Este esquema es un estudio bíblico sobre el Catartismo — con “c”, no “k”. Viene de katharizo, que significa purificar o limpiar en griego. Es el proceso de santificación y limpieza espiritual del creyente.

Te desgloso el mapa que dibujaste:

1. El Camino de Santidad - Is 35:8 / Ez 36:25-29

Es la base. Dios promete un “camino de santidad” donde los limpios pueden andar. - Ezequiel 36:25-29 habla del Nuevo Pacto: Dios rociará agua limpia para purificar, quitará el corazón de piedra y pondrá un corazón nuevo con su Espíritu. Es limpieza interna, no solo externa. - Isaías 35:8 refuerza que solo los redimidos transitan ese camino.

2. La fuente de esa limpieza - Juan 6:62-63 / 7:37-38

Jesús dice que el agua viva fluye del que cree en Él. Esa agua es el Espíritu Santo y la Palabra. La limpieza viene por el Espíritu y por la Palabra de Cristo, no por esfuerzo humano.

3. Nuestra respuesta: Limpiémonos - 2 Co 7:1

Aquí está el “Don y Tarea”. El Don es lo que Dios ya hizo por nosotros en Cristo. La Tarea es nuestra responsabilidad de vivirlo. - 2 Corintios 7:1: “Limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios”. - Efesios 5:26 / 1 Pedro 1:23 / Salmo 119:9, 18: Somos lavados por la Palabra y nacidos de nuevo por la semilla incorruptible. - Hebreos 9:14: La sangre de Cristo limpia nuestra conciencia de obras muertas para servir al Dios vivo. Es un pacto eterno.

4. El resultado final - 1P 5:10-11 / Hebreos 13:20-21

Dios mismo nos perfecciona, afirma, fortalece y establece. El Dios de paz nos capacita con toda buena obra para hacer su voluntad.

5. El Salmo 34:18 y Lucas 5:12

  • Salmo 34:18: Dios está cerca del quebrantado de corazón y salva al contrito de espíritu. Es el punto de partida para ser purificado.
  • Lucas 5:12: El leproso dice “Señor, si quieres, puedes limpiarme” y Jesús lo toca y lo limpia. Muestra que la limpieza viene por fe y por el toque de Cristo.

En resumen: Dios inicia la purificación por su gracia y el Nuevo Pacto [Ez 36:25-29]. Nosotros cooperamos limpiándonos por medio de la Palabra y el Espíritu [2 Co 7:1]. Y Dios termina la obra perfeccionándonos [Heb 13:20-21].

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