

La Gráfica 2 evidencia variaciones más marcadas según la edad. El grupo de 12 a 17 años presenta la media más alta de sueño semanal, mientras que las personas de 30 a 59 años registran los valores más bajos. A partir de los 60 años se observa un incremento gradual en las horas de sueño, especialmente entre las personas de 75 años y más.

La Gráfica 3 muestra que las personas que se autoadscriben como indígenas y aquellas que no lo hacen presentan medias de sueño muy semejantes. La amplia superposición de los intervalos de confianza sugiere que las diferencias observadas son pequeñas.

La Gráfica 4 indica que la población afrodescendiente presenta una media de sueño ligeramente menor que la población no afrodescendiente. Sin embargo, los intervalos de confianza muestran una importante superposición, lo que sugiere que las diferencias descriptivas entre ambos grupos son limitadas.

La Gráfica 5 muestra una disminución progresiva en la media de horas de sueño conforme aumenta el nivel escolar. Las personas con nivel básico o menos presentan la media más alta, mientras que quienes tienen educación superior registran el promedio más bajo de sueño semanal.

La Gráfica 6 evidencia diferencias en el tiempo semanal de sueño según la situación conyugal. Las personas solteras presentan la media más alta, mientras que las personas separadas o divorciadas registran la media más baja. Las personas en unión y viudas se ubican en valores intermedios.

La Gráfica 7 muestra que las personas con discapacidad presentan una media de sueño ligeramente mayor que las personas sin discapacidad. Sin embargo, el intervalo de confianza del grupo con discapacidad es muy amplio, lo que sugiere mayor variabilidad y obliga a interpretar esta diferencia con cautela.

La Gráfica 8 indica que las personas estudiantes presentan la media más alta de sueño semanal. En contraste, las personas ocupadas y desocupadas muestran promedios más bajos. Las demás categorías se ubican en valores intermedios, aunque algunas presentan intervalos de confianza amplios.

La Gráfica 9 muestra diferencias en el tiempo semanal de sueño según el tamaño de localidad. Las personas que viven en localidades de menos de 2,500 habitantes presentan la media más alta, mientras que quienes residen en localidades de 100,000 habitantes y más registran la media más baja.

Cuadro 3. Pruebas de comparación del tiempo semanal de sueño según características sociodemográficas
Variable Prueba Estadístico gl p Tamaño del efecto Medida
Sexo t de Student -0.576 2293 0.565 0.024 d de Cohen
Sexo t de Welch -0.578 2290.85 0.563 0.024 d de Cohen
Autoadscripción indígena t de Student 0.245 2269 0.806 -0.014 d de Cohen
Autoadscripción indígena t de Welch 0.229 491.7 0.819 -0.014 d de Cohen
Autoadscripción afrodescendiente t de Student 0.773 2293 0.44 0.057 d de Cohen
Autoadscripción afrodescendiente t de Welch 0.821 248.08 0.413 0.057 d de Cohen
Condición de discapacidad t de Student 0.834 2293 0.404 -0.072 d de Cohen
Condición de discapacidad t de Welch 0.638 151.22 0.524 -0.072 d de Cohen
Grupo de edad ANOVA clásico 19.600 5, 2289 <0.001 0.041 η²
Grupo de edad ANOVA de Welch 24.789 5, 620.52 <0.001 NA No aplica
Nivel escolar ANOVA clásico 11.302 3, 2291 <0.001 0.015 η²
Nivel escolar ANOVA de Welch 11.895 3, 1192.01 <0.001 NA No aplica
Situación conyugal ANOVA clásico 12.764 3, 2291 <0.001 0.016 η²
Situación conyugal ANOVA de Welch 12.386 3, 355.73 <0.001 NA No aplica
Condición de actividad económica ANOVA clásico 18.178 5, 2289 <0.001 0.038 η²
Condición de actividad económica ANOVA de Welch 25.498 5, 95.36 <0.001 NA No aplica
Tamaño de localidad ANOVA clásico 4.347 3, 2291 0.005 0.006 η²
Tamaño de localidad ANOVA de Welch 4.822 3, 667.13 0.002 NA No aplica

Factores asociados al tiempo semanal de sueño: modelo de regresión lineal múltiple

El Cuadro 4 presenta los resultados del modelo de regresión lineal múltiple estimado para identificar los factores sociodemográficos asociados al tiempo semanal de sueño en Aguascalientes. El modelo permite analizar qué variables mantienen una asociación con el tiempo de sueño cuando se consideran simultáneamente las demás características incluidas en el análisis. De acuerdo con los indicadores globales del modelo, se obtuvo un valor de F = 6.740, con un total de 2,271 observaciones. El coeficiente de determinación fue de R² = 0.064 y el R² ajustado de 0.055, lo que indica que las variables sociodemográficas consideradas explican aproximadamente el 6.4% de la variabilidad observada en el tiempo semanal de sueño. Antes de interpretar los resultados, es importante señalar que los coeficientes β representan la diferencia promedio en horas semanales de sueño respecto a la categoría de referencia, manteniendo constantes las demás variables incluidas en el modelo.

Sexo

Una vez controladas las demás variables del modelo, no se observaron diferencias estadísticamente significativas entre hombres y mujeres. Tomando como referencia a los hombres, las mujeres presentaron un coeficiente prácticamente nulo y no significativo (β = -0.02; p = 0.972). Esto indica que el sexo no muestra una asociación independiente con el tiempo semanal de sueño en Aguascalientes.

Grupo de edad

El grupo de edad constituye una de las variables más relevantes del modelo. Tomando como referencia a la población de 12 a 17 años, casi todos los grupos de edad presentaron menores tiempos promedio de sueño semanal.

Las personas de 18 a 29 años durmieron, en promedio, 1.77 horas menos por semana que los adolescentes (β = -1.77; p = 0.038). La diferencia fue mayor en los grupos de 30 a 44 años (β = -3.40; p < 0.001), 45 a 59 años (β = -3.76; p < 0.001) y 60 a 74 años (β = -3.78; p < 0.001). En el caso de la población de 75 años y más, también se observó un coeficiente negativo, aunque no estadísticamente significativo al nivel convencional de 0.05 (β = -2.53; p = 0.088).

Estos resultados sugieren que los adolescentes presentan los mayores tiempos de descanso, mientras que la población adulta registra reducciones importantes en las horas semanales de sueño.

Nivel escolar

El nivel escolar también mostró asociaciones estadísticamente significativas con el tiempo semanal de sueño. En comparación con la población con educación básica o menos, las personas con secundaria durmieron en promedio 1.25 horas menos por semana (β = -1.25; p = 0.030), quienes tenían educación media superior durmieron 1.47 horas menos (β = -1.47; p = 0.022) y quienes contaban con educación superior durmieron 2.31 horas menos (β = -2.31; p < 0.001).

Estos resultados indican que, conforme aumenta el nivel escolar, tiende a disminuir el tiempo semanal de sueño. La reducción más marcada se observa en la población con educación superior.

Situación conyugal

Respecto a la situación conyugal, la categoría de referencia fue la población en unión. Las personas separadas o divorciadas presentaron un menor tiempo promedio de sueño semanal en comparación con quienes viven en unión (β = -1.57; p = 0.031). En cambio, las personas viudas no mostraron una asociación estadísticamente significativa (β = -1.70; p = 0.085), al igual que las personas solteras (β = 0.25; p = 0.666).

Por lo tanto, dentro del modelo, únicamente la condición de estar separada o divorciada se asocia de manera significativa con una disminución del tiempo semanal de sueño.

Autoadscripción indígena y afrodescendiente

La autoadscripción indígena no presentó una asociación estadísticamente significativa con el tiempo semanal de sueño. Las personas que se autoadscriben como indígenas mostraron un coeficiente positivo respecto a quienes no se autoadscriben como indígenas, pero esta diferencia no fue significativa (β = 0.30; p = 0.566).

De manera similar, la autoadscripción afrodescendiente tampoco mostró una asociación significativa. Las personas afrodescendientes presentaron un coeficiente negativo pequeño en comparación con la población no afrodescendiente, pero sin significancia estadística (β = -0.20; p = 0.776).

Estos resultados sugieren que, una vez controladas las demás variables, la autoadscripción indígena y afrodescendiente no explican diferencias relevantes en el tiempo semanal de sueño.

Condición de discapacidad

La condición de discapacidad tampoco mostró una asociación estadísticamente significativa. Tomando como referencia a las personas con discapacidad, las personas sin discapacidad presentaron un coeficiente negativo, pero no significativo (β = -0.34; p = 0.699). Esto indica que no hay evidencia suficiente para afirmar que la condición de discapacidad tenga un efecto independiente sobre el tiempo semanal de sueño.

Condición de actividad económica

La condición de actividad económica es otra de las variables relevantes del modelo. En comparación con la población ocupada, las personas estudiantes reportaron en promedio 2.20 horas adicionales de sueño por semana (β = 2.20; p = 0.010). Asimismo, las personas jubiladas o pensionadas presentaron 3.05 horas más de sueño semanal que la población ocupada (β = 3.05; p = 0.006).

También se identificó una asociación significativa entre quienes realizan quehaceres del hogar o cuidado familiar, con un promedio de 2.02 horas más de sueño semanal respecto a la población ocupada (β = 2.02; p < 0.001). En cambio, las personas desocupadas (β = -0.24; p = 0.928) y quienes se encuentran en otra situación (β = 1.70; p = 0.197) no presentaron diferencias estadísticamente significativas.

Estos resultados sugieren que la condición laboral influye en la organización cotidiana del tiempo, pues la población ocupada tiende a presentar menores tiempos de sueño que estudiantes, personas jubiladas o pensionadas y quienes realizan actividades del hogar o de cuidado familiar.

Tamaño de localidad Finalmente, ninguna de las categorías de tamaño de localidad mostró asociaciones estadísticamente significativas respecto a las localidades de 100,000 habitantes y más, que fueron la categoría de referencia. Las localidades de 15,000 a 99,999 habitantes presentaron un coeficiente positivo no significativo (β = 0.76; p = 0.172), las localidades de 2,500 a 14,999 habitantes mostraron un coeficiente negativo no significativo (β = -0.14; p = 0.826), y las localidades de menos de 2,500 habitantes también presentaron un coeficiente positivo no significativo (β = 0.86; p = 0.136).

Esto indica que, una vez consideradas las demás características sociodemográficas, el tamaño de localidad no parece tener una influencia independiente significativa sobre el tiempo semanal de sueño en Aguascalientes.

Síntesis de los resultados

En conjunto, los resultados muestran que el tiempo semanal de sueño en Aguascalientes se asocia principalmente con el grupo de edad, el nivel escolar, la situación conyugal y la condición de actividad económica. Los adolescentes presentan mayores tiempos de descanso, mientras que varios grupos de edad adulta registran reducciones significativas en las horas semanales de sueño. Asimismo, las personas con mayor escolaridad tienden a dormir menos que aquellas con educación básica o menos.

La condición de actividad económica también resulta relevante, ya que estudiantes, personas jubiladas o pensionadas y quienes realizan quehaceres del hogar o cuidado familiar presentan mayores tiempos de sueño en comparación con la población ocupada. En contraste, variables como sexo, autoadscripción indígena, autoadscripción afrodescendiente, condición de discapacidad y tamaño de localidad no presentan asociaciones estadísticamente significativas una vez controladas simultáneamente las demás características incluidas en el modelo.

Cuadro 4. Modelo de regresión lineal múltiple para el tiempo semanal de sueño en Tamaulipas
Variable Categoría β EE p
Sexo Hombre (referencia)
Mujer -0.02 0.42 0.972
Grupo de edad 12-17 (referencia)
18-29 -1.77 0.86 0.038
30-44 -3.40 0.96 <0.001
45-59 -3.76 1.00 <0.001
60-74 -3.78 1.11 <0.001
75 Y MÁS -2.53 1.48 0.088
Nivel escolar Básica o menos (referencia)
Media superior -1.47 0.64 0.022
Secundaria -1.25 0.58 0.030
Superior -2.31 0.65 <0.001
Situación conyugal En unión (referencia)
Separada/Divorciada -1.57 0.73 0.031
Viuda -1.70 0.99 0.085
Soltera 0.25 0.58 0.666
Autoadscripción indígena No (referencia)
Si 0.30 0.52 0.566
Autoadscripción afrodescendiente No (referencia)
-0.20 0.69 0.776
Condición de discapacidad Con discapacidad (referencia)
Sin discapacidad -0.34 0.88 0.699
Condición de actividad económica Ocupada (referencia)
Desocupada -0.24 2.60 0.928
Estudiante 2.20 0.86 0.010
Jubilada o pensionada 3.05 1.10 0.006
Otra situación 1.70 1.32 0.197
Quehaceres del hogar o cuidado familiar 2.02 0.57 <0.001
Tamaño de localidad 100,000 y más (referencia)
15,000 - 99,999 0.76 0.56 0.172
2,500 - 14,999 -0.14 0.64 0.826
Menos de 2,500 0.86 0.58 0.136
Indicadores globales del modelo
Indicador Valor
0.064
R² ajustado 0.055
F 6.740
Observaciones 2271.000

Discusión

Los resultados obtenidos permiten observar que el tiempo semanal de sueño en Aguascalientes cambia según algunas características sociodemográficas de la población. En general, el sueño no parece distribuirse igual entre todos los grupos, ya que existen diferencias relacionadas principalmente con la edad, el nivel escolar, la situación conyugal y la condición de actividad económica.

En primer lugar, el Cuadro 1 muestra las caracteristicas generales de la población analizada. Se observa que hay una proporción ligeramente mayor de mujeres que de hombres. También se identifica que los grupos de edad con mayor presencia son los de 30 a 44 años y de 18 a 29 años, mientras que el grupo de 75 años y más tiene menor representación. La mayoría de la población no se autoadscribe como indígena ni afrodescendiente, y tampoco presenta condición de discapacidad. Además, una parte importante de la población está ocupada y vive en localidades de 100,000 habitantes y más.

En el análisis gráfico se observó que hombres y mujeres presentan medias de sueño similares, por lo que el sexo no parece ser una variable que marque diferencias importantes en el tiempo semanal de sueño. Esto también se confirmó con las pruebas estadísticas, ya que no se encontraron diferencias significativas entre ambos grupos.

La edad fue una de las variables más importantes del análicis. Las personas de 12 a 17 años presentaron los mayores promedios de sueño semanal, mientras que los grupos adultos mostraron menores tiempos de sueño, sobre todo entre los 30 y 74 años. Esto puede relacionarse con las responsabilidades que aumentan durante la vida adulta, como el trabajo, el cuidado familiar y las actividades domesticas. Desde una perspectiva antropológica, este resultado muestra que el sueño no depende solo del cuerpo, sino también de la etapa de vida y de las actividades que cada grupo realiza.

El nivel escolar también presentó diferencias significativas. En general, se observa que conforme aumenta la escolaridad, disminuye el promedio de horas de sueño semanal. Las personas con educación superior fueron quienes registraron menores tiempos de sueño. Esto podría deberse a mayores exigencias laborales, académicas o profesionales. Sin embargo, aunque las diferencias fueron significativas, el tamaño del efecto fue pequeño, por lo que la escolaridad no explica por sí sola las diferencias en el sueño.

La situación conyugal también mostró algunas diferencias. Las personas separadas o divorciadas presentaron menores tiempos de sueño en comparación con quienes viven en unión. Por otro lado, las personas solteras tuvieron un promedio alto en las gráficas, aunque en el modelo de regresión esta diferencia no fue significativa. Esto indica que algunas diferencias que se observan en las gráficas pueden cambiar cuando se consideran otras variables al mismo tiempo.

En cuanto a la autoadscripción indígena y afrodescendiente, no se encontraron diferencias estadísticamente significativas. Aunque en las gráficas se observan algunas variasiones, estas no fueron suficientes para afirmar que exista una diferencia clara en el tiempo de sueño entre estos grupos. Algo similar ocurrió con la condición de discapacidad, ya que tampoco mostró una asociación significativa con el tiempo semanal de sueño.

La condición de actividad económica fue otra variable relevante. Las personas ocupadas presentaron menores tiempos de sueño en comparación con estudiantes, personas jubiladas o pensionadas y quienes realizan quehaceres del hogar o cuidado familiar. Esto puede deberse a que el trabajo remunerado organiza gran parte del tiempo cotidiano y puede reducir las horas disponibles para descansar. En cambio, otros grupos pueden tener horarios distintos o mayor flexibilidad en la organización de sus actividades.

Respecto al tamaño de localidad, aunque en las pruebas de comparación de medias sí se observaron diferencias, en el modelo de regresión esta variable no mantuvo una asociación significativa. Esto quiere decir que, al considerar al mismo tiempo otras variables como la edad, la escolaridad y la actividad económica, el tamaño de localidad pierde importancia para explicar el tiempo semanal de sueño.

En conjunto, los resultados muestran que las variables más relacionadas con el tiempo semanal de sueño en Aguascalientes son la edad, el nivel escolar y la condición de actividad económica. Sin embargo, los tamaños del efecto y el valor del R² indican que estas variables solo explican una parte limitada de las diferencias en el sueño. Esto significa que podrían existir otros factores importantes que no se incluyeron en el análicis, como la calidad del sueño, los horarios laborales, los tiempos de traslado, las condiciones de vivienda, la salud o las responsabilidades familiares.

Desde la Antropología Física, estos resultados permiten entender el sueño como un fenómeno biológico, pero también social y cultural. Aunque dormir es una necesidad del cuerpo, el tiempo que las personas pueden dedicar al descanso depende de sus responsabilidades, su edad, su trabajo, su escolaridad y la forma en que organizan su vida diaria. Por eso, el sueño puede analizarse como una práctica cotidiana influida por las condiciones sociales de la población.

Conclusión

El análisis del tiempo semanal de sueño en Aguascalientes, con base en la ENUT 2024, permitió observar que las horas de sueñpo no son iguales para todos los grupos de población. Aunque dormir es una necesidad biológica, los resultados muestran que también depende de factores sociales, familiares y económicos.

Las variables que más se relacionaron con el tiempo de sueño fueron el grupo de edad, el nivel escolar y la condición de actividad económica. Las personas de 12 a 17 años presentaron los mayores tiempos de sueño,, mientras que varios grupos de adultos tuvieron promedios más bajos. Esto puede deberse a que en la vida adulta aumentan las responsabilidades laborales, familiares y domésticas, lo que puede reducir el tiempo disponible para descansar.

También se observó que las personas con mayor nivel escolar tienden a dormir menos que quienes tienen educación básica o menos. Esto podría estar relacionado con mayores exigencias académicas, laborales o profesionales,además, la condición de actividad económica mostró diferencias importantes, ya que las personas ocupadas registraron menores tiempos de sueño en comparación con estudiantes, personas jubiladas o pensionadas y quienes realizan quehaceres del hogar o cuidado familiar.

Por otro lado, variables como sexo, autoadscripción indígena, autoadscripción afrodescendiente, condición de discapacidad y tamaño de localidad no mostraron una asociación significativa en el modelo de regresión. Esto quiere decir que, al analizar todas las variables al mismo tiempo, estas características no explicaron de forma clara las diferencias en el tiempo semanal de sueño.

En conclusión, el sueño en Aguascalientes puede entenderse como un fenómeno biológico, pero también social y cultural. Las personas necesitan dormir, pero el tiempo que realmente pueden dedicar al descanso depende de su edad, sus actividades, sus responsabilidades y la forma en que organizan su vida diaria. Por eso, estudiar el sueño ayuda a entender cómo las condiciones sociales influyen en una necesidad básica del cuerpo.

Referencias

INEGI. (2024). Encuesta Nacional sobre el uso del tiempo. Obtenido de Inegi.org.mx: https://www.inegi.org.mx/programas/enut/2024/

Inegi. (2020, 4 marzo). México en cifras. https://www.inegi.org.mx/app/areasgeograficas/?ag=01#collapse-Resumen

SEPLADE | Gobierno Estatal de Aguascalientes. (s. f.). https://aguascalientes.gob.mx/SEPLADE/coespo_estadisticas