Desde la perspectiva sociológica, el tiempo libre no debe entenderse simplemente como un espacio de ocio o ausencia de trabajo; es un recurso social distribuido de forma desigual que refleja las estructuras de poder y estratificación. En la Ciudad de México, una de las metrópolis más densamente pobladas y complejas del mundo, el acceso al tiempo libre está condicionado por la configuración urbana, la segregación espacial y las disparidades socioeconómicas. La CDMX ofrece una infraestructura cultural y recreativa vasta (museos, parques, centros deportivos), pero el aprovechamiento de esta oferta no es universal. Factores como la “pobreza de tiempo” derivada de los largos trayectos en el transporte público (que en promedio superan las dos horas diarias para los habitantes de las periferias) y la persistencia de roles tradicionales de género, transforman el tiempo libre en un privilegio de clase y género. Analizar estadísticamente estas actividades es fundamental para entender cómo se reproduce la desigualdad social más allá del ingreso monetario, impactando directamente en la calidad de vida y la salud mental de los capitalinos. Por esta razon el objetivo central de este documento es describir y analizar las actividades relacionadas con el tiempo libre en la Ciudad de México, evaluando cómo las características sociodemográficas actúan como barreras o facilitadores. No se trata solo de saber qué hace la gente, sino de entender quiénes tienen el derecho efectivo al descanso y la recreación.
El análisis de las actividades de tiempo libre en la Ciudad de México se fundamenta en la interpretación de datos secundarios provenientes de la Encuesta Nacional sobre el Uso del Tiempo (ENUT). Este instrumento es la fuente central del estudio, ya que permite operacionalizar el concepto de “tiempo libre” a través de la participación efectiva en actividades recreativas, físicas y culturales dentro del contexto urbano de la capital.
La ENUT constituye la base del estudio debido a que proporciona información detallada sobre la frecuencia con la que la población accede a dimensiones clave del bienestar: la salud física (deporte), el esparcimiento lúdico (juegos de mesa) y el consumo de capital cultural (cine, museos y eventos artísticos). A partir de estos datos, es posible identificar patrones de exclusión y privilegio, evidenciando cómo la estructura social de la Ciudad de México condiciona el derecho al descanso y a la recreación.
El procedimiento metodológico inicia con un análisis descriptivo de frecuencias, cuyo primer resultado se presenta en la Gráfica 1. Este paso es crucial para establecer una línea base y dimensionar qué actividades son mayoritarias y cuáles permanecen como prácticas de nicho o restringidas. Como se observará en dicha gráfica, la metodología permite contrastar la alta participación en actividades de mantenimiento físico frente a la baja incidencia en consumos culturales, lo que plantea las primeras interrogantes sobre las barreras de acceso en la ciudad.
Posteriormente, el análisis integra una comparación bivariada y
multivariada. Mediante el uso de tablas de contingencia y modelos de
regresión logística, se busca profundizar en las causas de las brechas
observadas en la primera gráfica. Este proceso permite determinar si las
diferencias en la participación (por ejemplo, el mayor porcentaje de
hombres en el deporte o de personas con estudios superiores en el cine)
son estadísticamente significativas. Al calcular la Razón de Momios (RM)
y el p-valor, la metodología trasciende la descripción visual para
ofrecer una explicación sociológica sobre los determinantes de la
desigualdad en el uso del tiempo.
El primer acercamiento a los datos, ilustrado en la Gráfica 1, revela una estructura clara en las preferencias y posibilidades de la población capitalina. La actividad con mayor niveles de participación es realizar deporte o ejercicio físico (39.5%), seguida por el involucramiento en juegos de mesa o azar (16.7%).
Es imperativo resaltar que las actividades con menor incidencia son aquellas relacionadas con la alta cultura y la creación artística: solo un 10.5% asiste a cines o museos, y apenas un 6.0% participa en actividades artísticas. Desde una perspectiva sociológica, esto sugiere que el tiempo libre en la CDMX está orientado hacia el consumo lúdico o el bienestar físico, mientras que el acceso a bienes culturales simbólicos permanece restringido para la gran mayoría de la población.
El analisis de las tablas de contigencia (Cuadro 2) permite desglosar la cifra general de la grafica 1 y revelar que el tiempo libre en la CDMX esta profundamente estratificado. Al cruzar las actividades con las variables sociodemograficas, emergen patrones de desigualdad que responden a estructuras de genéro, edad y clase social.
a. La brecha de genero y la “doble jornada”
Los datos muestran una asimetria persistente entre hombres y mujeres. Mientras que el 43.6% de los hombres realiza deporte, solo el 36.0% de las mujeres accede a esta actividad. Esta brecha de 7.6 puntos porcentuales no es casual; en sociología del tiempo, esto se explica por la carga desproporcinada de trabajo doméstico y de cuidados que recae sobre las mujeres capitalinas. Mientras el hombre suel disponer de un tiempo “lineal” y propio al finalizar su jornada laboral, el tiempo de la mujer suele ser “fragmentado” o estar subordinado a las nececidades del hogar, lo que limita su participacion en actividades recreativas y de salud física.
b. Escolarida como predictor de capital cultural
La variable educativa es, quizás la que presente los contrates más dramáticos. Se nota una relación directamente proporcional; a mayor nivel de estudios, mayor la participación en todas las categorías de tiempo libre. El salto es especialmente notorio en la asistencias de a sitios culturales (cine, teatros, museos), donde la población con nivel superio participa casi cinco veces más que aquellos que solo cuentan con primaria. Esto confirma que en la CDMX; el acceso a la cultura no depende únicamente de la cercanía física a los recintos, sino de la posesión de un “capital cultural” que el sistema educativo formal proporciona y legítima.
c. El ciclo de vida y la disponibilidad de tiempo
La edad funciona como un filtro biológico y social. Los grupos de 12 a 17 años y 18 a 29 años presentan los nivels más altos de actividad física (55.1%) y juegos de mesa: Sin embargo, se observa una caída estrepitosa conforme se avanza en el ciclo de vida, llegando a mínimos en la población de más de 75 años. Esto sugiere que en la CDMX no existen condiciones ni ofertas de tiempo libre adaptads para el envejecimiento activo, dejando a las personas adultas mayores en una situación de aislamiento recreativo.
d. Condición laboral y situación conyugal
La condición de actividad económica y el estado civil matizan la disponibilidad de este reurso. Las personas solteras (47.5%) y los estudiantes tienen una mayor probabilidad de realizar deporte. En contrate, las personas casadas o en union libre ven reducido su margen de ocio personal, lo que indica que la estructura familiar tradicional en México sigue operando como un mecanismo que absorbe el tiempo individual en favor de la colectividad familiar.
| Variable | Sociodemo | Realizar deporte o ejercicio físico | Realizar actividades artísticas o culturales | Participar en juegos de mesa o azar | Asistir a estadios, parques, ferias u otros sitios de entretenimiento | Asistir al cine, museo, teatro u otros sitios culturales |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Hombre | Sexo | 43.6 | 6.6 | 21.8 | 14.3 | 11.8 |
| Mujer | Sexo | 36.0 | 5.4 | 12.4 | 12.2 | 11.5 |
| 12-17 | Grupo de edad | 55.1 | 16.9 | 44.1 | 18.4 | 16.2 |
| 18-29 | Grupo de edad | 45.0 | 8.3 | 30.4 | 18.3 | 18.8 |
| 30-44 | Grupo de edad | 38.0 | 6.1 | 15.8 | 15.6 | 14.3 |
| 45-59 | Grupo de edad | 34.3 | 2.6 | 8.0 | 11.1 | 8.5 |
| 60-74 | Grupo de edad | 38.5 | 4.7 | 8.0 | 7.5 | 4.9 |
| 75-84 | Grupo de edad | 33.0 | 3.2 | 6.4 | 5.3 | 5.3 |
| 85+ | Grupo de edad | 33.3 | 3.0 | 6.1 | 9.1 | 6.1 |
| Hasta primaria | Nivel escolar | 23.5 | 4.2 | 10.1 | 3.4 | 3.4 |
| Secundaria | Nivel escolar | 32.9 | 4.5 | 17.2 | 11.9 | 5.7 |
| Bachillerato | Nivel escolar | 33.9 | 5.2 | 17.1 | 13.7 | 10.2 |
| Superior | Nivel escolar | 51.6 | 7.8 | 18.1 | 16.4 | 18.1 |
| NA | Nivel escolar | 100.0 | 100.0 | 0.0 | 0.0 | 100.0 |
| Sí | Condición de trabajo | 37.2 | 5.2 | 15.4 | 14.0 | 12.1 |
| No | Condición de trabajo | 43.2 | 7.2 | 18.9 | 11.8 | 10.9 |
| Ocupada | Condición de actividad económica | 37.3 | 5.3 | 15.3 | 14.2 | 12.2 |
| Desocupada | Condición de actividad económica | 48.0 | 8.0 | 20.0 | 20.0 | 20.0 |
| Persona jubilada o pensionada | Condición de actividad económica | 50.6 | 4.4 | 10.1 | 10.1 | 8.2 |
| Estudiante | Condición de actividad económica | 54.5 | 14.1 | 39.9 | 17.4 | 17.8 |
| Se dedica a los quehaceres del hogar o al cuidado de algún familiar | Condición de actividad económica | 32.8 | 4.5 | 10.1 | 7.5 | 6.5 |
| Estaba en otra situación | Condición de actividad económica | 32.5 | 2.5 | 15.0 | 10.0 | 7.5 |
| Sí | ¿Se autoadscribe como afromexicano? | 36.1 | 5.6 | 27.8 | 2.8 | 8.3 |
| No | ¿Se autoadscribe como afromexicano? | 39.5 | 6.0 | 16.5 | 13.4 | 11.7 |
| Sí | ¿Se autoadscribe como indígena? | 34.3 | 6.6 | 13.1 | 7.1 | 4.0 |
| No | ¿Se autoadscribe como indígena? | 40.0 | 5.9 | 17.1 | 13.8 | 12.5 |
| NA | ¿Se autoadscribe como indígena? | 66.7 | 0.0 | 33.3 | 33.3 | 0.0 |
| Unión libre | Situación conyugal | 27.9 | 4.2 | 14.0 | 17.2 | 8.8 |
| Separada | Situación conyugal | 31.2 | 3.9 | 7.8 | 7.8 | 3.9 |
| Divorciada | Situación conyugal | 40.7 | 8.5 | 10.2 | 11.9 | 8.5 |
| Viuda | Situación conyugal | 32.8 | 4.9 | 11.5 | 4.1 | 4.9 |
| Casada | Situación conyugal | 37.9 | 4.0 | 10.5 | 11.7 | 7.2 |
| Soltera | Situación conyugal | 47.5 | 8.5 | 25.2 | 15.2 | 18.6 |
El análisis estadístico realizado a partir de la ENUT 2024 permite concluir que el tiempo libre en la Ciudad de México no es una esfera de libertad individual aislada, sino un escenario donde se reproducen y consolidan las desigualdades estructurales de nuestra sociedad. A través de la evidencia cuantitativa, se identifican tres ejes críticos de estratificación:
1. El género como determinante del derecho al descanso: Los resultados confirman que el género es una barrera persistente, especialmente en el ámbito deportivo. El hecho de que los hombres tengan un 39% más de probabilidades de realizar ejercicio físico revela que la “doble jornada” y la carga de cuidados siguen confinando el tiempo de las mujeres al ámbito doméstico. En la CDMX, el ocio activo sigue siendo un privilegio masculinizado.
2. La educación como mecanismo de exclusión cultural: La brecha más dramática se observa en el acceso a museos, cines y teatros. El nivel educativo superior multiplica casi por cinco la probabilidad de participación frente a los sectores con educación básica. Esto demuestra que la vasta oferta cultural de la Ciudad de México no es realmente pública ni universal, sino que está segmentada por el “capital cultural” que otorga el sistema educativo. Sin credenciales académicas, la ciudad se vuelve simbólicamente inaccesible.
3. El aislamiento generacional: Se observa un preocupante patrón de exclusión hacia los adultos mayores. La caída estrepitosa en la probabilidad de participar en cualquier forma de ocio conforme avanza la edad sugiere que la Ciudad de México está diseñada bajo una lógica “juvenilista”. La falta de opciones recreativas adaptadas condena a la población de la tercera edad a un retiro pasivo y al aislamiento social.
En definitiva, democratizar el tiempo libre en la Ciudad de México requiere reconocer que el tiempo es un recurso político. Solo mediante una intervención que considere la intersección entre género, clase y edad, podremos aspirar a una ciudad donde el descanso y la cultura dejen de ser un lujo de pocos para convertirse en una realidad para todos.
Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) 2024. Microdatos de la Ciudad de México. Recuperado de: https://www.inegi.org.mx/programas/enut/2024/
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