- Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;
- Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche.
- Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas,(A) Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará. Salmo 1:1-3
¿De qué manera el uso del término “el varón” en Salmo 1:1 debe entenderse a la luz del hebreo original, el género literario sapiencial y la teología bíblica, evitando la proyección de categorías ideológicas modernas?
“¿A quién se refiere realmente el Salmo 1 cuando habla del ‘varón’, y cómo entendían esta expresión los lectores originales del texto?”
Una interpretación bíblica responsable debe considerar lengua original, género literario, contexto histórico y teológico, no categorías ideológicas contemporáneas proyectadas sobre el texto.
Analicemos el Salmo 1 con esos criterios.
Salmo 1:1 (hebreo):
אַשְׁרֵי הָאִישׁ ’ashrê hā’îsh
“Bienaventurado el hombre…”
La palabra clave es הָאִישׁ (ha’ish), que significa literalmente el hombre, pero en hebreo bíblico funciona frecuentemente como término genérico, equivalente a:
No es un término exclusivo del sexo masculino, sino representativo del individuo humano en general.
👉 En español ocurre algo semejante cuando se dice:
“El hombre es un ser social” nadie entiende que excluya a la mujer.
El Salmo 1 pertenece a la literatura sapiencial, cuyo propósito es enseñar principios universales de vida. Para ello:
El “varón” del Salmo 1 no es un hombre concreto, sino el justo como modelo, en contraste con:
Es el mismo recurso literario que aparece en Proverbios:
“El justo…” “El necio…” “El sabio…”
Nadie entiende que esos textos excluyan a las mujeres.
La interpretación del Salmo 1 no puede contradecir la enseñanza global de la Escritura, donde:
Ejemplos claros:
Por tanto, interpretar Salmo 1 como excluyente sería incoherente con toda la Biblia.
La acusación de “machismo” surge cuando se aplica al texto bíblico una lente ideológica moderna (feminismo contemporáneo) que:
Desde una hermenéutica bíblica seria:
El Salmo no habla de sexo, sino de carácter. No define privilegio masculino, sino bienaventuranza moral.
Sin traicionar el sentido original, el versículo podría explicarse así:
“Bienaventurada la persona que no sigue el consejo de los impíos, ni anda en camino de pecadores, ni se sienta en la silla de los burladores.”
Esto no corrige la Biblia, sino que explica su intención a lectores modernos.
Desde una perspectiva bíblica clásica (y confesional):
La bienaventuranza no está ligada al género, sino a la obediencia, la comunión con Dios y la separación del pecado.