En el Perú, más del 95% de las unidades agropecuarias corresponden a la agricultura familiar. El acceso al agua y la eficiencia en su uso son factores determinantes para reducir la pobreza, cerrar brechas de desigualdad y mejorar la productividad en las zonas rurales (Food & United Nations (2023)).
Poner a la pobreza en contexto es importante porque la agricultura familiar se desarrolla en zonas donde gran parte de la población enfrenta limitaciones monetarias para satisfacer necesidades básicas. Por ejemplo, en el 2024, en el area rural la pobreza monetaria fue mayor en 14.5 puntos porcentuales a la pobreza registrada en el area urbana (24.8%), sin cambios considerables incluso antes de pandemia en el año 2020 (Instituto Nacional de Estadística e Informática (2024)).
Este informe analiza la distribución del riego tecnificado por departamentos, usando la Encuesta Nacional Agropecuaria del 2019 y 2024(Instituto Nacional de Estadística e Informática (2025)), y reflexiona sobre su impacto en la pobreza y la productividad.
El riego tecnificado se considera todo sistema o mecanismo de irrigación que permite un uso más eficiente del agua que el tradicional riego por gravedad o inundación. La adopción de estas tecnologías tiene como objetivo principal la eficiencia de aplicación o eficiencia de riego, que mide el porcentaje de agua que el cultivo consume efectivamente (Gavidia Pucllas (2015))
Los sistemas de riego técnificado más comunes son:
Riego por Aspersión: Consiste en esparcir el agua desigualmente (en tiempo y espacio) en forma de ‘lluvia’ focalizada a lo largo de la parcela. Su eficiencia es del 85% y su adopción en la sierra es más viable ya que su topografía facilita la presión del agua.
Riego por goteo: consiste en aplicar el recurso hídrico lentamente sobre el cultivo, lo que permite un mayor grado de eficiencia (95%) (Gavidia Pucllas (2015))
El riego tecnificado (aspersión, goteo, etc.) permite:
Sin embargo, existen barreras importantes: altos costos de implementación, falta de infraestructura hídrica, acceso limitado al crédito y una baja cobertura en regiones de Sierra y Selva.
En el Perú, según la Encuesta Nacional Agropecuaria 2019, predomina el riego por gravedad. Más del 80% de las unidades agropecuarias usan este sistema, que es el más tradicional pero también el menos eficiente en términos de uso del agua. Para el 2024, el riego por gravedad disminuyó a un 64%, revelando que pese a esta diminución, aún existe una fuerte dependencia de técnicas convencionales que desperdician gran cantidad del recurso hídrico.
Por otro lado, se aprecia una baja adopción de sistemas técnificados. Métodos modernos como goteo, microaspersión, exudación o multicompuertas apenas aparecen, con porcentajes que no llegan ni al 4% en la mayoría de los casos en ambos años. Esto refleja que la tecnificación del riego es aún incipiente en el Perú, a pesar de sus beneficios en productividad y sostenibilidad.
A la vez, hay un uso moderado de aspersión con 13.8% en el 2019 y un considerablemente incremento en el 2024 a 27.9%, apareciendo como la segunda modalidad más frecuente, mostrando cierta penetración en algunas zonas, principalmente en la costa y áreas con proyectos de irrigación.
Esta baja concentración y desigualdad tecnológica de riego, podría estar vinculado a factores socioeconomicos, así como a la disponiblidad de infraestructura pública.
En este apartado se presenta la proporción de riego tecnificado a nivel departamental que usan las pequeñas y medianas unidades agropecuarias. El objetivo es visualizar cómo se distribuye este sistema de riego en el país, identificando brechas territoriales relevantes para la agricultura familiar.