Introducción

El sueño constituye una necesidad biológica fundamental para el mantenimiento de la salud y el adecuado funcionamiento del organismo. Durante el sueño tienen lugar diversos procesos fisiológicos relacionados con la recuperación metabólica, la regulación hormonal, la consolidación de la memoria y el mantenimiento de funciones cognitivas esenciales.

Asimismo, la duración y calidad del sueño experimentan cambios a lo largo del ciclo de vida, asociados con procesos de crecimiento, envejecimiento y transformación biológica.

Sin embargo, el sueño no puede entenderse únicamente como un fenómeno biológico. Desde una perspectiva antropológica, los patrones de sueño se encuentran también condicionados por factores sociales y culturales. Las condiciones de trabajo, la asistencia escolar, la organización de la vida familiar, las responsabilidades domésticas, los medios de transporte, las condiciones de vivienda y las normas culturales relacionadas con los horarios cotidianos influyen en la cantidad de tiempo que las personas dedican al descanso.

Diversas investigaciones han mostrado que el tiempo de sueño puede variar según características sociodemográficas como el sexo, la edad, la escolaridad, la situación conyugal, la condición étnica, la participación en actividades económicas y el contexto de residencia. En consecuencia, el estudio del sueño constituye una oportunidad para analizar la interacción entre procesos biológicos, condiciones sociales y prácticas culturales, uno de los principales objetos de estudio de la Antropología Física contemporánea.

La Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo 2024 (ENUT 2024) proporciona información detallada sobre la distribución del tiempo de las personas residentes en México, incluyendo las horas dedicadas al sueño. Gracias a su diseño muestral probabilístico y representatividad estatal, la encuesta permite analizar las diferencias existentes entre diversos grupos de población y entre entidades federativas.

En esta práctica se analizará el tiempo semanal de sueño de la población residente en una entidad federativa seleccionada. A través de técnicas de estadística descriptiva, comparación de medias y regresión lineal múltiple, se explorará la relación entre el tiempo de sueño y diversas características sociodemográficas, con el propósito de identificar los factores asociados a los patrones de descanso observados en la población estudiada.

Contexto sociodemográfico de Tamaulipas y su relación con el estudio del sueño

Tamaulipas es una entidad ubicada en el noreste de México y constituye una de las principales zonas de intercambio económico y comercial con los Estados Unidos debido a su extensa frontera internacional. De acuerdo con los datos censales más recientes, el estado cuenta con una población superior a los tres millones y medio de habitantes, concentrada principalmente en áreas urbanas como Reynosa, Matamoros, Nuevo Laredo, Ciudad Victoria y la zona metropolitana de Tampico. La entidad presenta elevados niveles de urbanización y una importante participación en actividades industriales, manufactureras, comerciales y de servicios, particularmente aquellas vinculadas al comercio transfronterizo y la industria maquiladora.

Las características económicas y laborales de Tamaulipas resultan relevantes para el estudio del sueño, ya que diversos sectores productivos operan mediante esquemas de trabajo por turnos, horarios extendidos o actividades nocturnas. La literatura especializada ha documentado que estas condiciones pueden influir en la duración y calidad del sueño, alterando los ciclos de descanso y recuperación fisiológica de la población.

Asimismo, la distribución de la población entre localidades urbanas y rurales, las diferencias en escolaridad, las condiciones de actividad económica y la estructura por edades constituyen factores que pueden asociarse con distintos patrones de sueño. La edad constituye uno de los principales determinantes del tiempo de sueño a lo largo del ciclo de vida, por lo que resulta particularmente relevante examinar cómo las diferencias etarias presentes en la población tamaulipeca se reflejan en los patrones de descanso observados. Por ejemplo, los adolescentes suelen presentar mayores requerimientos fisiológicos de descanso que los adultos, mientras que las exigencias laborales y familiares pueden reducir el tiempo disponible para dormir en ciertos grupos de población.

Desde una perspectiva antropológica, el sueño no debe entenderse únicamente como una necesidad biológica, sino también como una práctica social y cultural. Los horarios de trabajo, las responsabilidades familiares, las dinámicas comunitarias y las condiciones materiales de vida influyen en la manera en que las personas organizan sus tiempos de descanso. Por ello, el análisis de las diferencias en el tiempo semanal de sueño según características sociodemográficas permite comprender cómo diversos factores estructurales intervienen en una dimensión fundamental del bienestar humano.

En este contexto, la presente práctica utiliza información de la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) 2024 para analizar la distribución del tiempo semanal de sueño en la población de Tamaulipas, identificando diferencias asociadas a variables como sexo, edad, nivel educativo, situación conyugal, autoadscripción indígena y afrodescendiente, condición de discapacidad, condición de actividad económica y tamaño de localidad.

Metodología

La información utilizada en este trabajo proviene de la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) 2024, realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). La ENUT tiene como objetivo generar información sobre la distribución y organización del tiempo de la población mexicana en diversas actividades cotidianas, incluyendo trabajo remunerado, trabajo doméstico, cuidado de personas, actividades educativas, recreativas y descanso.

Para el presente análisis se seleccionó la entidad federativa de Tamaulipas y se construyó una base de datos específica para dicha entidad a partir de la base nacional. Posteriormente se realizaron procesos de depuración, recodificación y construcción de variables para facilitar el análisis estadístico.

Variable dependiente

La variable dependiente corresponde al tiempo semanal de sueño acotado, expresado en horas por semana. Esta variable fue construida a partir de la información reportada sobre horas de sueño en días laborables y días de descanso. Posteriormente se realizó un proceso de validación y acotamiento para reducir la influencia de valores extremos y garantizar una mejor distribución de la variable para los análisis estadísticos.

Variables independientes

Se consideraron diversas variables sociodemográficas que la literatura ha identificado como potencialmente asociadas a los patrones de sueño:

Sexo

  • Hombre
  • Mujer

Grupo de edad

  • 12-17 años
  • 18-29 años
  • 30-44 años
  • 45-59 años
  • 60-74 años
  • 75 años y más

Nivel escolar

  • Básica o menos
  • Secundaria
  • Media superior
  • Superior

Situación conyugal

  • En unión
  • Separada o divorciada
  • Viuda
  • Soltera

Autoadscripción indígena

  • No

Autoadscripción afrodescendiente

  • No

Condición de discapacidad

  • Con discapacidad
  • Sin discapacidad

Condición de actividad económica

  • Ocupada
  • Desocupada
  • Estudiante
  • Jubilada o pensionada
  • Quehaceres del hogar o cuidado familiar
  • Otra situación

Tamaño de localidad

  • 100,000 habitantes y más
  • 15,000 a 99,999 habitantes
  • 2,500 a 14,999 habitantes
  • Menos de 2,500 habitantes

Estrategia de análisis

El análisis se desarrolló en cuatro etapas.

En primer lugar, se realizó una descripción de la estructura sociodemográfica de la población mediante distribuciones de frecuencia y porcentajes para cada una de las variables consideradas.

En segundo lugar, se calcularon estadísticos descriptivos de la variable dependiente para cada categoría sociodemográfica, incluyendo número de casos (n), media aritmética y desviación estándar.

En tercer lugar, se elaboraron gráficas de medias acompañadas de intervalos de confianza al 95%, con el propósito de visualizar las diferencias observadas en el tiempo semanal de sueño entre los distintos grupos de población.

Posteriormente se aplicaron pruebas de comparación de medias. Para las variables dicotómicas se emplearon la prueba t de Student y la prueba t de Welch. Para las variables con tres o más categorías se utilizó análisis de varianza (ANOVA) de una vía y, cuando fue necesario, la prueba ANOVA de Welch. Asimismo, se calcularon tamaños del efecto mediante el estadístico d de Cohen para las comparaciones binarias y el coeficiente eta cuadrada (η²) para los análisis de varianza.

Finalmente, se estimó un modelo de regresión lineal múltiple con el objetivo de evaluar el efecto simultáneo de las variables sociodemográficas sobre el tiempo semanal de sueño. La variable dependiente fue el tiempo semanal de sueño acotado, mientras que las variables independientes correspondieron a las características sociodemográficas previamente descritas.

Todos los análisis fueron realizados mediante el software R (versión 4.3.3) y el entorno de desarrollo RStudio, utilizando paquetes especializados para manipulación de datos, visualización gráfica y análisis estadístico.

Resultados

Características sociodemográficas de la población analizada

El Cuadro 1 presenta la distribución de las características sociodemográficas de la población residente en Tamaulipas incluida en el análisis. Se observa una ligera mayoría de mujeres (54.3%) respecto a los hombres (45.7%). En cuanto a la estructura por edad, los grupos más numerosos corresponden a la población de 45 a 59 años (23.7%) y de 30 a 44 años (23.2%), seguidos por las personas de 18 a 29 años (21.8%). En contraste, la población de 75 años y más representa únicamente el 4.3% de la muestra.

Respecto a la pertenencia étnica, el 22.2% de las personas se autoadscribió como indígena, mientras que el 2.8% se reconoció como afrodescendiente. En términos educativos, la categoría más frecuente corresponde a secundaria (32.1%), seguida de educación superior (24.7%), media superior (22.7%) y básica o menos (20.6%), lo que refleja una población con niveles educativos relativamente diversificados.

En relación con la situación conyugal, poco más de la mitad de la población se encontraba en unión (50.5%), mientras que aproximadamente una tercera parte era soltera (32.2%). Las personas separadas o divorciadas representaron el 11.2% y las viudas el 6.1%.

La condición de discapacidad estuvo presente en una proporción reducida de la población (4.7%), mientras que el 95.3% reportó no tener discapacidad. Por otra parte, la mayoría de las personas se encontraba ocupada (59.6%), seguida por quienes realizaban quehaceres del hogar o actividades de cuidado familiar (18.9%) y por los estudiantes (13.3%). Finalmente, la distribución territorial muestra un marcado predominio de población residente en localidades urbanas de 100 mil habitantes o más (77.0%), mientras que las localidades menores de 2,500 habitantes concentraron únicamente el 9.8% de la muestra.

Cuadro 1. Distribución de las características sociodemográficas en Tamaulipas
Variable Categoría n %
Sexo Hombre 911 45.7
Sexo Mujer 1084 54.3
Grupo de edad 12-17 261 13.1
Grupo de edad 18-29 434 21.8
Grupo de edad 30-44 462 23.2
Grupo de edad 45-59 473 23.7
Grupo de edad 60-74 279 14.0
Grupo de edad 75 y mas 86 4.3
Autoadscripción indígena No 1524 77.8
Autoadscripción indígena Si 436 22.2
Autoadscripción afrodescendiente No 1940 97.2
Autoadscripción afrodescendiente 55 2.8
Nivel escolar Básica o menos 410 20.6
Nivel escolar Secundaria 641 32.1
Nivel escolar Media superior 452 22.7
Nivel escolar Superior 492 24.7
Situación conyugal En unión 1008 50.5
Situación conyugal Separada/Divorciada 224 11.2
Situación conyugal Viuda 121 6.1
Situación conyugal Soltera 642 32.2
Condición de discapacidad Con discapacidad 93 4.7
Condición de discapacidad Sin discapacidad 1902 95.3
Condición de actividad económica Ocupada 1189 59.6
Condición de actividad económica Desocupada 23 1.2
Condición de actividad económica Estudiante 266 13.3
Condición de actividad económica Jubilada o pensionada 79 4.0
Condición de actividad económica Otra situación 61 3.1
Condición de actividad económica Quehaceres del hogar o cuidado familiar 377 18.9
Tamaño de localidad 100,000 y más 1536 77.0
Tamaño de localidad 15,000 - 99,999 161 8.1
Tamaño de localidad 2,500 - 14,999 103 5.2
Tamaño de localidad Menos de 2,500 195 9.8
Fuente: Elaboración propia con datos de la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo 2024 (ENUT 2024).
Diferencias descriptivas en el tiempo semanal de sueño

El Cuadro 2 presenta las medias del tiempo semanal de sueño según las características sociodemográficas analizadas. En términos generales, el tiempo promedio de sueño osciló entre 50 y 58 horas semanales dependiendo de las características de la población.

Las diferencias más notorias se observan según la edad. Los adolescentes de 12 a 17 años registraron el promedio más alto de sueño semanal (58.1 horas), seguidos por las personas de 75 años y más (56.5 horas). Por el contrario, los menores niveles de sueño se observaron entre los grupos de 30 a 44 años (50.6 horas) y de 45 a 59 años (50.9 horas), lo que sugiere una reducción del tiempo de descanso durante las etapas de mayor participación laboral y familiar.

Las diferencias por sexo fueron relativamente pequeñas. Las mujeres reportaron en promedio 52.8 horas de sueño semanal, frente a 52.2 horas entre los hombres. De forma similar, las diferencias asociadas a la autoadscripción indígena y afrodescendiente fueron reducidas, aunque la población indígena mostró un promedio ligeramente menor de horas de sueño (51.7 horas) respecto a la población no indígena (52.8 horas).

En cuanto a la escolaridad, se observa una tendencia interesante. Las personas con educación superior registraron el menor promedio de sueño semanal (50.5 horas), mientras que quienes tenían escolaridad básica o menos presentaron el promedio más alto (53.5 horas). Este patrón podría relacionarse con diferencias en las exigencias laborales, académicas o profesionales asociadas a mayores niveles educativos.

Respecto a la situación conyugal, las personas solteras (54.4 horas) y viudas (54.3 horas) mostraron mayores tiempos promedio de sueño que quienes se encontraban en unión (51.3 horas). Aunque estas diferencias son descriptivas, sugieren posibles variaciones en la organización del tiempo cotidiano asociadas a la composición del hogar y las responsabilidades familiares.

La condición de discapacidad también mostró diferencias descriptivas. Las personas con discapacidad reportaron en promedio 54.3 horas de sueño semanal, frente a 52.5 horas entre quienes no presentaban discapacidad. Sin embargo, debe considerarse que el tamaño de este grupo es relativamente reducido.

Las mayores diferencias descriptivas se observaron según la condición de actividad económica. Los estudiantes (56.6 horas) y quienes se encontraban en otra situación de actividad (56.7 horas) registraron los niveles más altos de sueño semanal, mientras que la población ocupada presentó el promedio más bajo (51.2 horas). Este resultado es consistente con la idea de que las obligaciones laborales limitan el tiempo disponible para el descanso.

Finalmente, las diferencias según el tamaño de localidad fueron relativamente moderadas. Las personas residentes en localidades menores de 2,500 habitantes reportaron el promedio más alto de sueño semanal (54.0 horas), mientras que quienes habitaban localidades de 15,000 a 99,999 habitantes registraron el promedio más bajo (51.5 horas). No obstante, las diferencias observadas fueron menores que las encontradas para edad, escolaridad y condición de actividad económica.

Cuadro 2. Estadísticas descriptivas del tiempo semanal de sueño según características sociodemográficas en Tamaulipas
Variable Categoría n Media s LI 95% LS 95%
Sexo Hombre 911 52.22 9.03 51.63 52.81
Sexo Mujer 1084 52.81 9.18 52.26 53.36
Grupo de edad 12-17 261 58.12 8.10 57.13 59.10
Grupo de edad 18-29 434 52.79 8.74 51.97 53.62
Grupo de edad 30-44 462 50.56 8.00 49.83 51.29
Grupo de edad 45-59 473 50.85 8.94 50.04 51.66
Grupo de edad 60-74 279 51.86 9.84 50.70 53.02
Grupo de edad 75 y mas 86 56.51 10.13 54.34 58.69
Autoadscripción indígena No 1524 52.80 8.93 52.36 53.25
Autoadscripción indígena Si 436 51.66 9.62 50.76 52.57
Autoadscripción afrodescendiente No 1940 52.53 9.08 52.13 52.93
Autoadscripción afrodescendiente 55 52.97 10.61 50.10 55.84
Nivel escolar Básica o menos 410 53.54 9.80 52.59 54.49
Nivel escolar Secundaria 641 53.00 9.20 52.28 53.71
Nivel escolar Media superior 452 53.17 9.07 52.33 54.01
Nivel escolar Superior 492 50.54 8.13 49.82 51.26
Situación conyugal En unión 1008 51.25 8.94 50.70 51.81
Situación conyugal Separada/Divorciada 224 51.94 9.06 50.74 53.13
Situación conyugal Viuda 121 54.33 9.58 52.61 56.06
Situación conyugal Soltera 642 54.44 8.96 53.74 55.13
Condición de discapacidad Con discapacidad 93 54.34 12.39 51.79 56.89
Condición de discapacidad Sin discapacidad 1902 52.45 8.92 52.05 52.86
Condición de actividad económica Ocupada 1189 51.22 8.50 50.73 51.70
Condición de actividad económica Desocupada 23 53.66 8.91 49.80 57.51
Condición de actividad económica Estudiante 266 56.60 8.46 55.58 57.63
Condición de actividad económica Jubilada o pensionada 79 52.64 10.42 50.31 54.98
Condición de actividad económica Otra situación 61 56.69 13.22 53.30 60.07
Condición de actividad económica Quehaceres del hogar o cuidado familiar 377 53.10 9.31 52.15 54.04
Tamaño de localidad 100,000 y más 1536 52.46 8.97 52.01 52.91
Tamaño de localidad 15,000 - 99,999 161 51.54 10.72 49.87 53.20
Tamaño de localidad 2,500 - 14,999 103 52.62 7.66 51.12 54.12
Tamaño de localidad Menos de 2,500 195 53.99 9.44 52.65 55.32
Fuente: Elaboración propia con datos de la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo 2024 (ENUT 2024).

Comparación del tiempo semanal de sueño según características sociodemográficas

Los resultados del Cuadro 3 permiten evaluar si las diferencias observadas en las medias del tiempo semanal de sueño son estadísticamente significativas. Asimismo, estos resultados complementan la información presentada en las gráficas de intervalos de confianza al 95%, las cuales permiten visualizar la magnitud y dirección de las diferencias observadas entre grupos.

En primer lugar, las diferencias por sexo no resultaron estadísticamente significativas ni mediante la prueba t de Student ni mediante la prueba de Welch. Este resultado coincide con la gráfica de intervalos de confianza, donde las medias de hombres y mujeres presentan una amplia superposición de sus respectivos intervalos. Además, el tamaño del efecto obtenido mediante la d de Cohen fue prácticamente nulo (d = -0.065), lo que indica que las diferencias observadas carecen de relevancia sustantiva.

En contraste, la autoadscripción indígena mostró diferencias estadísticamente significativas tanto en la prueba t clásica como en la prueba de Welch. Sin embargo, el tamaño del efecto fue muy pequeño (d = 0.126), lo que sugiere que, aunque existe evidencia estadística de diferencias entre población indígena y no indígena, la magnitud de dicha diferencia es reducida. En la gráfica correspondiente puede observarse que los intervalos de confianza muestran una ligera separación entre ambos grupos, consistente con el resultado inferencial.

Por su parte, la condición de discapacidad presentó resultados diferentes dependiendo de la prueba empleada. Mientras que la prueba t de Student produjo un valor cercano al nivel convencional de significancia, la prueba de Welch indicó ausencia de diferencias estadísticamente significativas. Considerando que Welch es más robusta frente a posibles desigualdades de varianza, los resultados sugieren que las diferencias observadas deben interpretarse con cautela. El tamaño del efecto fue pequeño (d = 0.207), lo que indica una diferencia de escasa magnitud práctica.

Las diferencias más importantes se observaron en el grupo de edad. Tanto el ANOVA clásico como el ANOVA de Welch mostraron diferencias altamente significativas entre los distintos grupos etarios (p < 0.001). Asimismo, el tamaño del efecto alcanzó un valor de η² = 0.077, considerado de magnitud moderada. Estos resultados coinciden con la gráfica de intervalos de confianza, donde se aprecia una clara separación entre los adolescentes de 12 a 17 años y los grupos de edad adulta. Los adolescentes registraron los mayores tiempos de sueño, mientras que las personas de 30 a 59 años presentaron los valores más bajos.

El nivel escolar también mostró diferencias estadísticamente significativas en ambas pruebas de comparación de medias. No obstante, el tamaño del efecto fue reducido (η² = 0.016), indicando que la escolaridad explica una proporción limitada de la variabilidad observada en el tiempo de sueño. Las gráficas permiten apreciar que las personas con educación superior presentan menores tiempos promedio de sueño respecto a los demás niveles educativos.

La situación conyugal presentó diferencias significativas según el ANOVA clásico y el ANOVA de Welch. Sin embargo, el tamaño del efecto fue pequeño (η² = 0.027). Las gráficas sugieren que las personas solteras y viudas registran mayores tiempos de sueño que aquellas que viven en unión, aunque las diferencias entre categorías no son tan marcadas como las observadas para la edad.

La condición de actividad económica constituyó otra variable relevante. Tanto el ANOVA clásico como la prueba de Welch mostraron diferencias altamente significativas (p < 0.001), con un tamaño del efecto de η² = 0.046. Aunque este valor sigue considerándose pequeño, es uno de los más elevados observados en el análisis. Las gráficas muestran que los estudiantes y las personas clasificadas en otras situaciones presentan los mayores tiempos promedio de sueño, mientras que la población ocupada registra los valores más bajos.

Finalmente, el tamaño de localidad no mostró diferencias estadísticamente significativas en ninguna de las pruebas realizadas. Asimismo, el tamaño del efecto fue prácticamente nulo (η² = 0.004). Este resultado coincide con las gráficas de intervalos de confianza, donde las medias de las distintas categorías territoriales presentan una amplia superposición, sugiriendo que el lugar de residencia tiene una influencia limitada sobre el tiempo semanal de sueño en comparación con otras características sociodemográficas.

En conjunto, los resultados indican que la edad y la condición de actividad económica constituyen los factores sociodemográficos más estrechamente asociados al tiempo semanal de sueño en Tamaulipas. Aunque otras variables presentan diferencias estadísticamente significativas, sus tamaños del efecto son reducidos, lo que sugiere una influencia relativamente menor sobre la duración del sueño.

Cuadro 3. Pruebas de comparación del tiempo semanal de sueño según características sociodemográficas
Variable Prueba Estadístico gl p Tamaño del efecto Medida
Sexo t de Student -1.438 1993 0.151 -0.065 d de Cohen
Sexo t de Welch -1.440 1944.55 0.15 -0.065 d de Cohen
Autoadscripción indígena t de Student 2.315 1958 0.021 0.126 d de Cohen
Autoadscripción indígena t de Welch 2.221 664.46 0.027 0.126 d de Cohen
Autoadscripción afrodescendiente t de Student -0.354 1993 0.724 -0.048 d de Cohen
Autoadscripción afrodescendiente t de Welch -0.305 56.26 0.761 -0.048 d de Cohen
Condición de discapacidad t de Student 1.945 1993 0.052 0.207 d de Cohen
Condición de discapacidad t de Welch 1.447 96.72 0.151 0.207 d de Cohen
Grupo de edad ANOVA clásico 33.250 5, 1989 <0.001 0.077 η²
Grupo de edad ANOVA de Welch 36.558 5, 568.45 <0.001 NA No aplica
Nivel escolar ANOVA clásico 10.973 3, 1991 <0.001 0.016 η²
Nivel escolar ANOVA de Welch 12.416 3, 1048.52 <0.001 NA No aplica
Situación conyugal ANOVA clásico 18.290 3, 1991 <0.001 0.027 η²
Situación conyugal ANOVA de Welch 18.213 3, 418 <0.001 NA No aplica
Condición de actividad económica ANOVA clásico 19.307 5, 1989 <0.001 0.046 η²
Condición de actividad económica ANOVA de Welch 19.208 5, 150.55 <0.001 NA No aplica
Tamaño de localidad ANOVA clásico 2.334 3, 1991 0.072 0.004 η²
Tamaño de localidad ANOVA de Welch 2.033 3, 273.21 0.11 NA No aplica
Factores asociados al tiempo semanal de sueño: modelo de regresión lineal múltiple

El Cuadro 4 presenta los resultados del modelo de regresión lineal múltiple estimado para identificar los factores sociodemográficos asociados al tiempo semanal de sueño en Tamaulipas. El modelo resultó globalmente significativo (F = 9.10; p < 0.001), lo que indica que, en conjunto, las variables incluidas contribuyen a explicar las diferencias observadas en el tiempo de sueño. No obstante, el coeficiente de determinación fue relativamente modesto (R² = 0.098), lo que sugiere que aproximadamente el 9.8% de la variabilidad observada en el tiempo semanal de sueño es explicada por las características sociodemográficas consideradas. Antes de pasar a la interpretación de los efectos de cada variable, conviene recordar que los coeficientes β representan la diferencia promedio en horas semanales de sueño respecto a la categoría de referencia, manteniendo constantes todas las demás variables incluidas en el modelo.

Sexo

Una vez controladas las demás variables del modelo, no se observaron diferencias estadísticamente significativas entre hombres y mujeres (β = 0.28; p = 0.522). Esto indica que las diferencias descriptivas observadas inicialmente desaparecen cuando se consideran simultáneamente factores como edad, escolaridad y condición de actividad económica.

Grupo de edad

La edad constituye el factor más consistentemente asociado al tiempo semanal de sueño. Tomando como referencia a la población de 12 a 17 años, todos los grupos de edad presentaron menores tiempos promedio de sueño.

Las personas de 18 a 29 años durmieron en promedio 4.7 horas menos por semana que los adolescentes (β = -4.70; p < 0.001). Esta diferencia se amplía para los grupos de 30 a 44 años (β = -6.96; p < 0.001), 45 a 59 años (β = -6.94; p < 0.001) y 60 a 74 años (β = -6.93; p < 0.001). Incluso la población de 75 años y más presentó un promedio inferior de sueño respecto al grupo de referencia (β = -3.66; p = 0.014).

Estos resultados sugieren que los adolescentes constituyen el grupo que dispone de mayores tiempos de descanso, mientras que las etapas adultas de la vida concentran las mayores reducciones en el tiempo semanal de sueño.

Nivel escolar

Al comparar con la población que posee educación básica o menos, únicamente la categoría de educación superior mostró diferencias estadísticamente significativas (β = -1.44; p = 0.034). Esto implica que las personas con estudios superiores duermen, en promedio, aproximadamente una hora y media menos por semana que aquellas con menor escolaridad.

Por el contrario, los niveles de secundaria y media superior no presentaron diferencias significativas respecto al grupo de referencia.

Situación conyugal

La situación conyugal no mostró asociaciones estadísticamente significativas con el tiempo semanal de sueño. Aunque las personas viudas registraron un promedio superior de sueño respecto a quienes viven en unión (β = 1.78; p = 0.055), esta diferencia se encuentra ligeramente por encima del nivel convencional de significancia estadística.

En consecuencia, no existe evidencia suficiente para afirmar que la situación conyugal influya de manera independiente sobre el tiempo de sueño una vez controladas las demás variables.

Autoadscripción indígena y afrodescendiente

Ni la autoadscripción indígena (β = -0.52; p = 0.290) ni la autoadscripción afrodescendiente (β = 0.80; p = 0.509) mostraron asociaciones estadísticamente significativas con el tiempo semanal de sueño.

Estos resultados sugieren que las diferencias observadas descriptivamente entre grupos étnicos pueden estar explicadas por otras características sociodemográficas incorporadas en el modelo.

Condición de discapacidad

Tampoco se identificaron diferencias significativas entre personas con y sin discapacidad (β = -0.56; p = 0.590), una vez consideradas simultáneamente las demás variables explicativas.

Condición de actividad económica

La condición de actividad económica constituye, junto con la edad, uno de los factores más relevantes dentro del modelo.

En comparación con la población ocupada, las personas clasificadas en la categoría “Otra situación” reportaron en promedio 4.17 horas adicionales de sueño por semana (β = 4.17; p < 0.001). Asimismo, quienes realizaban quehaceres del hogar o actividades de cuidado familiar presentaron aproximadamente 1.6 horas más de sueño semanal que la población ocupada (β = 1.58; p = 0.008).

Por el contrario, las diferencias observadas para estudiantes, jubilados o pensionados y personas desocupadas no alcanzaron significancia estadística una vez controladas las demás variables del modelo.

Este resultado sugiere que la ocupación laboral constituye un factor importante en la organización cotidiana del tiempo y puede limitar las horas disponibles para el descanso.

Tamaño de localidad

Finalmente, ninguna de las categorías de tamaño de localidad mostró asociaciones estadísticamente significativas respecto a las localidades de 100 mil habitantes o más.

Esto indica que, una vez consideradas otras características sociodemográficas, el contexto urbano o rural parece tener una influencia limitada sobre el tiempo semanal de sueño.

Síntesis de los resultados

En conjunto, los resultados muestran que la edad es el principal factor asociado al tiempo semanal de sueño en Tamaulipas. Los adolescentes presentan los mayores tiempos de descanso, mientras que la población adulta registra reducciones significativas en las horas de sueño. Adicionalmente, la escolaridad superior y ciertas condiciones de actividad económica muestran asociaciones independientes con el tiempo de sueño. En contraste, variables como sexo, situación conyugal, pertenencia étnica, discapacidad y tamaño de localidad no presentan efectos estadísticamente significativos una vez controladas simultáneamente las demás características incluidas en el modelo.

Cuadro 4. Modelo de regresión lineal múltiple para el tiempo semanal de sueño en Tamaulipas
Variable Categoría β EE p
Sexo Hombre (referencia)
Mujer 0.28 0.44 0.522
Grupo de edad 12-17 (referencia)
18-29 -4.70 0.91 <0.001
30-44 -6.96 1.04 <0.001
45-59 -6.94 1.04 <0.001
60-74 -6.93 1.14 <0.001
75 y mas -3.66 1.48 0.014
Nivel escolar Básica o menos (referencia)
Media superior 0.20 0.66 0.763
Secundaria -0.54 0.61 0.375
Superior -1.44 0.68 0.034
Situación conyugal En unión (referencia)
Separada/Divorciada 0.78 0.67 0.239
Viuda 1.78 0.93 0.055
Soltera 0.24 0.62 0.705
Autoadscripción indígena No (referencia)
Si -0.52 0.49 0.290
Autoadscripción afrodescendiente No (referencia)
0.80 1.21 0.509
Condición de discapacidad Con discapacidad (referencia)
Sin discapacidad -0.56 1.04 0.590
Condición de actividad económica Ocupada (referencia)
Desocupada 1.79 1.89 0.344
Estudiante 0.40 0.87 0.645
Jubilada o pensionada 1.32 1.11 0.238
Otra situación 4.17 1.25 <0.001
Quehaceres del hogar o cuidado familiar 1.58 0.59 0.008
Tamaño de localidad 100,000 y más (referencia)
15,000 - 99,999 -1.13 0.73 0.123
2,500 - 14,999 -0.47 0.90 0.600
Menos de 2,500 0.72 0.68 0.292
Indicadores globales del modelo
Indicador Valor
0.098
R² ajustado 0.087
F 9.100
Observaciones 1960.000

Discusión

Los resultados obtenidos muestran que el tiempo semanal de sueño presenta diferencias asociadas a diversas características sociodemográficas de la población residente en Tamaulipas. En términos descriptivos, las mayores diferencias se observaron según la edad y la condición de actividad económica, mientras que variables como sexo, pertenencia étnica o tamaño de localidad mostraron variaciones relativamente pequeñas.

Uno de los hallazgos más consistentes del análisis fue la asociación entre edad y tiempo de sueño. Tanto los análisis descriptivos, como las pruebas de comparación de medias y el modelo de regresión lineal múltiple mostraron que los adolescentes presentan mayores tiempos de sueño que el resto de los grupos de edad. Este resultado es congruente con la literatura especializada, que señala que las necesidades fisiológicas de descanso son mayores durante la adolescencia debido a los procesos de crecimiento y desarrollo. Asimismo, la disminución observada en los grupos de edad adulta podría relacionarse con las exigencias laborales, familiares y sociales propias de estas etapas del ciclo de vida.

La condición de actividad económica también mostró una asociación importante con el tiempo semanal de sueño. La población ocupada registró los menores niveles de sueño, mientras que estudiantes y personas ubicadas en otras situaciones de actividad presentaron promedios más elevados. Este resultado sugiere que las obligaciones laborales constituyen un elemento central en la organización cotidiana del tiempo y pueden limitar las horas destinadas al descanso. Desde una perspectiva antropológica, ello refleja cómo las estructuras económicas y las responsabilidades sociales influyen en prácticas biológicas fundamentales como el sueño.

Por otra parte, el análisis descriptivo sugería diferencias según la situación conyugal y la autoadscripción indígena. Sin embargo, estas asociaciones desaparecieron al introducir simultáneamente las demás variables en el modelo multivariado. Esto indica que parte de las diferencias inicialmente observadas podrían estar relacionadas con la composición por edad, escolaridad o actividad económica de dichos grupos, más que con la condición conyugal o étnica en sí misma.

La escolaridad mostró una asociación más moderada. Las personas con estudios superiores registraron menores tiempos de sueño que aquellas con escolaridad básica o menor. Este resultado podría relacionarse con mayores exigencias académicas y laborales, así como con formas particulares de organización del tiempo asociadas a ocupaciones de mayor especialización.

Finalmente, resulta importante señalar que el modelo explicó aproximadamente el 10% de la variabilidad observada en el tiempo semanal de sueño. Aunque este porcentaje puede parecer reducido, es consistente con la naturaleza multifactorial del sueño. Factores no considerados en este estudio, como las condiciones de salud física y mental, los hábitos cotidianos, las características del empleo, las condiciones de vivienda, el uso de dispositivos electrónicos o las dinámicas familiares, probablemente contribuyen de manera importante a explicar las diferencias observadas entre individuos.

En conjunto, los resultados muestran que el sueño constituye un fenómeno en el que convergen dimensiones biológicas, sociales y culturales. La edad, la escolaridad y la condición de actividad económica aparecen como factores relevantes para comprender las diferencias en los patrones de descanso de la población tamaulipeca.

Conclusiones

El análisis realizado permitió identificar diferencias en el tiempo semanal de sueño de la población de Tamaulipas a partir de diversas características sociodemográficas. Los resultados descriptivos mostraron que los adolescentes registran los mayores tiempos de sueño, mientras que los adultos en edades laborales presentan los niveles más bajos de descanso semanal.

Las pruebas de comparación de medias indicaron que la edad, el nivel escolar, la situación conyugal y la condición de actividad económica presentan diferencias estadísticamente significativas en el tiempo de sueño. No obstante, los tamaños del efecto sugieren que la magnitud de estas diferencias es generalmente pequeña o moderada.

Por su parte, el modelo de regresión lineal múltiple permitió identificar los factores que mantienen una asociación independiente con el tiempo semanal de sueño al controlar simultáneamente las demás variables. Los resultados muestran que la edad constituye el principal factor asociado al tiempo de sueño, seguida por algunas categorías de actividad económica y por la escolaridad superior. En contraste, variables como sexo, autoadscripción indígena, autoadscripción afrodescendiente, condición de discapacidad, situación conyugal y tamaño de localidad no mostraron efectos estadísticamente significativos una vez considerado el efecto conjunto de las demás características sociodemográficas.

En términos generales, los hallazgos sugieren que las diferencias en los patrones de sueño están estrechamente vinculadas con la posición de las personas en el ciclo de vida y con su participación en distintas actividades económicas y sociales. Asimismo, los resultados confirman la importancia de abordar el estudio del sueño desde una perspectiva integral que considere tanto sus dimensiones biológicas como los factores sociales y culturales que influyen en la organización cotidiana del tiempo.

Finalmente, este ejercicio permitió aplicar herramientas descriptivas, inferenciales y multivariadas para el análisis de información proveniente de una encuesta nacional, mostrando la utilidad de la estadística aplicada para comprender fenómenos relacionados con el bienestar y las condiciones de vida de la población.

Aunque el sueño responde a necesidades biológicas universales, la cantidad de tiempo que las personas pueden dedicar al descanso está condicionada por su posición en la estructura social, las responsabilidades asociadas a cada etapa del ciclo de vida y las formas culturalmente organizadas de uso del tiempo.