| Test | Estadístico | p-valor | Significativo |
|---|---|---|---|
| Mann–Whitney | 11368564.00 | <0.001 | TRUE |
| Welch t-test | 38.25 | <0.001 | TRUE |
Trabajo Final Curso de Introducción a R - NIS
¿El ingreso predice la percepción de pobreza en Montevideo?
¿De qué se trata este trabajo?
¿Alguna vez te preguntaste si tener más dinero realmente te hace sentir menos pobre? Suena obvio, ¿verdad? Pero la realidad tiene más matices de lo que parece.
En Uruguay, como en muchos países, medimos la pobreza de dos maneras: una es objetiva (cuánto dinero entra al hogar) y otra es subjetiva (si la familia se siente pobre o no). Y resulta que estas dos medidas no siempre coinciden. Hay familias con ingresos “suficientes” que igual se pueden sentir pobres, y otras con pocos recursos que puedan no percibirse en esa situación.
Este trabajo surgió de una pregunta clara y sencilla: ¿es el ingreso de los hogares un buen predictor de si las familias se sienten pobres o no? Y más específicamente, ¿esto funciona igual en todos los Municipios de Montevideo?
¿Por qué importa esto? Porque si queremos diseñar políticas públicas que realmente ayuden a las familias, necesitamos entender no solo cuánto ganan, sino también cómo se sienten respecto a su situación económica. Una familia que se siente pobre probablemente tome decisiones diferentes a una que, con el mismo ingreso, se siente segura.
Para responder esta pregunta, analizamos datos de los hogares montevideanos de la Encuesta Continua de Hogares 2024 del Instituto Nacional de Estadística del Uruguay, comparando tanto a nivel de todo del Departamento como Municipio por Municipio para ver si existen diferencias territoriales importantes.
Los datos de percepción de pobreza e ingreso están expresados a nivel del hogar, y en el caso del ingreso de trata del ingreso del hogar sin valor locativo (variable YSVL según el diccionario de variables de la ECH).
Lo que encontramos no es un mero “más dinero = menos sentimiento de pobreza” lineal y uniforme en toda la ciudad, sino variaciones territoriales interesantes que vale la pena explorar con detalle.
Primeros Resultados
En este gráfico vemos que, aunque quienes no se sienten pobres tienden a tener ingresos más altos, también hay hogares con ingresos relativamente buenos que se siguen sintiendo en pobreza.
Esto muestra que la relación entre el dinero que entra y cómo nos sentimos no es siempre tan directa.
Se utilizaron el test de Mann–Whitney y el t-test de Welch porque permiten comparar distribuciones de ingreso entre dos grupos sin asumir igualdad de varianzas ni normalidad estricta. El Mann–Whitney es robusto frente a datos asimétricos y rangos, mientras que Welch ajusta el t-test clásico ante varianzas desiguales.
En ambos tests, el p-valor es muy bajo (<0.001), indicando que la diferencia en ingresos entre hogares que se sienten pobres y los que no lo hacen es estadísticamente significativa.
Mann–Whitney (estadístico = 11368564.00) confirma que la mediana de ingresos difiere entre grupos, con hogares que no se sienten pobres mostrando ingresos sustancialmente mayores.
Welch t-test (t = 38.25) refuerza este hallazgo en la media de ingresos, ajustando la desigualdad de varianzas.
En conjunto, ambos tests concluyen que los ingresos de los dos grupos no provienen de la misma distribución, validando que quienes no se sienten pobres tienen ingresos significativamente superiores.
La percepción de pobreza en Montevideo
| Percepción | Hogares | % |
|---|---|---|
| El hogar no se considera pobre | 376131 | 73,65 % |
| El hogar se considera pobre | 134553 | 26,35 % |
| Total | 510684 | 100,00 % |
| Municipio | % de hogares pobres | % de hogares no pobres |
|---|---|---|
| A | 44,3 % | 55,7 % |
| B | 10,5 % | 89,5 % |
| C | 15,5 % | 84,5 % |
| CH | 6,8 % | 93,2 % |
| D | 40,5 % | 59,5 % |
| E | 16,4 % | 83,6 % |
| F | 43,4 % | 56,6 % |
| G | 33,9 % | 66,1 % |
| Total Montevideo | 26,3 % | 73,7 % |
En todo el Departamento, el 73,65% de los hogares afirma no estar en situación de pobreza, frente al 26,35% que sí la percibe.
El mapa muestra la heterogeneidad en la percepción de pobreza entre los distintos municipios de Montevideo.
Las zonas centrales y del sur (municipios B y CH) presentan las menores proporciones de hogares que se consideran pobres (colores verdes claros), lo cual sugiere mejores condiciones socioeconómicas o redes de apoyo más sólidas.
En contraste, los municipios periféricos—especialmente A al oeste, y F y D al noreste—tienen las tasas más altas (rojo intenso), superando el 40% de hogares que se sienten pobres. Esto indica espacios con mayor vulnerabilidad, donde casi la mitad de la población percibe estar en pobreza.
Los municipios G y E están en un nivel intermedio (naranjas), con entre un 25% y 35% de hogares en situación percibida de pobreza.
En conjunto, el mapa revela una clara gradiente: a medida que nos alejamos del centro urbano, aumenta la proporción de hogares que se consideran pobres, reflejando desigualdades territoriales significativas dentro del Departamento.
Los ingresos de los hogares en Montevideo
| Municipio | Ingreso Promedio |
|---|---|
| A | 87674.50 |
| B | 135588.25 |
| C | 129032.97 |
| CH | 185809.91 |
| D | 83335.86 |
| E | 144088.54 |
| F | 86102.44 |
| G | 97859.59 |
| Total Montevideo | 119400.95 |
La tabla y el mapa nos ayudan a “leer” dónde está parado cada Municipio en términos de ingreso promedio de sus hogares:
Municipio CH: con 185.810 pesos, resalta como el más próspero del mapa (verde intenso).
Municipios B y E: con 135.588 y 144.089 pesos, respectivamente, forman un segundo escalón alto (amarillo verdoso).
Municipio C y G: rondan los 129.033 y 97.860 pesos; se ubican cerca del promedio total, por lo que aparecen en tonos anaranjados medios.
Municipio A: 87.675 pesos, ligeramente por debajo del promedio del Departamento.
Municipios D y F: con 83.336 y 86.102 pesos, cierran la tabla en rojo suave, señalando los ingresos más bajos.
Total Montevideo: 119.401 pesos, sirve de referencia para ver quién está arriba (CH, E, B) y quién abajo (D, F, A).
Este mapa evidencia la disparidad espacial del ingreso en Montevideo: la centralidad del CH concentra los mayores recursos, mientras que las periferias como D y F presentan los niveles más bajos. Al combinar tabla y mapa, se aprecia claramente cómo la localización geográfica se asocia a diferencias socioeconómicas dentro del Departamento.
Los ingresos de los hogares y la percepción de pobreza en Montevideo
| Municipio | Ingreso Pobre | Ingreso No Pobre | Brecha |
|---|---|---|---|
| A | $66.578,47 | $104.419 | $37.840 |
| B | $83.788,26 | $141.665 | $57.877 |
| C | $75.025,53 | $138.909 | $63.884 |
| CH | $83.047,50 | $193.320 | $110.272 |
| D | $61.872,85 | $97.917 | $36.044 |
| E | $88.003,92 | $155.095 | $67.091 |
| F | $64.303,65 | $102.793 | $38.489 |
| G | $68.367,37 | $112.993 | $44.625 |
| Total Montevideo | $69.106,79 | $137.393 | $68.286 |
A partir del ingreso promedio de los hogares percibidos como pobres y no pobres, se calculó la brecha entre los mismos, a los efectos de determinar si la misma es estadísticamente significativa también a nivel de los Municipios, tal como ya había sido validado previamente a nivel de la totalidad del Departamento.
| Municipio | Brecha | p-valor |
|---|---|---|
| A | 37840 | <0.001 |
| B | 57877 | <0.001 |
| C | 63884 | <0.001 |
| CH | 110272 | <0.001 |
| D | 36044 | <0.001 |
| E | 67091 | <0.001 |
| F | 38489 | <0.001 |
| G | 44625 | <0.001 |
Los resultados a nivel de los Municipios muestran consistentemente una brecha positiva de ingresos: los hogares no pobres ganan más que los pobres. Esa diferencia es clara, y estadísticamente significativa según el t de Student aplicado a cada uno de los Municipios, o dicho en otras palabras, podemos afirmar que no se trata de resultados fortuitos.
En Municipios del centro y sur (CH y B), donde la brecha de ingreso era más alta, la proporción de hogares pobres es en realidad muy baja (6,8% en CH y 10,5% en B). Esto explica en parte por qué la distancia entre ricos y pobres es mayor: hay pocos hogares que se sientan pobres y, cuando lo son, sus ingresos medios quedan muy por debajo del promedio no pobre.
Por el contrario, en la periferia (A, D y F), donde la brecha de ingresos era menor (36.044–38.489 UYU), la proporción de hogares pobres supera el 40% (44,3% en A, 40,5% en D y 43,4% en F). Aquí hay muchos más hogares que se sienten pobres, pero su ingreso medio no difiere tanto del de los “no pobres”, lo que reduce la brecha absoluta.
En municipios intermedios (C, E y G) domina un punto medio:
C tiene solo un 15,5% de hogares pobres y una brecha de 63.884 UYU.
E presenta 16,4% de pobres y 67.091 UYU de brecha.
G ronda 33,9% de pobres con 44.625 UYU de brecha.
En síntesis, la relación inversa entre proporción de hogares pobres y magnitud de la brecha de ingreso percibido se hace evidente:
Donde hay pocos hogares pobres, la brecha tiende a ser mayor.
Donde hay muchos hogares pobres, la brecha se reduce.
Este contraste espacial revela dos realidades distintas dentro de Montevideo: núcleos centrales y en el sureste de la ciudad con baja incidencia de pobreza pero altos desequilibrios de ingresos, frente a periferias con pobreza más extendida pero con niveles de ingreso más homogéneos entre quienes se sienten pobres y no pobres.
Concluyendo …
Este resumen comparativo muestra que:
Donde pocos hogares se sienten pobres y los ingresos son altos, la diferencia entre pobres y no pobres se amplía.
Donde muchos se sienten pobres y los ingresos son menores, esa diferencia se comprime.
Este patrón espacial —núcleo central y del sureste de la ciudad con alta desigualdad pese a baja incidencia de pobreza, versus periferia con pobreza más extendida pero menor brecha— subraya la necesidad de respuestas diferenciadas según la realidad de cada Municipio.
El estudio exploró hasta qué punto los ingresos de los hogares predicen la percepción de pobreza, y si esa relación cambia según el Municipio dentro de Montevideo. Con los resultados obtenidos, podemos entonces validar que el ingreso resulta un buen predictor de la percepción de pobreza, tanto a nivel agregado de Montevideo como en sus Municipios.
Los hallazgos nos permiten comprender mejor cómo “el dinero que entra” y la forma en que las familias se “califican” crean patrones de desigualdad y de autopercepción distintos en el centro/sureste y la periferia de la ciudad.