1er informe abierto de la EPEAR
Primera Encuesta con Perspectiva de Envejecimiento en la República Argentina
Sobre el porqué y para qué de esta herramienta
En una iniciativa conjunta entre el Colectivo Gerontológico de ADISAC y el Núcleo de Innovación Social del Colegio de Sociólogos y Sociólogas de la Provincia de Buenos Aires (Ley 10.307), damos lugar al primer informe abierto de la Encuesta con Perspectiva de Envejecimiento de la República Argentina (EPEAR), una nueva herramienta para conocer el mundo de vida de las personas mayores en Argentina.
Desde hace varios años, los hoy integrantes del Colectivo Gerontológico ADISAC se encuentran trabajando en proyectos para personas mayores en el AMBA, que incorporan la Perspectiva de Envejecimiento como paradigma de acción, organización e intervención comunitaria en temáticas relacionadas con salud mental y la concientización y educación sobre derechos y necesidades del sector.
Desde lo que nombramos como Perspectiva de Envejecimiento, pretendemos describir y reconocer las cualidades negativas que la gran mayoría de la sociedad le adjudica a la vejez y al proceso de envejecimiento, y a la vez encontrar puntos de anclaje donde puedan converger y ensancharse con acciones, dispositivos y actores articulados, con vocación de generar efectos prácticos en la sociedad e incidir en las agendas de los decisores políticos1.
Dado este encuadre, la encuesta forma parte de un nuevo campo de intervención de ADISAC relacionado con la construcción y difusión de conocimientos sobre la tercera edad, tomando como referencia las voces de los actores principales, la voz de la propia tercera edad, para explorar una variedad de temáticas de índole personal, familiar y política.
La complejidad de los objetivos de trabajo planteados, lejos de frenar la iniciativa, hizo posible la articulación y colaboración interdisciplinaria con el Núcleo de Innovación Social (NIS), quienes aportaron la expertise requerida para la implementación de procesos tecnológicos relacionados con el relevamiento, la aplicación del instrumento, la gestión de los datos y su procesamiento, así también como la publicación de este documento electrónico.
Monitoreo del edadismo
Con este trabajo avanzamos en generar evidencia al servicio de quienes vienen advirtiendo sobre la gravedad y extensión del edadismo en nuestra sociedad, entendido como una de las formas menos conocidas de discriminación, en este caso dirigida a las personas mayores, basada en prejuicios, estereotipos y discriminaciones respecto a la edad.
El edadismo se encuentra presente en todas partes, en donde se juegan relaciones sociales y de poder: política, economía, religión, sindicatos, empresas, educación, medios de comunicación, ordenamiento jurídico, publicidad, sanidad e incluso dentro de los propios dispositivos de la Seguridad Social.
Algunas de sus expresiones más embozadas y normalizadas son los llamados microedadismos, vectorizados a través de actos acotados y espontáneos, dichos y diversas expresiones culturales que pasan desapercibidos en el día a día, a pesar de lo cual, conlleva daños múltiples para los y las mayores.
Estamos convencidos que el edadismo no puede ser abordado de forma aislada de las restantes prácticas discriminatorias de género, raza o clase social. Requiere de intervenciones sinérgicas, con efectos simultáneos en todos estos campos. La persona mayor debe dejar de ser entendida como una identidad unidimensional y unimodal. Un mayor y mejor reconocimiento de la complejidad de esta temática puede recuperar la construcción de una nueva agenda en el seno de nuestra comunidad por parte de las personas mayores y de otras edades.
El instrumento EPEAR
La encuesta estuvo disponible en formato online durante el mes de abril del corriente año y contó con el explícito compromiso, asumido por nuestra parte, de informar los resultados del estudio a través de distintos canales digitales y de nuestras páginas institucionales a medida que fueran procesados, a fin de ser compartidos por aquellos/as que participaron de este rico proceso de investigación interdisciplinaria, y todo miembro de la comunidad, con interés en el porvenir de las y los mayores en la República Argentina.
Nos dimos entonces, la tarea de elaborar un proyecto destinado a explorar creencias y comportamientos latentes del colectivo de la tercera edad, que tradicionalmente no son tomados en cuenta en las encuestas o estudios especiales orientados a este grupo etario.
El equipo de trabajo conformado por sociólogos y psicólogos con formación específica en la materia, se abocó a operacionalizar campos referidos a los derechos contemplados en las normativas locales e internacionales, situaciones de maltrato en distintos escenarios, problemas prioritarios, tipos de cuidados requeridos, por servicios institucionales, el compromiso de la Política con la satisfacción de sus necesidades, propia decisión ante las problemáticas cotidianas, adecuación de la vivienda con los requerimientos del envejecimiento, añoranzas y junto con otro conjunto de aspectos.
Género: se refiere a la definición de identidad de género que contempla la Ley argentina Nro. 26743: "se entiende por identidad de género a la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo. Esto puede involucrar la modificación de la apariencia o la función corporal a través de medios farmacológicos, quirúrgicos o de otra índole, siempre que ello sea libremente escogido. También incluye otras expresiones de género, como la vestimenta, el modo de hablar y los modales." (art. 2).
Derechos: se refiere a los contemplados en la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores2 en el (2015). El criterio de selección de los derechos [previsionales (art. 17), libertad (art. 13), seguridad (art. 9), intimidad (art. 16), participación (art. 8 y 27), salud (art. 19), educación (art. 20), justicia (art. 31), información (art. 14)].
Cuidados: se refiere a la atención y cuidado activo, integral e interdisciplinario de pacientes a fin de mejorar su calidad de vida. Implica una atención primordial al control del dolor, de otros síntomas y de los problemas sociales, psicológicos y espirituales de la persona mayor. Abarcan al paciente, su entorno y su familia. Afirman la vida y consideran la muerte como un proceso normal.
Violencia: se refiere a la acción u omisión, única o repetida, contra una persona mayor que produce daño a su integridad física, psíquica y moral y que vulnera el goce o ejercicio de sus derechos humanos y libertades fundamentales, independientemente de que ocurra en una relación de confianza.
Metodología
La construcción de la muestra de esta investigación combinó factores de aleatoriedad simple con otros de tipo coincidentales, estando compuesta por 412 casos válidos, todos ellos adultos/as mayores de 60 años3, residentes en Argentina para abril de 2023.
La misma fue relevada mediante un formulario digital difundido por redes sociales y canales de mensajería instantánea coordinados con organizaciones civiles de la tercera edad, lo cual coadyuvó a la obtención de información precisa y detallada sobre esta población específica.
Al seleccionar a adultos/as mayores como el grupo objetivo de nuestra investigación, nos enfocamos en comprender y analizar las características, experiencias y necesidades específicas de este importante y diverso colectivo de la sociedad argentina.
El diseño de la investigación, la implementación del campo (durante todo el mes de abril de 2023) y el procesamiento y modelado de los datos, fueron cogestionados de manera interdisciplinaria entre profesionales de ADISAC y NIS (Colegio de Sociólogos y Sociólogas de la Provincia de Buenos Aires, LEY 10.307).
Cabrá destacar que para el tratamiento de los datos se utilizó el lenguaje de programación de código abierto R.
Primeros resultados y gráficas
A continuación, en el marco de una exposición inicial de resultados, se analizan algunos de los aspectos relevantes contemplados por la encuesta, presentando gráficos y reflexiones sobre los datos obtenidos.
Está planificado realizar una presentación pública de los datos, así como dos informes adicionales que ampliarán los temas tratados aquí. En todos los casos, se anunciarán a través de los canales y redes de las instituciones encargadas del proyecto.
Situación de convivencia
La situación convivencial de los y las encuestados/as (gráfico 1) marca un predominio con un 55,6 % de la muestra para quienes viven en pareja y/o familiares, frente a un 41,7% para quienes viven solos y solas y un 2,7 % para el grupo de quienes viven en otras modalidades alternativas.
Podemos inferir, a pesar de que la mayoría vive en familia, pone en agenda, el tema de las viviendas unipersonales en las que residen personas mayores.
En las últimas variaciones intercensales registradas en nuestro país (como en otros países), se configura como el componente que viene subiendo de modo sostenido y progresivo, dando por sentado que lo seguirá haciendo a futuro.
Este dato tiene una importancia estratégica para la elaboración de políticas públicas para este sector etario.
La soledad elegida hace a los derechos de todos los seres humanos en condiciones de autodirigirse, mientras que la no deseada (popularizada en las redes durante la Pandemia del Covid), se erige como uno de los factores de riesgo junto con otros, para definir los cuadros de vejez frágil en geriatría.
Los cuadros de fragilidad y dependencia son aquellos que en general requieren de servicios de cuidados y en algunos casos de internaciones, en instituciones de larga estadía.
Estamos atentos a los excesos que se vienen cometiendo con personas mayores al identificar vejez con enfermedad, pero también de la contracara de dicho edadismo, cual es negar el peso de los determinantes sociales 4 en muchos cuadros patológicos obrantes al interior de este colectivo.
Este dato deberá tenerse en cuenta más adelante en la encuesta y relacionado al tema de requerimientos de cuidados para personas mayores5.
Haberes previsionales
Percepciones acerca de los ingresos del hogar
En lo que respecta a la cobertura previsional, el 84.3% de la muestra recibe ese beneficio y cerca del 15% no es acreedor al mismo (gráfico 2) pero dicha cobertura queda puesta en cuestión entre sus beneficiarios y beneficiarias cuando analizan la eficacia de los montos percibidos para enfrentar los gastos cotidianos. En ese caso algo más del 81 % de la muestra señala que jubilaciones y pensiones son insuficientes y medianamente suficientes, lo que evidencia una disconformidad prevalente para con los montos de los haberes previsionales recibidos (gráfico 3).
Requerimiento de cuidados
Cuidados según fuente
Tipo de cuidados
Consideramos que el tema de los cuidados es de una importancia central en esta encuesta, no solo por los datos, sino porque esta problemática se erige como un cruce de caminos que nuestra sociedad debe atravesar en todos los sentidos y direcciones con los que debe enfrentar las cuestiones complejas del envejecimiento.
Los cuidados desbordan la problemática de la atención sanitaria, se orientan a buscar el bienestar del paciente sobre todo cuando sufre de restricciones que le permiten un manejo de sus actividades cotidianas. Estas tareas no están reconocidas adecuadamente en los sistemas prestacionales de salud, tampoco debidamente reglamentadas y en general son llevadas a cabo por "las mujeres de la familia", dentro de lo que se conoce como atención social invisible que no hace más que naturalizar una forma de maltrato de género.
Sin pretender exagerar, creemos que su correcto abordaje, se erige como cuestión esencial para modificar, los fragmentarios y vetustos servicios de atención orientados a las y los mayores.
En este último punto con nuestra encuesta recabamos que aproximadamente el 10% de las personas mayores requerían cuidados y cabe destacar que dicho valor se alinea con lo estimados por el BID para Argentina en su documento Envejecimiento y atención a la dependencia en Argentina (2020)6.
Más allá de la posible subrepresentación de este aspecto con los datos recogidos, intentamos interpretar que otras cosas nos dicen los datos, sobre la complejidad de esta temática.
Surge a través de las respuestas de los consultados, que un 54,7 % de las tareas de cuidados esta a cargo de familiares (de seguro en su gran mayoría mujeres), un 28,1 % lo realiza personal contratados a dichos efectos y un 17,2 por parte de otros allegados sin explicitar (Grafico 5).
Dentro del mismo campo, cabe resaltar cómo aparece en el hiato o zona gris existente, entre quienes no requieren cuidados y quienes los van requerir de un modo progresivo, dos tipos prevalentes de ayuda que son: las tareas de limpieza del hogar y los trámites (Gráfico 6).
Esto último podría sugerir una conducta, o procedimiento adecuado basado en la evidencia, para que al momento de organizar y ofrecer servicios de apoyo (cuidados) a mayores con cuadros de fragilidad o dependencia, se pueda sugerir tópicos para comenzar con los servicios de cuidados domiciliarios, con aquellos módulos, con menor resistencia a su implementación y aceptabilidad por parte de personas mayores.
Los derechos de las personas mayores
En las opiniones vertidas en la encuesta sobre el grado de respeto de los derechos de las personas mayores cerca de un 75 % de las respuestas se agrupan en un arco de tres posibilidades, que va desde medianamente respetados, poco respetados y nada respetados, mientras que un poco más del 25% señala las opciones de respeto y de mucho respeto de los derechos (Gráfico 7).
La percepción de los derechos menos respetados
En este apartado, nos corresponde analizar cuáles son las opiniones de quienes fueron encuestados, sobre su percepción acerca de derechos que no son respetados en nuestra sociedad. Así, se mencionan en las tres primeras posiciones, con respuestas múltiples, en situación de derechos vulnerados: los derechos previsionales (20,5 % ) derecho la seguridad 18.3% y derecho a la salud en 18.1, totalizando casi un 57 % de los encuestados quienes afirmaron que en estos campos no se respetan los derechos de los mayores (Gráfico 8) .
Preocupación de las personas mayores
Cuando se pregunta a los consultados sobre su grado de preocupación (con respuestas múltiples con respecto a un grupo de problemáticas, mencionan aquellas con mayor preocupación: la falta de solución de los problemas de los jubilados 44.3 %, el futuro de su familia 39.7 %, la postración 38.7 %, la miseria económica 29.1 %, las enfermedades 21.1 % y la muerte 8,8 %. (Gráfico 9)
Muchos de estos ítems al igual que las otras preguntas relevadas puede correlacionarse positivamente, con preguntas formuladas en otras partes del formulario.
En este caso:
La falta de solución a los problemas de los jubilados con la opinión adversa sobre los políticos.
La postración y la enfermedad con las dificultades en el ejercicio del derecho a la salud.
La miseria económica con los haberes insuficientes.
El futuro de los familiares y las implicancias de la muerte ameritan estudios que necesariamente impliquen trabajos de triangulación que impliquen también el uso de métodos cualitativos y heurísticos.
La política
Al indagar sobre la consideración que tienen las y los mayores sobre la prioridad que le otorgan los partidos políticos a los problemas de los y las mayores, el 83.8 % del total señala que no figura como tema prioritario a considerar por el sistema político.
Más allá de la preocupación por la información colectada, podríamos pensar que estos campos relevados en la encuesta (como otros por desbrozar) podrían agruparse en una agenda interrelacionada de trabajo, a fin de ubicarlos como puntos críticos para avanzar en el análisis e intervención de la política sobre las prácticas y culturas institucionales edadistas y microedadistas radicadas en las mismas.
Conclusiones y recomendaciones preliminares
Resulta imprescindible generar una metodología de abordaje no tradicional y participativa, necesariamente ejecutada por equipos interdisciplinarios y con participación de la comunidad. Su acontecer debe desplegarse según cada realidad local, en consonancia con la búsqueda de una clara articulación con las necesidades locales de este colectivo poblacional.
Este cometido debe tener su origen en las preguntas que nos formulemos, o mejor dicho, que nos atrevamos a hacer.
Es nuestra obligación en este campo plagado de maltrato hacia los y las mayores, buscar la mejora de todas aquellas herramientas que habiliten a las personas mayores para la participación, en la planificación, la instrumentación y la evaluación de las políticas y programas del sector.
Somos conscientes que, en algunos años, las personas mayores serán mayoría y por ahora no observamos que se hayan tomado las medidas, para garantizar la necesaria sustentabilidad y viabilidad, que requieren las políticas de la seguridad social para este sector poblacional
Partimos de la idea de un conocimiento contextuado, a la luz de cada situación, que nos obligue a redefinir nuestros problemas hasta ahora segmentados por profesiones e instituciones aisladas, que no guardan vocación de relacionarse.
La digitalización vertiginosa de nuestra sociedad junto con la complejidad que arrastra el envejecimiento progresivo de nuestras poblaciones, así lo demandan.
Nos toca también hacer uso de categorías de análisis que se pregunten por problemáticas ampliadas y en continuo movimiento y que deben adecuarse a cada aquí y ahora, en el tránsito de un camino serpentino y nunca lineal.
En el marco de dicho conocimiento articulado con la realidad vivida por las y los mayores, toca auspiciar ambientes dialógicos en dos sentidos.
Por un lado, rompiendo con toda tradición comunicacional o pedagógica de sesgo vertical y/o jerárquico, a fin de instalar verdaderos y sostenidos diálogos de intercambio y aprendizaje, partiendo de las vivencias y conocimientos de todos los participantes, proponiendo experiencias que deben definirse y sostenerse como compartidas.
Esto implicade una alerta constante ante la reproducción de prácticas edadistas tanto desde las organizaciones del mismo Estado, como desde la sociedad civil.
Y por otra parte, en un sentido epistemológico, la cualidad dialógica supone que las miradas de un conjunto de actores congregados (incluso de distintas edades y procedencias) comprometidos con el proceso de envejecimiento, permitiría elaborar sistematizaciones más potentes, para luego poder operar sobre la realidad, en favor de los DDHH de las y los mayores e implementar evaluaciones en la misma dirección.
La epidemia del Covid puso sobre el tapete la necesidad del trabajo colegiado, y lo que prosperó en su reemplazo, muchas veces, estuvo recargado de iluminismo y sin poder reconocer las limitaciones del trabajo asilado frente al hecho complejo del proceso de salud enfermedad.
Nos toca replantear el impacto de prácticas aprendidas, conscientes y con objetivos restringidos, producto de una organización social estructurada culturalmente, sobre la base de la fragmentación, que acude a la discriminación para con los adultos mayores y también con otros colectivos.
Footnotes
Ver Perspectiva de envejecimiento un aporte en la construcción dederechos (Orden, Semino 2016)↩︎
Disponible online en http://www.oas.org/es/sla/ddi/docs/tratados_multilaterales_interamericanos_a-70_derechos_humanos_personas_mayores.pdf↩︎
La Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores en el (2015), ratificada en 2017 por la ley argentina Nro. 27.360 los reconoce como aquellas personas "de 60 años o más, salvo que la ley interna determine una edad base menor o mayor, siempre que esta no sea superior a los 65 años. Este concepto incluye, entre otros, el de persona adulta mayor." (art. 2).↩︎
Para profundizar en la temática ver Determinantes Sociales de la Salud (PAHO).↩︎
Atento a la importancia otorgada a este tópico realizamos el ejercicio de comparar algunos de nuestros resultados con las obtenidas por la Mesa Interministerial sobre Políticas de Cuidados en el documento Hablemos de Cuidados.
En dicho documento que data del año 2020 se señala En el promedio mundial las mujeres suman 3 horas diarias de trabajo remunerado y 4,4 horas de trabajo de cuidado no remunerado mientras que los varones suman 1,4 hs de trabajo no remunerado y 5,4 hs de trabajo remunerado (OIT, 2018). Por otra parte, Las dinámicas de organización del cuidado no afectan a todos los estratos sociales por igual. En Argentina mientras que el quintil más bajo ingresos dedican ocho horas diarias al trabajo de cuidado no remunerado, las mujeres del más alto quintil dedican sólo tres. Los hogares más pobres son los que presentan mayor tasa de dependencia. Es importante destacar que apenas un 19% de los y las adultas mayores logra acceder a un servicio externo de cuidado, registrando una amplia diferencia entre los sectores de ingresos más altos (58%) frente a los medios y bajos (20% y 13%, respectivamente).
Es decir que nuestra muestra, se encuentra en alguna resonancia con demandas de servicios de estas características de personas mayores en condiciones de financiar con ayuda externa una cifra cercana al 25 % (en más o en menos) de estos requerimientos, que el informe de referencia, ubica para sectores medios.↩︎
Puede consultarse en Oliveri, María Laura. Envejecimiento y atención a la dependencia en Argentina (Nota técnica del BID ; 2044)↩︎