2 Timoteo 3:16-17
“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia; a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.”
Comprender que la autoridad de la Biblia no descansa primeramente en argumentos humanos, la tradición de la iglesia o descubrimientos arqueológicos, sino en que Dios mismo es su Autor.
Vivimos en una época donde muchas personas consideran la Biblia como:
Sin embargo, el cristianismo histórico ha afirmado siempre algo mucho más profundo:
La Biblia no contiene simplemente la Palabra de Dios; la Biblia es la Palabra de Dios escrita.
La pregunta fundamental no es:
“¿Qué piensa la iglesia acerca de la Biblia?”
Sino:
“¿Qué dice la Biblia acerca de sí misma?”
Una característica extraordinaria de las Escrituras es que sus autores hablan constantemente con autoridad divina.
Aparecen expresiones como:
Miles de veces en el Antiguo Testamento.
Jeremías 1:9
“Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca.”
Jeremías no afirma transmitir sus opiniones.
Afirma transmitir las palabras de Dios.
Volvamos a:
2 Timoteo 3:16
“Toda la Escritura es inspirada por Dios.”
La expresión griega es:
Theopneustos
que significa literalmente:
“Soplada por Dios.”
La Escritura no es producto de la imaginación humana.
Dios es su origen.
2 Pedro 1:20-21
“Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.”
Observe:
Dios utilizó autores humanos reales, con estilos diferentes, pero preservando perfectamente Su verdad.
Aquí encontramos uno de los milagros más extraordinarios de la Biblia.
Fue escrita:
Entre ellos encontramos:
Humanamente esperaríamos contradicciones irreconciliables.
Pero encontramos una sola historia.
Desde Génesis hasta Apocalipsis existe una línea doctrinal continua.
Génesis 1:1
“En el principio creó Dios los cielos y la tierra.”
Dios crea un mundo perfecto.
Génesis 3:6
“Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer…”
El pecado entra en el mundo.
Génesis 3:15
“Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.”
Este texto es conocido como el Protoevangelio.
Aquí aparece la primera promesa del Mesías.
Toda la historia bíblica desarrolla esta promesa:
Todos apuntan hacia Cristo.
Lucas 24:27
“Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.”
Jesús enseñó que toda la Escritura apunta hacia Él.
Uno de los argumentos más poderosos de la confiabilidad bíblica es la profecía.
El documento que usted adjuntó contiene una recopilación de más de 300 profecías mesiánicas cumplidas en Cristo.
Veamos algunas de las más significativas.
Isaías 7:14
“Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.”
Cumplimiento:
Lucas 1:35
“Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti…”
Miqueas 5:2
“Pero tú, Belén Efrata…”
Cumplimiento:
Mateo 2:1
Isaías 53:3
“Despreciado y desechado entre los hombres…”
Cumplimiento:
Los Evangelios muestran continuamente el rechazo de Cristo por parte de las autoridades religiosas.
Zacarías 12:10
“Y mirarán a mí, a quien traspasaron.”
Cumplimiento:
Juan 19:34-37
Isaías 53:5
“Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados…”
Cumplimiento:
La muerte sustituta de Cristo en la cruz.
La pregunta decisiva es:
¿Qué pensaba Jesús acerca de la Biblia?
“Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley.”
“La Escritura no puede ser quebrantada.”
“Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.”
Jesús no trató la Escritura como un libro humano.
La consideró la verdad absoluta de Dios.
Finalmente llegamos al argumento más importante.
Ningún argumento histórico puede regenerar un corazón.
Ninguna evidencia arqueológica puede producir fe salvadora.
La verdadera certeza proviene de la obra del Espíritu Santo.
“Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios…”
“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad.”
La evidencia externa es importante.
Pero la convicción final viene del Espíritu Santo.
No estamos siguiendo mitos.
Estamos siguiendo la revelación de Dios.
Nos explica:
No debemos leer la Biblia simplemente buscando principios morales.
Debemos buscar a Cristo.
Juan 17:17
“Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.”