La paradoja de Monty Hall es uno de los problemas más famosos de la teoría de la probabilidad.
Su nombre proviene del programa de televisión estadounidense Let’s Make a Deal, conducido por Monty Hall.
Aunque la respuesta correcta parece contraintuitiva, las matemáticas demuestran que cambiar de puerta aumenta la probabilidad de ganar.
Un concursante participa en un juego con tres puertas:
El participante selecciona una puerta.
Posteriormente, el conductor del programa abre una de las dos puertas restantes mostrando una cabra.
Ahora quedan dos puertas cerradas:
El conductor pregunta:
¿Desea quedarse con su elección original o cambiar de puerta?
La mayoría de las personas piensa que:
Por lo tanto, creen que la probabilidad es:
\[ 50\% \quad \text{y} \quad 50\% \]
Sin embargo, esta conclusión es incorrecta.
Cuando el jugador selecciona una puerta por primera vez:
\[ P(\text{Automóvil})=\frac{1}{3} \]
\[ P(\text{Cabra})=\frac{2}{3} \]
Por lo tanto:
\[ P(\text{Ganar quedándose})=\frac{1}{3} \]
\[ P(\text{Ganar cambiando})=\frac{2}{3} \]
probabilidades <- c(1/3, 2/3)
barplot(probabilidades,
names.arg = c("Quedarse","Cambiar"),
col = c("gray","lightblue"),
ylim = c(0,1),
main = "Probabilidad de Ganar",
ylab = "Probabilidad")
abline(h = seq(0,1,0.1),
col = "lightgray",
lty = 3)
Supongamos que eliges la Puerta 1.
| Puerta | Contenido |
|---|---|
| 1 | Cabra |
| 2 | Automóvil |
| 3 | Cabra |
Seleccionas la Puerta 1.
Monty Hall sabe dónde está el automóvil y abre la Puerta 3 mostrando una cabra.
Ahora puedes:
Monty Hall no abre una puerta al azar.
Él conoce dónde está el premio.
Siempre:
Esta información adicional modifica las probabilidades.
La mejor forma de comprobar el resultado es mediante simulación.
Realizaremos 10,000 juegos.
set.seed(123)
n <- 10000
ganar_quedandose <- 0
for(i in 1:n){
premio <- sample(1:3,1)
jugador <- sample(1:3,1)
if(jugador == premio){
ganar_quedandose <- ganar_quedandose + 1
}
}
prob_quedarse <- ganar_quedandose/n
prob_quedarse
## [1] 0.3383
ganar_cambiando <- 0
for(i in 1:n){
premio <- sample(1:3,1)
jugador <- sample(1:3,1)
if(jugador != premio){
ganar_cambiando <- ganar_cambiando + 1
}
}
prob_cambiar <- ganar_cambiando/n
prob_cambiar
## [1] 0.6806
resultados <- c(prob_quedarse,
prob_cambiar)
barplot(resultados,
names.arg = c("Quedarse","Cambiar"),
col = c("orange","lightgreen"),
ylim = c(0,1),
main = "Resultados de 10,000 Simulaciones",
ylab = "Probabilidad de Ganar")
abline(h = seq(0,1,0.1),
col = "gray",
lty = 3)
tabla <- data.frame(
Estrategia = c("Quedarse",
"Cambiar"),
Probabilidad = c(prob_quedarse,
prob_cambiar)
)
tabla
## Estrategia Probabilidad
## 1 Quedarse 0.3383
## 2 Cambiar 0.6806
Después de muchas simulaciones se obtienen valores cercanos a:
| Estrategia | Probabilidad |
|---|---|
| Quedarse | 0.33 |
| Cambiar | 0.67 |
Esto confirma la teoría matemática.
La simulación demuestra que:
Por lo tanto:
\[ P(\text{Cambiar}) > P(\text{Quedarse}) \]
La paradoja de Monty Hall es importante porque demuestra que:
La paradoja de Monty Hall constituye uno de los ejemplos más sorprendentes de la teoría de la probabilidad.
Aunque intuitivamente parece que ambas puertas tienen una probabilidad del 50%, el análisis matemático demuestra que cambiar de puerta ofrece una probabilidad de éxito cercana al 66.7%, mientras que permanecer con la elección original ofrece solamente un 33.3%.
Las simulaciones realizadas en R confirman los resultados teóricos y muestran cómo la estadística puede utilizarse para comprender fenómenos aparentemente contradictorios.